| spanish.china.org.cn | 13. 07. 2026 | Editor:Teresa Zheng | ![]() |
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Venezolanos conmovidos por la ayuda china: “¡Estamos juntos!”
«El terremoto fue de tal magnitud que las casas parecían tan frágiles como galletas. Algunos residentes observaban impotentes cómo sus hogares se derrumbaban ante sus ojos».
Más de dos semanas después de que dos potentes sismos de más de 7,0 grados sacudieran Venezuela el 24 de junio, hora local, Xu Guocheng, secretario general de la Federación de Asociaciones Chinas en Venezuela, recordó aquella aterradora noche en tono serio.
Xu, quien ha vivido en Venezuela por más de 20 años, contó que, en el momento de los movimientos, algunas personas miraban la televisión cuando, de pronto, las bombillas parpadearon intensamente antes de que todo se sumiera en la oscuridad. Otros jugaban al billar y, al principio, pensaron que alguien movía la mesa en broma, sin pensar en absoluto de que era un sismo.
Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, informó el 10 de julio en las redes sociales que los dos terremotos provocaron la muerte de 4118 personas y dejaron 16 740 heridos. Según la Embajada de China, al día de hoy se ha confirmado 9 muertos chinos.
“Salvar vidas era la máxima prioridad”, dijo Xu.
Ante el desastre, la Federación de Asociaciones Chinas en Venezuela activó rápidamente su mecanismo de respuesta a emergencias. Las comunidades chinas en Caracas y en el estado de La Guaira formaron raudamente equipos de rescate y llegaron a las áreas damnificadas. Sin embargo, las labores enfrentaron desafíos ya que en muchas zonas no había luz ni agua, las líneas de comunicaciones no servían y los deslizamientos de tierra bloqueaban las carreteras rurales.
«No conocíamos las condiciones de las pistas en las áreas afectadas y enviar gente a ciegas suponía el riesgo de perder contacto», explicó Xu. «Modificamos de inmediato nuestra estrategia, organizamos a voluntarios familiarizados con el terreno y llevamos el equipo recolectado con urgencia de negocios chinos, como generadores eléctricos, cortadoras y taladros eléctricos de gran tamaño».
Más del 90 % de los chinos en Venezuela vienen de Enping, en la provincia sureña de Guangdong. Se encuentran repartidos en las principales ciudades, como Caracas, Carabobo y La Guaira. Los lazos con su ciudad natal y sus redes comunitarias ayudaron a facilitar el intercambio de información y la búsqueda de desaparecidos. A las pocas horas de la tragedia, los voluntarios ya habían puesto a salvo al primer grupo de residentes chinos.
El rescate de una niña dejó una profunda impresión en la comunidad. En el momento, la gente escuchó un golpeteo debajo de los escombros de una tienda. Varios negocios locales están en el primer piso, el almacén en el segundo y las viviendas en el tercero, y el sonido sugería que aún podría haber personas atrapadas en el interior.
Sin electricidad y con las puertas trabadas, los equipos de auxilio utilizaron taladros eléctricos a fin de perforar las paredes y cortar las barras de acero para finalmente liberar a la pequeña niña ilesa. Cuando su padre la abrazó, los voluntarios chinos estallaron en vítores. Después de presenciar tantas escenas desgarradoras, el rescate exitoso trajo esperanzas.
Más allá de la acción en sí, los chinos en Venezuela demostraron una acción rápida y la voluntad de ayudar a los demás más allá de sus propios intereses.
Algunos empresarios chinos cuyas locales sufrieron cuantiosos daños renunciaron voluntariamente a sus ayudas económicas, donando su asignación a compatriotas en mayores apuros. Otro residente chino que acababa de someterse a una cirugía necesitaba de emergencia medicamentos importados para la presión arterial, tras la difusión de su pedido en grupos de chat, la búsqueda tuvo lugar en toda la ciudad.
El espíritu chino de «cuando un lugar encara penurias, el apoyo llega de todas partes» ha adquirido un significado especial entre las comunidades chinas en el exterior.
Además, brindaron ayuda a los venezolanos. Dado que muchas firmas chinas operan en los sectores de productos de primera necesidad y alimentos, las organizaciones chinas en el exterior recolectaron rápidamente provisiones de emergencia y los donaron a la población local necesitada.
Hasta ahora, la Federación de Asociaciones Chinas y otros grupos de la comunidad china han donado más de 2100 toneladas de suministros, incluyendo agua potable, comida y artículos de higiene.
Cuando los camiones cargados llegaban a las comunidades azotadas por la escasez de agua y alimentos, muchos habitantes se emocionaron hasta las lágrimas y gritaron en español: «¡Estamos juntos!».
Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China declaró anteriormente que, además de la ayuda en efectivo de China, el Gobierno ha decidido donar provisiones de emergencia por 100 millones de yuanes (14,75 millones de dólares). La Sociedad de la Cruz Roja de China entregó a su par de Venezuela 300 000 dólares de asistencia en efectivo. El 6 de julio, el primer lote de 80 toneladas de ayuda del Gobierno chino, con generadores, purificadores de agua, tiendas de campaña y mantas, llegó a Venezuela en un vuelo chárter.
China también ha ofrecido imágenes satelitales del país sudamericano.
Aunque los fuertes sismos ya han pasado, siguen produciéndose réplicas y la reconstrucción sigue siendo un desafío a largo plazo. El enfoque de las organizaciones chinas en el extranjero ha pasado del rescate al reasentamiento y la planificación de recuperación a futuro.
Xu dijo que sus prioridades actuales abarcan tres áreas: seguimiento al tratamiento de heridos en el hospital; ayuda a los residentes chinos sin hogar a encontrar un alojamiento adecuado; y registró de las pérdidas de bienes y recopilación de solicitudes para planes de asistencia adicionales.
Según los informes, 33 negocios de propiedad china sufrieron daños graves. La federación ha distribuido 332 000 dólares en fondos a las familias de los ciudadanos chinos fallecidos, a los residentes chinos heridos y con dificultades económicas, a los propietarios de negocios dañados y a sus empleados.
«Primero sobrevivir, luego seguir adelante», dijo Xu.
Reconoció que perder de la noche a la mañana negocios construidos a lo largo de más de una década era doloroso, pero ante un desastre de esta magnitud, todos los involucrados, ya sean rescatistas en primera línea u organizadores entre bastidores, «son héroes».
En las zonas más afectadas, las carreteras siguen en ruinas y los aeropuertos y puertos aún no se han recuperado por completo, pero sobre los escombros, los chinos en Venezuela reconstruyen sus vidas y su esperanza con unidad y apoyo mutuo.














