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spanish.china.org.cn | 04. 07. 2026 | Editor:Teresa Zheng [A A A]

Un camino de crecimiento y transformación

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04. 07. 2026

CUANDO Paola Gutiérrez era niña en Arequipa, la llamada “Ciudad Blanca” del sur de Perú, difícilmente podía imaginar que años después construiría su vida profesional a miles de kilómetros de distancia, en China. Sin embargo, había algo que ya marcaba el rumbo de su futuro: una curiosidad constante por el mundo y por las culturas diferentes a la suya. 

 

Paola Gutiérrez disfruta de un paseo en tren durante el feriado con motivo del Año Nuevo chino en la ciudad de Busan, República de Corea. 


El inicio de una aventura inesperada 

“Desde niña, cuando mi madre me compró mi primera enciclopedia de países del mundo, nació en mí el deseo de conocer más allá de mi ciudad Arequipa”, recuerda. Aquella inquietud la llevó primero a participar en un programa de verano en Estados Unidos durante su etapa universitaria, experiencia que reforzó aún más sus ganas de explorar otros horizontes. 

El interés por Asia también apareció temprano. Durante su adolescencia, las películas chinas y coreanas que llegaban en formato de DVD despertaron su fascinación por una región que parecía lejana y misteriosa. Más adelante, cuando descubrió que su universidad mantenía vínculos con una institución académica china, no dudó en aprovechar la oportunidad. 

“Cuando me enteré de que mi universidad estaba asociada con la Universidad de Estudios Extranjeros de Guangzhou y que ofrecían clases de chino y becas de estudio en China, no dudé en empezar a estudiar el idioma”, cuenta. 

Ese primer paso resultó decisivo. Tras un año de preparación, rindió el examen requerido para obtener una beca y logró ingresar a un programa de estudios de idioma chino en la ciudad de Nanjing, a la cual aterrizó en septiembre de 2017. 

 

Paola Gutiérrez en el stand de HelloCareer en una feria de trabajo para alumnos recién egresados de la Universidad de Beijing. 


Pero la llegada estuvo lejos de ser sencilla. Como muchas personas que llegan el país por primera vez, enfrentó las barreras del idioma, las diferencias culturales y la inmensidad de una ciudad completamente desconocida. En un relato publicado por Beijing Review, la peruana recuerda cómo ella y una compañera recién conocida se perdieron intentando llegar a la universidad desde el aeropuerto, no solo una, sino que dos veces. Sin embargo, lo que podría haberse convertido en una experiencia frustrante terminó dejando una huella positiva. 

“Nos ayudaron a llamar un taxi y hasta nos invitaron a comer”, relató sobre aquella noche. Ese gesto de hospitalidad se convirtió en una de sus primeras impresiones sobre China y le permitió descubrir una realidad muy distinta a la que, por desgracia, existe en muchas ciudades de América Latina. “Es una triste realidad que, en muchas partes de América Latina, existe una gran probabilidad de que las personas que caminan por las calles con equipaje voluminoso después de la medianoche se conviertan en víctimas de delitos”. 

Durante ese año en Nanjing no solo aprendió mandarín, sino que también convivió con estudiantes provenientes de múltiples países, religiones y trayectorias académicas. La diversidad del entorno internacional amplió su visión del mundo y fortaleció su capacidad de adaptación. 

“Lo que más me impactó apenas llegué fue estudiar con compañeros de diferentes nacionalidades, diferentes antecedentes educativos y diferentes religiones”, afirma. 

La experiencia académica también la sorprendió por la profundidad con la que se abordaban los temas relacionados con la actualidad china y por el compromiso de los docentes. Poco a poco, China dejó de ser únicamente un destino de estudios para convertirse en un proyecto de vida. 

Al finalizar el programa de idioma en 2018, regresó temporalmente a Perú. Sin embargo, tenía claro que su historia con China todavía no había terminado. 

 

Paola Gutiérrez junto a sus colegas en un almuerzo de trabajo de HelloCareer. 


Beijing, una carrera internacional y el desafío de reinventarse 

Después de volver a su país, Paola Gutiérrez comenzó a preparar el siguiente paso. Aplicó a programas de maestría en Nanjing y Beijing, y en 2019 recibió la noticia que cambiaría nuevamente su vida: había sido aceptada para estudiar una maestría en Administración de Proyectos en la Universidad Central de Finanzas y Economía de Beijing. 

La decisión implicaba mudarse a una de las ciudades más grandes y dinámicas del mundo. Curiosamente, años antes había evitado la capital china, con sus más de 22 millones de personas, precisamente por el tamaño de la ciudad. Esta vez, sin embargo, se sentía preparada para asumir el reto. 

Mientras avanzaba en sus estudios de posgrado, comenzó a dar sus primeros pasos en el mercado laboral chino. En 2020 realizó trabajos freelance de revisión de contenidos para la plataforma iQiyi y posteriormente consiguió una práctica profesional en una empresa de reclutamiento. 

De esta forma, lo que había comenzado inicialmente como una oportunidad temporal terminó convirtiéndose en una carrera de varios años dentro del sector de recursos humanos y búsqueda de talento internacional. 

Tras graduarse en 2021, se incorporó a tiempo completo a HelloCareer, una firma especializada en conectar empresas chinas con profesionales de diferentes países. Desde allí participó en procesos de contratación para compañías de sectores tan diversos como tecnología, videojuegos, comercio internacional, biotecnología, medios de comunicación y manufactura avanzada. 

 

Paola Gutiérrez (tercera desde la der.) asiste a un evento con motivo del Año Nuevo chino en MODE. Fotos cortesía de la entrevistada 


Su trabajo consistía en comprender las necesidades de cada cliente, identificar candidatos potenciales, evaluar perfiles y acompañar los procesos de selección hasta la incorporación final del trabajador. 

“Los tres grandes perfiles eran extranjeros para trabajar en China, extranjeros locales para trabajar desde su país y chinos en otros países con manejo del idioma local”, explica. 

La experiencia le permitió observar de cerca la transformación de las empresas chinas y su creciente presencia internacional. Según advierte, un creciente número de organizaciones chinas han comprendido la importancia de incorporar talento global y de aprender de otros modelos de gestión. 

“Las empresas chinas están trabajando mucho en entender más el punto de vista de trabajo desde otras partes del mundo. Están abriéndose más a la flexibilidad para atraer talento extranjero y aprender de ellos”, señala. 

Esa visión coincide con lo descrito para el semanal Beijing Review, donde destacó cómo la digitalización y el desarrollo tecnológico han impulsado a numerosas compañías chinas a expandirse fuera de sus fronteras y a buscar profesionales capaces de acompañar sus estrategias de internacionalización. 

Durante aquellos años, la joven peruana, además de crecer profesionalmente, fue consolidando una comprensión más profunda de la cultura laboral china, caracterizada por una fuerte orientación al esfuerzo, la responsabilidad y la competitividad. 

Entre las cualidades que más admira de sus colegas chinos destaca “su apertura, humildad para averiguar los métodos de desarrollo que usan otras partes del mundo, aplicarlos y mejorarlos”, así como “su disponibilidad para el trabajo y su responsabilidad”. 

Sin embargo, su evolución profesional no se detuvo allí. 

En 2025 decidió asumir un nuevo desafío y cambió radicalmente de sector. Dejó atrás el reclutamiento para incorporarse al área de servicio posventa de MODE, una empresa manufacturera con sede en Beijing especializada en polipastos para la industria del entretenimiento. 

La transición no fue sencilla. Si antes trabajaba principalmente en inglés, ahora debe desenvolverse en un entorno donde el idioma de trabajo es fundamentalmente el chino, además de enfrentarse a terminología técnica altamente especializada. “Mi equipo utilizaba inglés como idioma de trabajo y ahora es básicamente chino y con muchos tecnicismos”, explica. 

Su función actual es amplia y exigente. Atiende clientes de distintos países, coordina distribuidores, gestiona cuentas estratégicas, brinda capacitación técnica, analiza fallas de productos junto con los ingenieros y coordina el envío de repuestos. 

Pero más allá de las responsabilidades específicas, este nuevo puesto le ha permitido descubrir capacidades que no sabía que tenía. “Creo que, aunque el cambio me haya sido complicado, me ha hecho crecer muchísimo profesionalmente”, afirma. Y añade una reflexión que resume buena parte de su trayectoria: “Es un reto todos los días, pero también he crecido más como persona y conocido hasta dónde puedo llegar y hasta dónde puedo adaptarme en un campo que antes veía imposible”. 

La frase sintetiza una característica constante en su recorrido: la disposición a salir de la zona de confort para aprender algo nuevo. 

Después de casi una década vinculada a China, Paola Gutiérrez observa con claridad cuánto ha cambiado desde aquella joven arequipeña que llegó a Nanjing con una dirección escrita en un papel. Cada etapa —el aprendizaje del idioma, la maestría, el trabajo en reclutamiento y su actual experiencia en una empresa manufacturera, además de las muchas experiencias que ha tenido y las personas que ha conocido a lo largo del camino— ha contribuido a moldear una profesional más versátil y una persona más abierta al cambio. 

Aunque extraña la comida peruana y la cercanía familiar, ha encontrado en Beijing una ciudad con grandes oportunidades, donde además ha podido disfrutar de una combinación única entre tradición y modernidad, que se manifiesta, por ejemplo, en sus tradicionales hutong frente a los modernos rascacielos que se elevan sobre las nubes, o en los bulliciosos mercados locales frente a la casi ilimitada oferta de servicios a solo un clic de distancia. 

A futuro, sus objetivos también reflejan esa evolución. Aspira a alcanzar una mayor independencia financiera, emprender un negocio propio y lograr que su familia pueda conocer el país donde ha construido gran parte de su vida adulta. 

La historia de Paola Gutiérrez es, en esencia, la historia de una transformación continua. No se trata únicamente de una peruana que emigró a China para estudiar o trabajar. Es el relato de alguien que convirtió la curiosidad en acción, el aprendizaje en oportunidad y los desafíos culturales y profesionales en herramientas para crecer. 

Su experiencia demuestra que la internacionalización no solo ocurre en las empresas o en los mercados. También ocurre en las personas. Y en el caso de Paola, ese proceso le ha significado descubrir nuevas capacidades, ampliar sus horizontes y construir una identidad profesional que conecta dos mundos cada vez más cercanos: Perú y China.


Fuente: China Hoy