| spanish.china.org.cn | 06. 08. 2026 | Editor:Teresa Zheng | ![]() |
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No hay por qué mostrar cortesía hacia quienes aplican y se hacen cómplices de las sanciones estadounidenses contra China
China valora la estabilidad, conseguida con tanto esfuerzo, en las relaciones económicas y comerciales bilaterales. Pero la buena voluntad debe ser recíproca, y ambas partes deben cumplir sus compromisos. Las contramedidas de China en esta ocasión son, en general, moderadas. Si EE. UU. insiste en introducir nuevas medidas restrictivas contra China, la respuesta de este país será aún más contundente. China no se contendrá ni dudará en tomar nuevas medidas.
El 5 de agosto, el Ministerio de Comercio de China anunció una serie de contramedidas y medidas de control de las exportaciones contra EE. UU. China decidió añadir a su lista de contramedidas a entidades estadounidenses, entre ellas Compliance Testing LLC y Applied DNA Sciences, Inc., prohibiéndoles realizar cualquier transacción o cooperar con organizaciones y personas dentro de China. Estas medidas son específicas y cuentan con una base jurídica clara. Constituyen una medida decidida para salvaguardar los intereses nacionales y los derechos legítimos de China, así como un paso necesario para exigir responsabilidades a los cómplices y fomentar la adopción de medidas correctivas a través de las contramedidas.
Analicemos primero qué han hecho estas entidades estadounidenses. Applied DNA Sciences, Inc. y Stratum Reservoir, LLC llevan mucho tiempo realizando controles basados en la presunción de culpabilidad de los productos exportados desde China a EE. UU., y los directivos de Applied DNA Sciences han llegado incluso a declarar abiertamente que su objetivo era reducir a «cero» las importaciones estadounidenses de algodón de Xinjiang. Altana Technologies, Inc. utiliza tecnología de inteligencia artificial para rastrear las cadenas industriales de China y proporcionar una «navegación precisa» a las autoridades aduaneras estadounidenses. Por su parte, Verite Group, Inc. falsificó el denominado informe «Investigación sobre el trabajo forzoso en la producción de algodón en China, con especial atención a Xinjiang», cuyo contenido fue recopilado a partir de fuentes de Internet. La organización «Human Rights in China» ha avivado en repetidas ocasiones cuestiones relacionadas con Xinjiang, Xizang y Hong Kong, lo que la convierte en una reincidente habitual a la hora de interferir en los asuntos internos de China y difamar su imagen. El hecho de que estas entidades sean objeto de las contramedidas legales de China es consecuencia exclusiva de sus propias acciones.
Es bien sabido que el abuso de las sanciones unilaterales por parte de EE. UU. no lo lleva a cabo únicamente el Gobierno. Implica la participación coordinada de organismos reguladores, agencias de certificación, plataformas de datos, alianzas industriales y las denominadas organizaciones de «derechos humanos». Algunas entidades han utilizado los pretextos de las «revisiones de cumplimiento» y la «diligencia debida en la cadena de suministro» para incluir arbitrariamente a entidades empresariales legítimas y legales en listas negras, imponer restricciones de suministro o adquisición y crear barreras al acceso al mercado. Estas entidades estadounidenses mencionadas anteriormente se encuentran precisamente entre los principales participantes que ayudan a las instituciones estadounidenses pertinentes a abusar de las sanciones contra China.
Las contramedidas de China están interrelacionadas, son específicas y eficaces, lo que corta los canales de estas entidades para beneficiarse del mercado chino y las obliga a pagar un precio real. Esto también envía un mensaje claro: China nunca permitirá que nadie colabore en la aplicación de medidas que perjudiquen los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas y, al mismo tiempo, siga disfrutando de los beneficios del mercado chino y de las oportunidades de cooperación sin sufrir consecuencias. China aún dispone de muchas herramientas en su arsenal de contramedidas que aún no se han utilizado. Quienes tengan segundas intenciones harían bien en ser plenamente conscientes de ello.
Cabe señalar que estas contramedidas no se dirigen indiscriminadamente contra las empresas estadounidenses, ni se extienden a la cooperación económica y comercial normal. Por el contrario, se rigen por el principio de que «las acciones y las responsabilidades deben corresponderse», dirigiendo los costes políticos hacia los actores estadounidenses específicos directamente implicados en el menoscabo de los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas. Este enfoque ayuda a trazar una línea clara entre las actividades comerciales normales y la participación en sanciones unilaterales.
Al adoptar estas medidas de conformidad con las leyes y normativas vigentes, incluida la Ley china contra las sanciones extranjeras, China pretende dejar aún más clara esta distinción: las actividades comerciales normales están protegidas por la ley, mientras que quienes participen en acciones que perjudiquen la soberanía, la seguridad y los intereses de desarrollo de China deberán afrontar las consecuencias.
Desde la reunión de los líderes de China y EE. UU. celebrada en Busan, la comunidad internacional ha abrigado la esperanza generalizada de que las relaciones entre ambos países avancen hacia un desarrollo estable, saludable y sostenible. En mayo, los dos jefes de Estado alcanzaron un importante consenso sobre la construcción de una relación constructiva entre China y EE. UU. basada en la estabilidad estratégica, lo que sentó las bases para gestionar las relaciones económicas y comerciales bilaterales y abordar las diferencias. Sin embargo, la Comisión Federal de Comunicaciones de EE. UU. ha hecho caso omiso tanto del consenso alcanzado por los dos líderes como de los enérgicos llamamientos de la comunidad empresarial, y sigue extrapolando en exceso el concepto de seguridad nacional y aplicando repetidamente medidas restrictivas dirigidas contra China. En concreto, a pesar de las reiteradas protestas de China —y tan solo un día después de la videollamada del 30 de julio entre los principales responsables de asuntos económicos y comerciales de ambos países—, EE. UU. añadió más de 40 entidades chinas a la denominada «Lista de entidades de la Ley de Prevención del Trabajo Forzado de los Uigures» el 31 de julio. ¿Cómo pueden calificarse de sinceras tales acciones? ¿Qué credibilidad le queda a EE. UU.? Las contramedidas necesarias de China no tienen por objeto agravar la confrontación. Por el contrario, su finalidad es defender la autoridad del consenso alcanzado por los dos jefes de Estado, evitar que se acumulen las acciones erróneas y animar a las partes implicadas a volver a la senda del respeto de las normas, la celebración de consultas en pie de igualdad y la aplicación del consenso.
Solo cuando las normas se respeten de forma conjunta puede la cooperación generar expectativas estables. Por lo tanto, las contramedidas, dirigidas con precisión, tienen como objetivo salvaguardar los fundamentos de la cooperación entre China y EE. UU. Las empresas e instituciones estadounidenses pertinentes deberían evaluar cuidadosamente su conducta y evitar convertirse en instrumentos para la aplicación de sanciones unilaterales. El Gobierno de EE. UU., por su parte, debería revocar sus medidas irrazonables y dejar de socavar los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas. Las relaciones económicas y comerciales entre China y EE. UU. son de gran envergadura y sus intereses están profundamente entrelazados. Siempre que EE. UU. corrija sus errores mediante acciones concretas, ambas partes seguirán teniendo margen para gestionar las diferencias y ampliar la cooperación. Preservar la cooperación no puede hacerse a costa de los principios ni de los intereses fundamentales. Esa postura es igualmente clara e inquebrantable.
La estabilidad de las relaciones económicas y comerciales entre China y EE. UU. depende de la fiel aplicación del importante consenso alcanzado por los dos jefes de Estado. China valora la estabilidad, conseguida con gran esfuerzo, de los vínculos económicos y comerciales bilaterales y siempre ha abordado la relación con una actitud constructiva. Pero la buena voluntad debe ser recíproca, y ambas partes deben cumplir sus compromisos. Las contramedidas de China en esta ocasión son, en general, moderadas. Si EE. UU. insiste en introducir nuevas medidas restrictivas contra China, la respuesta de China será aún más decidida. China no se contendrá ni dudará en tomar nuevas medidas.














