Por Gerardo Laborde
MONTEVIDEO, 10 sep (Xinhua) -- A 46 días de las elecciones nacionales en Uruguay la campaña plantea la disyuntiva entre continuidad y cambio: el centro-izquierdista Frente Amplio (FA) busca su cuarto mandato consecutivo y la oposición de centro-derecha ve una oportunidad de volver al poder.
Las encuestas coinciden en que el FA volverá a ser la primera fuerza política el 27 de octubre, aunque lejos de alcanzar la mayoría necesaria para evitar un "balotaje" (segunda vuelta), en el que los partidos opositores en conjunto podrían superarlo.
"Es una elección bastante más compleja para el FA que las anteriores", dijo a Xinhua el politólogo e investigador del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República, Antonio Cardarello.
Una desmejora en la evaluación de la gestión del gobierno, el estancamiento de la economía y un retroceso de los indicadores en materia de seguridad explican este escenario, apuntó Cardarello.
El candidato presidencial del FA es el ex intendente de Montevideo, Daniel Martínez, de 62 años, quien al frente del gobierno capitalino buscó acuerdos extrapartidarios, equilibró las cuentas y lanzó un ambicioso plan de obras.
"No solo somos la certeza de que no se va a perder lo avanzado, sino que somos la confianza, la garantía de la estabilidad. Somos la única certeza de seguir avanzando para seguir transformando al país", valoró Martínez días atrás.
Su principal rival es el senador del Partido Nacional (PN), el abogado Luis Lacalle Pou, de 46 años, miembro de una dinastía política e hijo del ex presidente Luis Alberto Lacalle (1990-1995).
"Me quiero hacer responsable del gobierno de mi país. Se vienen momentos de ejercer la autoridad, con justicia y con humildad", aseguró Lacalle Pou, quien en 2014 perdió en segunda vuelta con el presidente Tabaré Vázquez.
En sus discursos hace hincapié en la necesidad de buscar las "coincidencias" para conformar una coalición "multicolor", al aludir al histórico Partido Colorado (PC), que postula al economista Ernesto Talvi, y al nuevo partido Cabildo Abierto (CA), que lidera el ex comandante del Ejército, Guido Manini Ríos.
Los sondeos le asignan al FA un mínimo de 29 y un máximo de 37 por ciento; al PN un piso de 24 y un techo de 26, al PC entre 15 y 22, y a CA entre 8 y 12.
"Es significativo que los dos partidos principales de la oposición marcan más o menos lo mismo (en su conjunto)" mientras el FA tiene unos siete puntos menos en relación a una fecha similar de la campaña electoral de 2014, señaló Cardarello.
Según el experto, ese porcentaje de "electores que abandonó al FA o todavía no manifiesta preferencia, la oculta o se inclina por otros partidos (pequeños) del sistema o (por el partido) CA", formación creada recientemente que reivindica postulados conservadores.
La baja de la pobreza a un dígito, un aumento sostenido del salario real y un crecimiento ininterrumpido de la economía en los últimos 14 años son los logros del FA con la primera presidencia de Vázquez (2005-2010), luego con el mandato de José Mujica y ahora con el segundo gobierno de Vázquez.
Pero desde 2014 la economía se estancó, el desempleo aumentó y llegó a rozar los dos dígitos, el déficit fiscal superó el 4 por ciento y los indicadores de la seguridad pública empeoraron con incrementos de los homicidios y las rapiñas.
A menos de dos meses de los comicios la campaña elevó su temperatura.
El ministro de Trabajo, Ernesto Murro, dijo que "si gana la oposición no habrá aumentos generales de salarios", y el presidente del FA, Javier Miranda, alertó que los partidos opositores "proponen achicar el Estado" y "no hablan de los derechos de la gente".
Lacalle Pou atribuyó esos dichos a que "alguna gente que puede perder su lugar en el gobierno está fuera de sí".
No obstante, recordó que el FA "recién empieza a moverse y tiene una 'maquinaria' de gente y locales en todo el país", que buscará reconquistar a sus "desencantados". Fin
![]() |
|
![]() |
![]() |