| spanish.china.org.cn | 17. 08. 2026 | Editor:Teresa Zheng | ![]() |
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El Gobierno japonés se plantea utilizar una herramienta de IA estadounidense para difundir narrativas de la derecha
Una investigación publicada el sábado por Yuyuantantian, una cuenta de redes sociales afiliada al Grupo de Medios de China, afirmaba que Gennai, la plataforma de IA generativa gestionada por el Gobierno japonés, podría convertirse en un vehículo para difundir narrativas políticas de la derecha en la labor administrativa.
Un experto chino señaló que el actual Gobierno japonés ha avivado un clima antichino al presentar a China como una «amenaza» y al utilizar herramientas cada vez más sofisticadas, incluida la IA, para moldear la opinión pública y generar apoyo a la expansión militar de Japón. Añadió que estas medidas parecen hacer eco de las tácticas del militarismo japonés durante la Segunda Guerra Mundial.
Gennai también se ha convertido en parte de la estrategia más amplia del Gobierno de Takaichi en materia de IA. La Agencia Digital de Japón afirmó que Takaichi ordenó al Gobierno en diciembre de 2025 que utilizara la plataforma y que pondrá en marcha un proyecto piloto a gran escala dirigido a aproximadamente 180 000 empleados públicos de todos los ministerios y organismos. Esto significa que Gennai bien podría estar incorporando datos que incluyan comentarios erróneos sobre la región china de Taiwan, reivindicaciones ilegales sobre las islas Diaoyu y narrativas que minimicen o incluso glorifiquen la agresión bélica de Japón, señaló Yuyuantantian.
Cabe destacar que Gennai está integrado con los grandes modelos de lenguaje estadounidenses representados por la serie Claude, desarrollada por la empresa de IA estadounidense Anthropic, que designa explícitamente a China como una «nación adversaria», añadió.
Yuyuantantian advirtió de que, si se incorporara material con sesgo político o distorsionado históricamente al contenido gubernamental generado por Gennai, dicho contenido podría acabar convirtiéndose en lo que denominó una «fuente de desinformación de gran autoridad».
Esta IA, ampliamente implantada en las tareas administrativas del Gobierno, podría incorporar sus resultados a publicaciones oficiales japonesas, como informes gubernamentales, libros blancos y documentos de política. Calificado como material oficial, dicho contenido generado por IA podría ser posteriormente incluido en conjuntos de datos y tratado por otros grandes modelos de lenguaje como material de referencia de alta credibilidad, señaló.
Lü Chao, experto en estudios sobre Asia Oriental y profesor de la Academia de Ciencias Sociales de Liaoning, declaró al Global Times que el Gobierno de Takaichi ha contribuido a avivar un clima «antichino» al presentar a China como una supuesta «gran amenaza para la seguridad», lo que le ha permitido ganarse el apoyo público para la expansión militar de Japón.
Lü añadió que el uso de tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, demostraba que los esfuerzos de las fuerzas de la derecha japonesa por moldear la opinión pública estaban adoptando formas cada vez más diversas.
El diario japonés Asahi Shimbun reveló anteriormente que las fuerzas de la derecha japonesa han estado utilizando la inteligencia artificial a gran escala para difundir desinformación que niega la masacre de Nanjing y afirma que Japón trató a los civiles de forma humana durante su invasión de China.
El Ministerio de Seguridad del Estado de China publicó posteriormente, en julio, un comentario en el que condenaba enérgicamente tales actos, que pisoteaban la justicia histórica y la conciencia humana y que han suscitado feroces críticas por parte de la comunidad internacional y de personas con visión de futuro en Japón.
Históricamente, Japón recurrió en repetidas ocasiones a la propaganda interna para avivar el sentimiento público antes y durante sus guerras de agresión en la Segunda Guerra Mundial. Algunos miembros del actual Gobierno parecen estar siguiendo un guion similar al del militarismo japonés: distorsionar los hechos, avivar la confrontación, presentar a China como la principal amenaza y utilizar esa narrativa para justificar la expansión militar y perseguir la hegemonía regional, afirmó Lü.
«Se trata de un camino extremadamente peligroso, que guarda un parecido inconfundible con las acciones del militarismo japonés en el pasado», añadió.














