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spanish.china.org.cn | 12. 06. 2026 | Editor:Teresa Zheng [A A A]

Revuelo por «amenaza del espionaje chino» es irónico en sí mismo

Palabras clave: Estados Unidos, espionaje
Spanish.china.org.cn | 12. 06. 2026

El 10 de junio, el Departamento de Justicia de Estados Unidos y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) anunciaron la incautación de 13 dominios de Internet por estar «respaldados por presuntos agentes chinos» y haber intentado obtener información de «personas con autorización de seguridad, actuales y antiguas, con acceso a datos clasificados y sensibles del Gobierno». Una semana antes, la alianza «Cinco Ojos» también emitió una advertencia alegando que los espías chinos utilizan agresivamente las plataformas de empleo para reclutar personas. El país y la organización reconocidos por las capacidades de inteligencia más sólidas del mundo ahora fingen inocencia mientras acusan a China de «robar inteligencia». Este «espectáculo de toma dominios» luce más como un absurdo en la vida real.

Ante acusaciones infundadas y descaradas, la primera pregunta que nos hacemos es: ¿dónde están las pruebas? Ni el Departamento de Justicia ni la alianza han ofrecido detalles verificables o convincentes. Por el contrario, parten de términos vagos como «sospechoso». Siempre que China está presente, algunos políticos e instituciones occidentales parecen estar acostumbrados a una lógica de «tomar una decisión y luego fabricar pruebas». Etiquetas como «riesgo para la seguridad nacional» y «amenaza de inteligencia» surgen a voluntad. En realidad, hay innumerables puestos de consultoría en plataformas de reclutamiento globales. Como ha respondido la parte china, la llamada «amenaza del espionaje chino» carece totalmente de fundamento y equivale a una difamación.

Esta narrativa no es más que un caso de «El ladrón grita '¡atrapen al ladrón!'». Como la red de intercambio de inteligencia más grande del mundo, la alianza «Cinco Ojos» lleva mucho tiempo realizando operaciones de espionaje a gran escala en todo el mundo. Ellos mismos son expertos en utilizar la contratación como tapadera y en explotar los portales para la recopilación de inteligencia. Ahora, al participar en un «cambio de roles», proyectan su propio comportamiento en otros —aprovechando su supuesta vasta experiencia en espionaje para imputar a China de lo mismo— mientras se presentan como espectadores ingenuos atrapados en el fuego cruzado. Como lo dijo una vez un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, es «irónico» en sí mismo.

La historia demuestra que la alianza posee un largo historial de actividades de inteligencia dudosas, lo que hace que su autoproclamada imagen de «guardianes de la ciberseguridad» sea insostenible. La comunidad internacional no lo ha olvidado. En 2013, Edward Snowden, un excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, reveló el programa PRISM y causó conmoción. Este permitía a las agencias de inteligencia, sin necesidad de órdenes judiciales específicas, forzar a las empresas de Internet a «cooperar», lo que facilitaba la recopilación sin supervisión de ingentes cantidades de datos de usuarios en todo el planeta, incluyendo correos electrónicos, registros de chat y transferencias de archivos. Desde la vigilancia de 122 líderes extranjeros, incluida la excanciller alemana Ángela Merkel, hasta la explotación de cables submarinos en países como Dinamarca para la extracción de inteligencia, se trata de un acto manifiesto de hegemonía en contra la soberanía de otros países y la privacidad de sus ciudadanos.

El alcance de la vigilancia de los «Cinco Ojos» se ha extendido más allá de sus aliados; su control indiscriminado de los países en desarrollo del Sur Global ha sido aún más desenfrenado y sin tapujos. Sus redes de recopilación de inteligencia abarcan América Latina, África y Asia, mientras que, bajo la bandera del intercambio de inteligencia, ha lanzado ciberataques, difundido desinformación e interferido en asuntos de otros países. Estas incursiones han sido expuestas y verificadas por varios medios de comunicación internacionales. Sin embargo, la alianza nunca ha reflexionado ni se ha disculpado por sus acciones. En cambio, sigue expandiendo su aparato de espionaje mientras acusa a otros de representar «amenazas de espionaje», recurriendo repetidamente a la clásica táctica de «El ladrón grita '¡atrapen al ladrón!'». El verdadero objetivo es desviar la atención internacional, difamar y contener a China, y justificar sus propios actos de ilegales de inteligencia de larga data.

Todo país tiene derecho a proteger su información confidencial. Sin embargo, calificar las consultas comerciales normales, los intercambios académicos y la cooperación tecnológica como «espionaje» es tan ridículo como ver enemigos en cada sombra. Las actividades legítimas en el extranjero de empresas, investigadores, estudiantes y personas en busca de trabajo chinos no deben tacharse a la ligera de sospechosas ni vincularse con espionaje. Varios hechos han demostrado una y otra vez que muchos de los llamados «casos de espionaje chino» inventados por Estados Unidos han sido finalmente desestimados por falta de evidencia, pero ya han provocado un daño irreparable a ciudadanos chinos. Esa represión desaforada es en sí misma una grave perturbación de la movilidad internacional del talento y de la cooperación global. Además, crea un clima adverso para los contactos económicos, comerciales, culturales y entre los pueblos de China y Estados Unidos, lo que en última instancia perjudica los intereses de ambas partes.

En mayo, los presidentes de China y Estados Unidos acordaron una nueva visión para construir un «nexo constructivo de estabilidad estratégica» que marque el rumbo del futuro desarrollo de las relaciones bilaterales. Washington debe cumplir su promesa y evidenciar con acciones concretas que su compromiso con la estabilidad estratégica con China es genuino.

Sin embargo, la continua promoción de la teoría de la «amenaza del espionaje chino» por Estados Unidos y la alianza «Cinco Ojos» sugiere que el pensamiento de confrontación e incluso de competencia sigue dominando partes de su política hacia China. En cuanto a esta última orden de incautación de dominios, no ocultará la verdad, solo aclarará ante el mundo quién es el verdadero alborotador. Los países involucrados deberían cesar de inmediato esta inútil campaña de «El ladrón grita '¡atrapen al ladrón!'», abandonar el pensamiento de Guerra Fría y volver a una postura racional y pragmática hacia China.