Una historia de 300 años, un ejemplo para hoy

Shen Fuzong , cultura, China, historia,

Por Chen Yanqi*

En una era en que los viajes a ultramar eran una excepción para los chinos, Shen Fuzong fue un héroe cuyo eco se extendió más allá de su vida. Nacido en 1657 en Nankín, tuvo unos comienzos modestos y falleció en 1962 durante su viaje de vuelta a China desde lo que es hoy Mozambique. Poco se ha registrado sobre él en su país natal, pero este hombre es recordado por su aventura en Europa en la década de 1680.

Shen desembarcó en Portugal en 1682, cuando su leyenda comenzó a desplegarse. Fue llamado a Roma por el Papa Inocencio XI y los regalos que le presentó se convirtieron en la primera colección de libros chinos de la Biblioteca Vaticana. Shen dio muestras de caligrafía china y del uso de los palillos para comer ante el Rey Sol francés, Luís XIV, y entregó a este último las traducciones al latín de los clásicos confucianos. Fue el primer chino del que se tiene constancia en viajar a Gran Bretaña, donde tuvo un encuentro con su rey, Jaime II, quien encargó un retrato de Shen y lo situó en su cámara. Dicho retrato ha formado parte hasta hoy de la colección de la familia real británica.

Shen no fue el primer chino en llegar a Europa, ni buscaba causar sensación. Sin embargo, su presencia fue celebrada en su tiempo y su contribución al conocimiento de China en Europa ciertamente no tuvo parangón en su época, ni durante mucho tiempo después.

El éxito de Shen pudo haber sido inadvertido, pero no accidental. Llegó a Europa justo cuando la Ilustración se encontraba en ciernes y cuando todo lo chino era objeto de adoración. Con su “auténtico” conocimiento de las lenguas y la filosofía orientales, ensanchó literalmente los horizontes de los europeos que eran suficientemente abiertos de mente como para aprender cosas diferentes a las suyas propias. Shen tenía un buen conocimiento del latín, la lingua franca de la época, volviendo la cultura y la filosofía chinas menos “extranjeras” y más cercanas a los europeos.

Pero, si bien la historia de Shen resulta cautivadora, en realidad no alcanzó a ser nada más que una deliciosa anécdota. En la mayor parte de los 330 años transcurridos desde entonces, la percepción europea de China ha estado dominada por los estereotipos y los prejuicios, algunos de los cuales siguen vigentes hoy entre nosotros, a pesar del renovado interés en “mirar hacia el Este” a medida que China vuelve al escenario central del mundo. Aunque definitivamente quedan mentes por abrir y esfuerzos por hacer en el otro lado de la enorme masa de tierra que compartimos, siempre es válido preguntarnos a nosotros mismos: “¿Qué más puede hacerse y hacerse mejor?”.

Comparado con hace 300 años, cuando la visita de Shen, los europeos son ahora en general más abiertos y tolerantes hacia otras culturas, pero se mantienen aún firmemente apegados a sus propios valores centrales y la vigilancia contra cualquier “invasión” por parte de culturas extranjeras sigue siendo tan fuerte como siempre. Existe aún una visión egocéntrica occidental profundamente embutida en la conciencia europea.

Las generaciones más jóvenes de chinos tienen ante sí una gran oportunidad para impulsar los intercambios interpersonales con los europeos, pero el reto de dar forma y pulir su percepción y comprensión de China sigue siendo probablemente tan ingente como antes. Para conseguirlo, necesitamos ideas francas, esfuerzos pacientes y acercamientos inteligentes que funcionen y que lo hagan bien.

Es precisamente desde esta perspectiva que la curiosa historia de Shen Fuzong puede ser una fuente de inspiración, 330 años después de que se embarcara en la aventura de su vida.

*Chen Yanqi es académico especialista en Relaciones Internacionales en Pekín. Publicado originalmente por ‘China Daily’.

Palabras clave : Shen Fuzong , cultura, China, historia,

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