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spanish.china.org.cn | 20. 07. 2026 | Editor:Eva Yu [A A A]

La autosuficiencia científica y tecnológica constituye el pilar sobre el que China sostendrá un desarrollo seguro

Palabras clave: China, autosuficiencia tecnológica:
Spanish.china.org.cn | 20. 07. 2026

Imagen de Xinhua


Por Jorge Fernández


La ciencia y la tecnología se fortalecen y desarrollan para mejorar el bienestar de la población china y de la humanidad.


La exploración espacial está lejos de ser un sueño en China. Con la recuperación exitosa de la primera etapa de un cohete portador tras un histórico retorno vertical sobre una plataforma marítima, el gigante asiático abre un nuevo capítulo en el desarrollo de la tecnología de cohetes reutilizables. Esta tecnología, que permitirá reducir los costes en el futuro, refuerza la posición del sector aeroespacial chino tanto para la puesta en órbita de satélites como para la ejecución de misiones espaciales de gran complejidad. Hoy, la expansión pacífica del ser humano por el espacio con fines científicos ha quedado inscrita entre los grandes avances de la humanidad en su búsqueda del conocimiento del universo y en su camino hacia las estrellas.

La proeza quedó inscrita con letras rojas en el calendario, de puño y letra de un cohete portador Gran Marcha-10B. Las imágenes, que le dieron la vuelta al mundo en segundos, pusieron en vilo el corazón de millones de personas. En medio del mar, la plataforma acogió la primera etapa del cohete en su superficie de aterrizaje, donde parsimoniosamente bajó hasta colocarse con precisión milimétrica en la zona de aterrizaje. La misma imagen vista durante décadas, pero al revés: la llama del cohete no elevaba la nave hasta el espacio sideral, sino que la hacía descender, con movimientos calculados, hasta una plataforma de aterrizaje marítima, como si acogiera entre sus brazos un precioso objeto que cae desde el espacio.

China impulsa el desarrollo de diferentes sectores y áreas del conocimiento. En el terreno científico y tecnológico, los más destacados talentos en ciencias duras, a la cabeza de universidades, institutos de investigación y centros de pensamiento estratégico, trabajan a un ritmo acelerado para hacer del país una potencia científica y tecnológica, con un elevado nivel de autosuficiencia y con capacidad de influir positivamente en otros países. En junio de 2024, durante un discurso pronunciado en el Gran Palacio del Pueblo, el presidente de China, Xi Jinping, pidió a la nación, y en especial a los más destacados talentos, establecer objetivos ambiciosos que tracen la senda para que China se consolide como una potencia científica y tecnológica en 2035. Con la vista puesta en ese objetivo, la recuperación controlada de la primera etapa del cohete Gran Marcha-10B no solo llena de orgullo a la nación, sino que refuerza la confianza para alcanzar la autosuficiencia y el fortalecimiento tecnológico en esta nueva era.

La autosuficiencia científica y tecnológica constituye una parte fundamental de la seguridad nacional. En el XV Plan Quinquenal (2026-2030), la innovación y la autosuficiencia científica y tecnológica ocupan un lugar central en la estrategia nacional de desarrollo de China y, al desempeñar un papel esencial en la construcción del Estado socialista, se convierten en uno de los pilares de la seguridad nacional. El sello “Hecho en China” es más que una etiqueta que pone en alto la marca y el prestigio del país. Es la base sobre la cual se desarrollan sectores que van desde las nuevas energías y la inteligencia artificial, hasta la información cuántica y la biofabricación. Los avances rompedores de China se suceden de manera constante, y el retorno vertical que marcó la recuperación controlada de la primera etapa de un cohete es una muestra fehaciente no solo del compromiso del país con la innovación, sino de la velocidad a la que China avanza rumbo al cumplimiento de las metas que se ha fijado.

El gigante asiático ha normalizado el uso de cohetes portadores como una parte fundamental de su programa de exploración científica espacial. Los elevados costes demandan prudencia a la hora de ejecutar programas de alta complejidad. Aunque el descenso vertical del cohete Gran Marcha-10B resultó exitoso, lo cierto es que aún queda trabajo por hacer para perfeccionar esta tecnología y hacer posible que las recuperaciones se multipliquen de forma sostenida. En consecuencia, todavía hay un camino por recorrer para hacer de la reutilización de las primeras etapas de los cohetes una industria rentable. Pero poner los pies sobre la tierra no significa renunciar al optimismo. China avanza por el camino adecuado para reducir los costes de operación, lo que permitirá reorientar recursos para fortalecer sus programas espaciales y acelerar el cumplimiento de los plazos establecidos para sus futuras misiones.

Es aquí donde las industrias de alta tecnología en otros países, incluida la aeroespacial, comienzan a temblar. China está en la senda correcta para abaratar una de las partidas más costosas de las misiones espaciales. La recuperación y reutilización de componentes permiten optimizar la distribución de recursos, planificar mejor las inversiones y aumentar la frecuencia de los lanzamientos. Bajo esta lógica, quienes observan con preocupación el progreso tecnológico de China han vuelto a sacar a colación el concepto de «China Shock 2.0». El concepto describe la presión que el creciente desarrollo industrial y tecnológico de China ejerce sobre empresas e industrias de otros países que compiten en los mismos sectores, como los vehículos eléctricos, las baterías, la manufactura avanzada y, más recientemente, la industria aeroespacial. En otras palabras, la reducción de costes en la industria aeroespacial china, al incrementar su competitividad, acentúa la presión sobre sus competidores internacionales, que aún están lidiando con los altos costes de producción.

Conviene recordar que China pone a su pueblo, y a la humanidad en general, como el propósito fundamental de sus acciones. El bienestar de las personas es la prioridad principal, por encima de cualquier beneficio económico. De igual forma, la ciencia y la tecnología se fortalecen y desarrollan para mejorar el bienestar de la población china y de la humanidad. Es por ello que China mantiene como principio compartir los logros alcanzados en materia de ciencia y tecnología. Las misiones espaciales, aunque se ejecutan a miles de kilómetros de la Tierra, están destinadas a servir a quienes habitamos este planeta. Un ejemplo reciente de ello fueron las inundaciones en la región autónoma de Guangxi, donde una serie de nuevas lanchas de rescate y un gran número de drones fueron desplegados rápidamente en las labores de socorro, logrando evacuar con gran eficacia a la población atrapada en los momentos más críticos. La misma capacidad de innovación que impulsa la exploración espacial termina traduciéndose en aplicaciones civiles que fortalecen la respuesta ante desastres, las comunicaciones, la observación de la Tierra y otros servicios esenciales para la sociedad. El programa espacial de China forma parte de esa misma visión: poner el desarrollo tecnológico al servicio del pueblo. Ese principio seguirá orientando su desarrollo en el futuro.