| spanish.china.org.cn | 08. 07. 2026 | Editor:Teresa Zheng | ![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
[A A A] |
Nuevas evidencias de la guerra bioquímica del ejército japonés
Descripción de registros y crímenes coordinados
La Sala de Exposición de Pruebas de los Crímenes Cometidos por la Unidad 731 del Ejército Imperial Japonés en Harbin, provincia de Heilongjiang, dio a conocer pruebas recientemente examinadas que documentan las atrocidades cometidas durante la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa (1931-1945).
Las mismas consisten en registros del Departamento Químico del Ejército de Kwantung, establecido en 1939 en Qiqihar, provincia de Heilongjiang, y conocido también como Unidad 516, principal responsable de la investigación y el uso de armas químicas por los militares japoneses en China. Dedicado al desarrollo de agentes nerviosos, vesicantes, asfixiantes e irritantes, fue una de las formaciones centrales de la ofensiva química japonesa.
Los materiales son registros estandarizados de los exmiembros de la Unidad 516 a su regreso a Japón después del conflicto, de ahí su importancia como reportes oficiales. En 2000, fueron transferidos a los Archivos Nacionales de Japón y desclasificados gradualmente.
Durante un viaje a Japón en el año 2023 para recabar testimonios, los investigadores del museo lograron dar los documentos tras extensas búsquedas, comunicaciones y negociaciones. Luego de una recopilación y estudio sistemáticos, su contenido se hizo público.
El archivo contiene 148 páginas con información sobre 108 personas, entre ellas funcionarios civiles y empleados adscritos al ejército, suboficiales técnicos, sirvientes, tenientes médicos, cabos veterinarios, artilleros y técnicos químicos.
«Es un documento estándar que utilizó el Gobierno japonés para anotar la desmovilización de los soldados después de la guerra», explicó Jin Shicheng, director del departamento de educación y publicidad del museo.
«Incluye información como nombres, lugares de origen, datos familiares, ramas militares, fechas y lugares de desembarco, rangos, unidades de antes de la guerra, fechas y lugares de desarme, y experiencias de la posguerra».
«Inicialmente la Unidad 516 contaba con 250 miembros», precisó Jin. «Tras el hallazgo y la publicación de una lista de personal en 2022, se confirmó que tenía 414».
«La evidencia publicada identifica a 108 personas. Después de una clasificación y verificación sistemáticas, se pudo observar 17 registros duplicados lo que eleva la cifra conocida de integrantes a 505», acotó.
«Debido a los frecuentes traslados, pases temporales y asignaciones provisionales durante el enfrentamiento, el número no representa el total de personas que prestó servicios en la Unidad 516», agregó Jin. «Se necesita más material histórico para completarlo».
Investigaciones precedentes a partir de las confesiones de criminales de guerra condenados, confirmaron que la Unidad 516 colaboró con sus pares 731 y 100 para llevar a cabo experimentos con gases venenosos.
«En el archivo dado a conocer, la información sobre el exmiembro Hiroshi Kusunoki muestra claramente su participación en capacitación veterinaria en el departamento de educación de la Unidad 100 mientras laboraba en la Unidad 516, lo que demuestra aún más la estrecha cooperación entre ambas secciones», señaló Jin.
«Junto con estudios anteriores, los registros confirman que las Unidades 731, 516 y 100 formaron un sistema de guerra bioquímica que abarcaba a seres humanos, animales y el medio ambiente mediante intercambios de personal y tecnología».
Jin sostuvo que el documento es crucial para comprender de manera más integral la magnitud, la estructura organizativa, los delitos coordinados, los traslados de personal y las trayectorias de la Unidad 516 después de la guerra.
«Confirma además que los crímenes de guerra química cometidos por Japón fueron delitos organizados a gran escala y llevados a cabo a través de un sistema jerárquico», aseveró.














