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spanish.china.org.cn | 15. 08. 2026 | Editor:Elena Yang [A A A]

China avanza decididamente a una transición ecológica

Palabras clave: desarrollo verde
Spanish.china.org.cn | 15. 08. 2026

 


Por Javier Pineda Olcay


La crisis ecológica está llegando a todos los rincones del planeta. Olas de calor durante el verano hacen extender los desiertos; incendios hacen desaparecer bosques e inundaciones, tornados y tifones destruyen ciudades.

A partir de la Revolución Industrial se puede constatar por la ciencia que el desarrollo capitalista ha incidido en la crisis ecológica produciendo un cambio climático, debido a la depredación de recursos naturales como también mediante el uso masivo de combustibles fósiles. El capitalismo, al ser un sistema que genera desigualdades, también permite advertir que las responsabilidades son diferenciadas.

Karl Marx alertaba que el desarrollo del capitalismo generaba dos grandes problemas: la explotación del ser humano y la destrucción de la naturaleza. En discursos más contemporáneos, Fidel Castro alertaba en la Cumbre de la Tierra de 1992 que “una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.

La tensión entre “desarrollo” y “protección de la naturaleza” también ha estado presente en los países socialistas, incluyendo a China. Lograr una acelerada industrialización del país ha provocado consecuencias: China actualmente es el mayor emisor de CO2 del mundo; sigue usando altos niveles de carbón y combustibles fósiles y los efectos de la contaminación siguen afectando a algunos sectores de la población.

Sin embargo, en los últimos años se ha planteado avanzar decididamente hacia una civilización ecológica, abordando dialécticamente la tensión entre desarrollo y protección ambiental bajo el paradigma del socialismo con características chinas. En el discurso del Presidente Xi Jinping en la Conferencia Nacional sobre Protección del Entorno Ecológico, el 17 de julio de 2023, señalaba que “el desarrollo de alta calidad y la protección ambiental de alto nivel se complementan y estimulan mutuamente”.

En línea de lo anterior, agregó que “al planificar el desarrollo debemos partir siempre de la coexistencia armoniosa entre el ser humano y la naturaleza, tomar la capacidad de aguante de los recursos y el medio ambiente, como premisa y como base, y restringir conscientemente las actividades económicas y humanas dentro de los límites que puedan soportar los recursos naturales y el entorno ecológico, impulsando una mejora cualitativa eficaz y un crecimiento cuantitativo racional del desarrollo en la transición ecológica”.

Bajo este paradigma China ha dado pasos firmes. Este 15 de agosto de 2026 entra en vigor el Código Ecológico y Medioambiental, el cual transforma a los objetivos climáticos de China en un mandato legal. Entre ellos está el objetivo de lograr el “pico de carbono” antes de 2030 y la “neutralidad de carbono” antes de 2060.

Estos objetivos dialogan con el “Acuerdo de París” de diciembre de 2015, aprobado durante la COP21, cuyo objetivo central era limitar el calentamiento mundial a 2°C, y preferiblemente a 1,5 grados centígrados, en comparación con los niveles preindustriales. Para ello, los países se proponían alcanzar el máximo de las emisiones de gases de efecto invernadero lo antes posible y lograr la neutralidad de carbono para mediados de siglo. Estos compromisos, como señaló Xi Jinping, “no es algo que hacemos porque nos lo exijan otros, sino por propia voluntad”.

Para lograr estos objetivos, China vuelve a reafirmar algo central: se debe tener una visión sistémica y se debe planificar exhaustivamente antes de actuar. Los mercados quedan supeditados a los objetivos políticos. En este caso, la protección ecológica es puesta por China en el corazón del desarrollo económico y social, por lo cual no es algo que se pueda ignorar al momento de desarrollar actividades económicas.

Esta decisión es importante para China, pues los altos niveles de desarrollo durante las últimas décadas también impactaron en el medio ambiente, sobre todo por la contaminación producida. Recuerdo que para los Juegos Olímpicos de 2008 existía una gran preocupación por los altos niveles de contaminación de la ciudad, sin embargo, hoy al recorrer sus calles se puede apreciar que gran parte de los nuevos automóviles y motocicletas son eléctricos, al igual que el transporte público que se ve complementado por las bicicletas. La electromovilidad se está transformando en la regla general en las grandes ciudades, incluyendo a Beijing.

Un lugar privilegiado del “desarrollo verde” pude constatarlo en Xizang. En la Cordillera del Himalaya nacen algunos de los principales ríos de Asia, por lo cual la protección de sus aguas cristalinas ha sido transformada en una de sus prioridades, existiendo un monitoreo permanente de sus cursos de agua y de la vida que se desarrolla en sus cuencas.

También destacan los procesos de reforestación, que en algunos lugares de China han permitido “frenar al desierto” y recuperar territorios áridos. La historia del Parque Ecológico de Nanshan en la ribera sur del río Lhasa es ejemplo de ello. Hace 15 años era una montaña árida, pero ahora los árboles recorren su extensión, otorgando sombra al caminante que quiere una visita privilegiada del Palacio de Potala y de toda la ciudad de Lhasa. En aquellos lugares donde la restauración natural no ha sido posible, se ha apostado por la restauración artificial.

Durante todo el viaje por China se puede constatar que las grandes infraestructuras como los aeropuertos son sostenibles energéticamente, usando energías renovables, reduciendo emisiones de carbono e implementando sistemas inteligentes que permiten un ahorro energético. Los trenes de alta velocidad atraviesan casi toda la geografía china, reduciendo los tiempos de traslado y transformándose en un medio de transporte mucho menos contaminante que los aviones y buses. La construcción de la civilización ecológica se extiende desde las cimas de las montañas hasta el océano.  

La transición ecológica está presente tanto en la población como en la dirección del Partido Comunista Chino.  Una de las frases que ha logrado sintetizar este desarrollo de alto nivel, generando armonía entre el ser humano y la naturaleza es la siguiente: “Conservar las verdes montañas y las aguas cristalinas para transformarlas en cordilleras de oro y plata”. 


El autor es abogado y académico chileno, especializado en derechos laborales y derechos humanos. Actualmente se desempeña como Director General del medio digital El Ciudadano. Cuenta con una amplia trayectoria en el ámbito de la comunicación y el periodismo.