Poco después de conocer el suceso, el presidente del país, Hu Jintao, y el premier, Wen Jiabao, ordenaron a los efectivos de rescate que utilizaran "todos los medios posibles" para salvar los mineros que permanecían atrapados y cuya suerte se desconocía.
Tanto Hu como Wen pidieron adoptar medidas para prevenir posibles nuevos desastres derivados de la explosión, y hacer esfuerzos para determinar la causa de la misma.
Encargado por el Comité Central del Partido Comunista de China y el Consejo de Estado (gabinete), el consejero de Estado Ma Kai viajó al lugar para visitar a las familias de los fallecidos y a los heridos.