Se trata de cuento bonito con final feliz, donde la comida se convierte en una fuente de intercambios y un medio de síntesis cultural.
Hace 150 años, los primeros inmigrantes chinos arribaron a la costa peruana como trabajadores contratados o "culíes", término que implica sus condiciones laborales y de vida de semiesclavitud.
Un siglo y medio después, Perú se ha convertido en el país con una comunidad de origen chino más grande de América Latina, hasta el punto que, según estadísticas étnicas, uno de cada diez peruanos tiene antepasados chinos, y la comida china ha ganado gran popularidad para llegar a ser un género gastronómico indispensable para los peruanos.
El "chifa", una palabra que existe en el vocabulario peruano derivada del habla cantonesa o hakka, se refiere a los restaurantes de comida china, los cuales tienen una amplia presencia en ese país andino. La evolución de este fenómeno culinario refleja por otro lado la historia de la inmigración china en el Perú.
"Es la única inmigración, que yo conozca, que se ha integrado a una sociedad a través de la comida", dijo Mariella Balbi, periodista peruana y autora del libro "Los chifas en el Perú, historia y recetas", cuya versión en chino se presentó hoy viernes en la capital china de Beijing.
A pesar de la hostilidad, la distancia y la discriminación experimentadas al principio de este encuentro entre las dos culturas, la cocina china rompió los prejuicios de la sociedad peruana, dispersó el racismo y ayudó a los inmigrantes chinos a incorporarse a la tierra receptora, dijo.
Aunque no existen libros ni documentos sobre el desarrollo de la cocina china en el Perú, la investigadora pudo encontrar en las causas penales del archivo nacional registros que retratan la vida cotidiana de aquella época y rastrear las costumbres culinarias entre los fragmentos históricos.
"Las características de la comida china, el hecho de que se base en postulados filosóficos, en tener propiedades médicas o terapéuticas, su antigüedad y variedad, hicieron que los imigrantes chinos conservaran celosamente sus tradiciones gastronómicas pese al maltrato, la marginación y la adversidad", subrayó Balbi en el acto de la publicación de su libro en China.
A los años 20 y 30 del siglo pasado, los chifas, al abrirse al público, se convirtieron en una opción gastronómica de moda entre la clase alta peruana, maravillada por la riqueza del arte culinario oriental, y ahí se acabaron la incomprensión, la animadversión y los prejuicios.
Hoy en día, los chifas siguen prosperando, mientras que la comunidad de origen chino continúa realizando contribuciones al desarrollo peruano, poniendo un final feliz a esta inmigración, según la escritora.
En 2012, los peruanos gastaron cerca de mil millones de dólares en comida oriental y existe un "chifa" cada dos cuadras, señaló el embajador peruano en China, Gonzalo Gutiérrez Reinel, en la ceremonia de presentación.
Afirmó el embajador que es una tarea permanente fomentar el conocimiento mutuo, y "Los chifas en el Perú" servirá como instrumento para profundizar en la familiaridad cultural entre los pueblos chino y peruano, dado que la cultura china introducida por los inmigrantes constituye un componente importante de la identidad de la nación peruana.
Además de la narración vívida y de mucho detalle sobre la historia, la publicación incluye un exquisito menú de recetas, tanto de la comida china en el Perú, como de las fusiones nacidas del choque cultural, desde los platos originales que causaron sensación entre los peruanos hace siglos (revelados por los chefs chinos pioneros que llegaron a ese país a principios del siglo pasado), hasta los novedosos inventos de fusión como las mariposas fritas, o el arroz chaufa (arroz frito con vegetales, carnes variadas y marisco).
"No conocíamos mucho esta historia ni la actualidad de los restaurantes chinos en el Perú, pero después de la conferencia de hoy, nos sentimos con más curiosidad por conocer ese país", comentó Tong, estudiante de la Universidad Normal de la Capital.
Su compañera de estudio, Wang, que ha solicitado una plaza para trabajar como maestra del idioma chino en Perú, dijo sentirse más cerca emocionalmente de ese país latinoamericano y con más estusiasmo para estudiarlo.
Con respecto al libro: "Léanlo, disfrútenlo, conózcanlo, porque es un libro indispensable para entrarse en la historia de los dos países hermanos del Perú y de China", convocó Gutiérrez en entrevista con Xinhua.
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