| spanish.china.org.cn | 20. 09. 2026 | Editor:Filo Fu | ![]() |
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De Teherán a Aichi-Nagoya: 52 años del ascenso de China a través de los Juegos Asiáticos

Los XX Juegos Asiáticos quedaron oficialmente inaugurados el sábado por la noche, brindando una oportunidad para echar la vista atrás a otro recorrido extraordinario: la transformación del deporte chino a lo largo de más de medio siglo.
China debutó en los Juegos Asiáticos en Teherán en 1974. Dieciséis años después, Beijing recibió a Asia en la capital china como sede de los Juegos Asiáticos de 1990.
Desde entonces, China ha encabezado el medallero de oro de los Juegos Asiáticos en 11 ediciones consecutivas y ha sido sede del evento en tres ocasiones. Para China, los Juegos Asiáticos han llegado a representar mucho más que una competición, al reflejar el ascenso del país en el deporte internacional junto con su más amplia transformación económica y social.
EL DEBUT
Zhang Dawei aún recuerda aquel día de otoño de 1974, cuando, a los 28 años, el jugador de baloncesto tuvo el honor de portar la bandera china en la ceremonia inaugural de los Juegos Asiáticos de Teherán.
“Dejé de prestar atención a todo lo que me rodeaba”, recordó Zhang posteriormente. “Lo único en lo que podía pensar era en sostener bien la bandera y mantener el paso del equipo”.
Para China, aquel momento tuvo un significado que trascendía ampliamente el ámbito deportivo. El país había estado prácticamente ausente de las competiciones internacionales durante más de una década.
La llegada de la delegación china al aeropuerto de Teherán despertó gran atención, y al día siguiente fotografías del equipo aparecieron en periódicos de varios países.
Los atletas pronto dieron al mundo otro motivo para fijarse en ellos.
Su Zhibo ganó la primera medalla de oro de los Juegos en la prueba masculina de pistola libre, mientras que su compañera de equipo Li Yamin estableció un récord mundial en la competición femenina de pistola estándar de 25 metros. China terminó tercera en el medallero, con 33 medallas de oro.
El mensaje era claro: China estaba regresando a la comunidad deportiva internacional.
En 1979, China recuperó su legítimo puesto en el Comité Olímpico Internacional, allanando el camino para que los atletas chinos compitieran más ampliamente en el escenario mundial.
En los Juegos Asiáticos de 1982 en Nueva Delhi, China ganó 61 medallas de oro y superó a Japón, que había dominado el medallero asiático durante años. Fue la primera vez que China terminó en lo más alto de la clasificación, posición que ha mantenido en todas las ediciones posteriores.
Entre las estrellas emergentes de Nueva Delhi se encontraba el gimnasta Li Ning, de 19 años, quien ganó cuatro medallas de oro. Con el tiempo, se convertiría en uno de los atletas más reconocidos de China y, posteriormente, en uno de sus empresarios deportivos más conocidos.
Al recordar aquellos años, Li señaló que los atletas de su generación entendían que tenían una responsabilidad que iba más allá de la competición.
“China acababa de comenzar a abrir sus puertas”, recordó. “Cuando los atletas viajábamos al extranjero, no íbamos simplemente a competir. También representábamos la imagen de nuestro país”.
UNA VENTANA A CHINA
En 1983, China presentó su candidatura para albergar los XI Juegos Asiáticos en Beijing. Hiroshima, Japón, también entró en la contienda, pero finalmente Beijing ganó la candidatura.
Conseguir los derechos para albergar los Juegos fue solo el comienzo. El comité organizador afrontaba un déficit de financiación de unos 600 millones de yuanes (89,45 millones de dólares estadounidenses). Entonces, una niña llamada Yan Haixia donó a los organizadores 1,6 yuanes (unos 0,24 dólares estadounidenses) de su dinero recibido como regalo de Año Nuevo, lo que ayudó a impulsar una campaña de recaudación de fondos a nivel nacional. Entre 1987 y 1990, personas de todo el país donaron un total de 270 millones de yuanes para ayudar a financiar los Juegos, el primer gran evento deportivo internacional multidisciplinario celebrado en el país.
Tras retirarse de la competición, Li Ning centró su atención en los negocios. Una de sus ambiciones era sencilla: los atletas chinos debían poder subir a los podios internacionales vistiendo marcas producidas en su propio país.
La empresa Li Ning patrocinó la indumentaria del relevo de la antorcha de los Juegos Asiáticos y de las ceremonias de entrega de medallas de la delegación china. La presencia de la marca en los Juegos de Beijing marcó un hito para la entonces emergente industria china de ropa deportiva.
Como anfitriona, la delegación china dominó la competición y ganó 183 medallas de oro, casi el doble que Corea del Sur y Japón juntas.
Sin embargo, la importancia de los Juegos de Beijing fue más allá del medallero.
En la ceremonia de clausura, la delegación de Arabia Saudí desplegó una pancarta con el mensaje “Gracias, China”, mientras que la de Bangladesh mostró otra que decía “Larga vida a la amistad".
Dieciocho años después, el simbolismo de los Juegos Asiáticos de Beijing reapareció en un escenario aún mayor.
La noche del 8 de agosto de 2008, miles de millones de espectadores de todo el mundo contemplaron la espectacular ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Beijing. Una serie de enormes huellas formadas con fuegos artificiales pareció avanzar por el eje central de Beijing hacia el Estadio Nacional, conocido como el “Nido de Pájaro”. Ese mismo eje norte-sur había sido transformado por los Juegos Asiáticos de 1990.
Dos años después, los Juegos Asiáticos regresaron a China, esta vez en Guangzhou. El contexto había cambiado drásticamente.
China había superado a Japón para convertirse en la segunda mayor economía del mundo. El PIB de Guangzhou había superado los 900.000 millones de yuanes en 2009, más de la mitad del PIB nacional de toda China en 1989.
El contraste con Beijing 20 años antes era notable. Los Juegos de 1990 habían requerido una campaña nacional de recaudación de fondos, mientras que Guangzhou pudo apoyarse principalmente en los recursos de una sola ciudad y en mecanismos de financiación basados en el mercado para preparar un evento aún mayor.
“A través de la nueva vía de desarrollo de una ciudad, la gente puede ver cómo cobra forma el espíritu de reforma en todo el país y experimentar los frutos de la apertura”, afirmó Lin Yanfen, entonces funcionaria del Comité Organizador de los Juegos Asiáticos de Guangzhou.
Los atletas chinos volvieron a dominar el medallero, con 199 medallas de oro.
Pero la percepción pública del éxito deportivo comenzaba a cambiar. El deporte se estaba convirtiendo cada vez más en una actividad para practicar y disfrutar, en lugar de limitarse a algo que había que ganar.
Con la designación del 8 de agosto como Día Nacional del Fitness y la aplicación de las normas sobre la actividad física nacional, cada vez más chinos han pasado de “ver deporte” a “practicar deporte”.
Trece años después, Hangzhou tomó el relevo.
Esta foto de archivo muestra la ceremonia inaugural de los XIX Juegos Asiáticos en Hangzhou, el 23 de septiembre de 2023.
Los atletas chinos siguieron siendo la fuerza dominante en los Juegos Asiáticos de 2023, al ganar 201 medallas de oro, un récord de los Juegos Asiáticos para una sola delegación, y encabezar el medallero de oro por undécima edición consecutiva.
La tecnología se convirtió en uno de los elementos distintivos de los Juegos de Hangzhou, con la integración de la inteligencia artificial, la realidad aumentada y otras herramientas digitales en el evento.
Los Juegos también introdujeron por primera vez un programa de portadores digitales de la antorcha. Más de 100 millones de personas participaron en el relevo de la antorcha en línea, ampliando el alcance de los Juegos más allá de la ciudad anfitriona.
Desde el regreso de China a los Juegos Asiáticos en Teherán en 1974 hasta el espectáculo tecnológicamente avanzado de Hangzhou, el recorrido del país por los Juegos Asiáticos ha reflejado más de cinco décadas de cambios. Ahora, con la inauguración de los XX Juegos Asiáticos, ese recorrido continúa.














