spanish.china.org.cn | 14. 10. 2026 | Editor:Filo Fu Texto

Las pinceladas dan vida a los retratos de los mártires del Ejército Rojo para sus familias

Palabras clave: China, Gran Marcha

Esta fotografía muestra el estudio de un equipo de voluntarios dedicado a pintar retratos de mártires, en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Normal de Anhui, en Wuhu, provincia de Anhui, en el este de China, el 25 de septiembre de 2026. (Xinhua/Zhang Duan).


Durante las vacaciones del Festival del Medio Otoño de este año, un equipo de voluntarios de la Academia de Bellas Artes de la Universidad Normal de Anhui estuvo trabajando en el distrito de Jinzhai, ciudad de Lu'an, provincia de Anhui, en el este de China, pintando retratos de los mártires del Ejército Rojo que participaron en la Gran Marcha —la histórica maniobra militar de la historia moderna de China— y entregándolos a las familias de los mártires.

Desde noviembre de 2021, la Academia de Bellas Artes de la Universidad Normal de Anhui ha formado un equipo para llevar a cabo una serie de servicios de voluntariado centrados en dibujar retratos de los mártires. Hasta la fecha, cientos de estudiantes han participado en estas actividades, dibujando conjuntamente más de 600 retratos de mártires, que se han convertido en una forma importante para que sus familias expresen sus sentimientos de añoranza.

A través del tiempo y el espacio, los rostros juveniles de aquellos que cayeron en el campo de batalla pudieron ser vistos por fin de nuevo por sus familias en casa.

Enclavado en las montañas Dabie, el distrito de Jinzhai aportó decenas de miles de personas a la revolución liderada por el Partido Comunista de China (PCCh) durante la primera mitad del siglo XX. Un total de 12 unidades principales del Ejército Rojo procedían de aquí.

Ahora, el proyecto de la Universidad Normal de Anhui para pintar retratos de los mártires del Ejército Rojo está dando a algunas familias un rostro tan esperado con el que ilustrar las historias transmitidas de generación en generación. Por lo general, el equipo de voluntarios se pone primero en contacto con los familiares de los mártires y, a continuación, estudia fotografías de los descendientes de estos para determinar los rasgos faciales básicos. Después, retocan los retratos una y otra vez, basándose en las descripciones que hacen los familiares sobre los ojos, las expresiones y los gestos habituales de los mártires, hasta que estos familiares consideran que el parecido es acertado.

Para los profesores y estudiantes del equipo, pintar retratos de los mártires no es solo la creación de un simple boceto, sino también un viaje de estudio inmersivo por la historia revolucionaria. Las cejas y los ojos plasmados por los pinceles de los artistas han captado el aspecto juvenil de los mártires y han proporcionado, además, un lugar donde descansar el recuerdo. Los acontecimientos del pasado relatados por los familiares de los mártires son un testimonio del perdurable legado revolucionario de las montañas de Dabie, que se transmite de generación en generación. 


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