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spanish.china.org.cn | 18. 09. 2026 | Editor:Filo Fu [A A A]

Huellas rojas de la Gran Marcha en Sichuan

Palabras clave: China, Gran Marcha
China Hoy | 18. 09. 2026

Detalle del puente antiguo y el puente nuevo de Luding.  Álvaro Lorite López

¡Seguimos nuestro viaje en pos de las huellas del Ejército Rojo a su paso por Sichuan! Hoy nos detenemos en un lugar que fue determinante para la historia: el puente de Luding. Nadie mejor que el propio Edgar Snow puede explicar su importancia:

“A 200 kilómetros al oeste de la aldea de Anshun, donde la garganta por la que fluía rápidamente el río Dadu era muy profunda y estrecha, había un puente colgante de cadenas metálicas, el puente de Luding. Era el último cruce posible del río Dadu hacia el este desde la región tibetana. Hacia allí partieron los comunistas, marchando descalzos por un sendero que serpenteaba a través de los desfiladeros, a veces subiendo varios cientos de metros, otras bajando nuevamente al nivel de la misma corriente acrecentada y abriéndose camino por el barro en el que se enterraban hasta la cintura. Si se apoderaban del puente, el ejército entero podría entrar en la región central de Sichuan. Si fallaban, tendrían que volver sobre sus pasos, un desvío de más de 500 kilómetros al que pocos hombres podrían sobrevivir”. 

En mayo de 1935, el Ejército Rojo llegó al río Dadu, acosado por las tropas del Kuomintang. Sin descansar, los jóvenes soldados recorrieron una distancia de unos 120 kilómetros en tan solo un día y una noche. Al llegar al puente, descubrieron que casi todas las tablas de madera habían sido retiradas, tan solo quedaban las 13 cadenas de acero que hacían de esqueleto de la estructura.

Aunque es difícil establecer con precisión académica qué ocurrió exactamente, según los testimonios aportados en distintos registros históricos, un grupo de 22 jóvenes valientes, cubiertos por el fuego de sus compañeros y bajo el fuego enemigo del Kuomintang inició la hazaña de cruzarlo. Cuatro de ellos cayeron al agua, pero 18 lograron llegar al otro lado, asegurando uno de los puntos de inflexión que determinaron la victoria de la Gran Marcha.

En 1986 se erigió un monumento conmemorativo en honor a los héroes que fallecieron en la batalla por tomar el control del puente de Luding. El coraje, la determinación y la resiliencia de estos jóvenes demostraron su voluntad de sacrificarse por el bien común del pueblo.  Aquellos soldados venían de recorrer numerosas zonas rurales donde a los campesinos los terratenientes les habían arrebatado prácticamente todo.