| spanish.china.org.cn | 29. 05. 2026 | Editor:Filo Fu | ![]() |
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El «turismo rojo» con impacto emocional redefine el nexo con la historia en el 90.º aniversario de la Gran Marcha
Un viaje en la historia
A las 11:30 de la mañana, el valle del paso de Loushan resuena con el sonido de una corneta de carga.
Las banderas de batalla ondean al viento mientras que más de 100 actores salen en tropel de las trincheras seguidos por turistas vestidos con uniformes gris azul del Ejército Rojo gritando mientras suben corriendo la pendiente. Los disparos y las explosiones estallan por doquier y llenan el aire con el olor acre de las granadas de humo.
Chen Muyang, de 30 años, sintió de repente un nudo en la garganta mientras corría. No por miedo, sino por algo que le pasó por la mente: «Así es exactamente como operaba el Ejército Rojo en aquel entonces, excepto que no había efectos de humo. Para ellos, todo era real».
Esta es una escena cotidiana en el paso de Loushan en Zunyi, provincia de Guizhou, al suroeste de China. La experiencia «Sigue al comandante para atacar el paso de Loushan» recrea el conflicto que derivó en una importante victoria del Ejército Rojo en 1935 durante la Gran Marcha. Los visitantes ataviados con uniformes militares viven la historia bajo la guía de personajes no incluidos en la trama.
Según Militares de China, el sitio web oficial de noticias del Ejército Popular de Liberación de China, el enfrentamiento del paso de Loushan fue el primer gran triunfo del Ejército Rojo durante la Gran Marcha. En 2026, con motivo del 90.º aniversario de esta gran campaña, la iniciativa devino inesperadamente un éxito en las redes sociales chinas. En la plataforma de videos cortos Douyin, los videos de turistas subiendo la colina a toda prisa suelen obtener decenas de miles de «me gusta».
En China, el «turismo rojo» pasa de visitas estáticas, como leer paneles informativos y escuchar conferencias, a un «teatro vivo». Algunos internautas incluso lo denominan «el cosplay ideal para los chinos».
En todo el país, nuevas experiencias de turismo rojo centradas en la participación y las emociones reconfiguran la forma de conectarse con la historia, dijeron algunos administradores de áreas turísticas.
«Fui parte de la historia»
«¡Fuera los cuchillos!» Este era el título de un video muy popular en Douyin sobre el paso de Loushan que vio Chen.
En las imágenes, los disparos retumbaban y el humo llenaba el aire mientras turistas subían la colina con rifles. Inspirada por la pasión del momento, Chen decidió inmediatamente conducir desde Chongqing para vivir la experiencia.
Después de ver la representación desde una plataforma de observación, Chen entró en la zona turística, se puso un uniforme militar, se ajustó la gorra y recibió un rifle de utilería. «El arma pesaba más de lo que esperaba», dijo «La escena me impactó al instante».
La verdadera aventura comenzó cuando apareció el «comandante». Un actor que interpreta a un oficial del Ejército Rojo se paró frente a la formación y explicó en detalle las reglas de seguridad y el itinerario. Luego, mientras otros actores pronunciaban discursos motivadores previos a la lucha en dialectos auténticos, todos los visitantes escuchaban con atención.
A medida que el grupo avanzaba por el sendero de montaña, apareció de repente la primera «línea de bloqueo». Estallaron fuegos artificiales y explosiones con disparos ensordecedores en todas las direcciones. Los participantes se agacharon instintivamente y siguieron las órdenes del comandante de abrirse paso rápido. Tras romper la barrera, el equipo continuó por el camino. A lo largo del mismo aparecieron animadores con palos de claqué, entonando versos rítmicos para levantar la moral.
Chen dijo que la caminata no era agotadora, pero la tensión no dejaba de aumentar. «Sabías que se avecinaba la “batalla”, pero no cuándo. La espera era angustiante».
Entonces iniciaron las acciones. Los participantes se dividieron en dos grupos y fueron conducidos por diferentes rutas hacia el campo de batalla. Los disparos aumentaron, las explosiones estallaban cerca de sus pies y el humo espeso dificultaba la visión.
A mitad de la cuesta, Chen luchaba por recuperar el aliento. Apoyada contra una roca y viendo cómo los demás seguían adelante, de pronto le vino una idea: «Estamos exhaustos en las condiciones modernas. Llevando rifles con sandalias de paja y hambrientos, ¿cómo lo hizo el Ejército Rojo?».
Ese pensamiento le atravesó el corazón.
Finalmente, en medio de gritos que hacían temblar la tierra, el grupo tomó la posición «enemiga» en el paso de Loushan. Los actores que hacían las veces de soldados capturados de los señores de la guerra fueron escoltados hacia afuera y los vítores no se hicieron esperar. El paso de Loushan había caído.
Chen dijo que todo duró 40 minutos y fue más inolvidable que cualquier libro de historia que hubiera leído.
«En la escuela, el espíritu de la Gran Marcha se siente lejano, solo un tema de examen, pero esa tarde en el valle, sentí que era parte de la historia, cerca de las personas cuyos nombres aparecen en nuestros libros de texto», contó.
Miles como Chen acuden cada día durante la temporada alta. Yao Dihua, director de operaciones de la administración del lugar, dijo que entre los participantes hay jóvenes de otras ciudades, padres con niños, personas nostálgicas de mediana edad y de la tercera edad, y grupos corporativos en actividades de team building.
Según Yao, la zona también ofrece otras experiencias similares. Los visitantes se ponen uniformes del Ejército Rojo, cargan rifles al hombro y recorren la penosa ruta: rompen la primera línea de bloqueo volando búnkeres, cruzan montañas, preparan emboscadas a centinelas enemigos y atraviesan fuego intenso en las afueras de Zunyi para conseguir la victoria, todo ello mientras encarnan el espíritu de unidad, ayuda mutua y valentía frente a la adversidad.
Entre las actividades adicionales se incluyen cocinar al estilo del Ejército Rojo sobre fogatas y fabricar sandalias de paja tradicionales. Este calzado, esencial durante la Gran Marcha, simboliza la unidad entre el ejército y la población civil, así como la resiliencia de la gente común que apoyó la revolución. Al fabricar un par a mano, las personas crean un vínculo personal con este legado y transmiten el «espíritu de las sandalias de paja» a las generaciones futuras, precisó Yao.
El producto responde a los tiempos
Yao comentó que su equipo lleva 20 años trabajando con formatos de inmersión, pero que en aquel entonces no había mucho interés del público. A medida que las tendencias sociales cambian, ahora personas de todas las edades son más receptivas a este tipo de opciones.
En Zunyi, una antigua base revolucionaria, estas actividades permiten interactuar con el pasado de una manera más directa y significativa.
El apoyo político también es mayor. En marzo, la Oficina General del Comité Central del Partido Comunista de China y la Oficina General del Consejo de Estado emitieron opiniones sobre la revitalización de antiguas bases revolucionarias, fomentando el desarrollo integrado del turismo cultural, la colaboración interregional, las rutas de primer nivel y la mejora de la infraestructura.
Yao acotó que en el turismo revolucionario tradicional, muchos jóvenes entran a los salones conmemorativos y no saben cómo relacionarse con las muestras. El conocimiento es objetivo, pero la emoción es subjetiva. No se puede obligar a sentir algo.
¿Y si los viajeros fuera extras? La experiencia «Sigue al comandante para atacar el paso de Loushan» se enfocaba originalmente en ver espectáculos majestuosos. Tras añadir elementos de contacto en mayo de 2025, devino ipso facto en un fenómeno y su popularidad subió como la espuma en 2026, dijo Yao.
«Los elementos clave del diseño incluyen un ritual, una estimulación sensorial de alta densidad y el poder de la acción colectiva, los cuales satisfacen precisamente las necesidades contemporáneas: experiencias físicas auténticas frente a la virtualidad y el deseo de esa atracción emocional por la historia en lugar de una charla», destacó Yao.
Alternativas similares surgen a lo largo y ancho del país. En Ganzhou, provincia oriental de Jiangxi, se ha representado más de 619 veces una epopeya cultural sobre el punto de partida de la Gran Marcha; una idea que ha congregado a más de 338 500 espectadores, según la estación de radio y televisión de Ganzhou. En Honghu, provincia central de Hubei, una propuesta ha transformado 81 sitios históricos en un gran teatro al aire libre, reportó el Diario de Jingzhou; y en Linyi, provincia oriental de Shandong, la experiencia «Sigue al comandante para atacar la capital distrital» sobre la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa ha captado un cúmulo de adeptos.
Según Yan Jisuo, subdirector general de la atracción turística de Linyi, la mayoría de los asistentes son jóvenes o familias con niños, también extranjeros. «De vez en cuando vemos a artistas ayudándolos. Aunque tal vez no capten todos los detalles, en general entienden la trama y han dejado comentarios positivos».
A pesar de las altas exigencias físicas de la actividad, gente de la tercera edad, incluido uno en silla de ruedas, participó activamente, acotó Yan.
«Hemos recibido a un veterano de 90 años de la provincia de Sichuan, en el suroeste, nuestro participante de mayor edad hasta la fecha», dijo. «Luchó en la Guerra de Resistencia contra la Agresión Estadounidense y de Ayuda a Corea (1950-1953) y elogió nuestro proyecto. Dijo: “Han hecho un trabajo excelente. Los jóvenes de hoy necesitan vivir esto para comprender los sacrificios realizados durante la guerra”».
Equilibrio entre entretenimiento y educación
A pesar de la buena acogida, algunos temen que los elementos de entretenimiento resten solemnidad a la historia revolucionaria. Yan explicó que, aprovechando el rico patrimonio cultural de la región en el tema y sus ventajas como base de producción cinematográfica y televisiva, su equipo profesional ha garantizado la precisión histórica en los argumentos y en los efectos especiales. Añadió que la zona turística yace en el distrito de Yinan, una de las cunas del espíritu revolucionario y ha sido un destino clásico en el rubro durante 16 años. Además, ha servido de escenario a muchas películas y producciones de televisión.
«Entre las experiencias de inmersión y la historia, seguimos nuestros propios principios para mantener el equilibrio adecuado», aseguró Yao.
Al actualizar la iniciativa, el equipo dedicó bastante tiempo a la investigación histórica, verificando las rutas de carga, la organización de las unidades del Ejército Rojo, el despliegue de la potencia de fuego del enemigo e incluso cada detalle de los uniformes para lograr una imagen fidedigna. Para las representaciones de combate en vivo, se emplean más de 100 armas y piezas de artillería reales de la época. En cada acto se dispara más de 500 cartuchos y más de 100 proyectiles con un elenco de más de 200 personas.
Asimismo, el área escénica ha creado más de 130 empleos locales, 35 de los cuales se destinaron a hogares pobres, con más de 500 actuaciones al año. Yan considera que es una forma de transmitir el espíritu rojo en beneficio de la gente.
Estas propuestas de turismo rojo de inmersión siguen en evolución. Yao adelantó que con motivo del 90.º aniversario de la victoria de la Gran Marcha, el lugar ha planeado eventos especiales, como efectos visuales mejorados para las escenas de batalla, una mayor interacción cultural y más instalaciones para fotografías.
«Nuestro fin último es que las personas sientan a través de la experiencia que no es un juego, sino un capítulo de la historia que vale la pena recordar», dijo.
Todos los días, los disparos resuenan en el valle del paso de Loushan. Nuevos grupos se ponen los trajes de antaño, se unen a las filas y siguen al «comandante» a través del humeante «campo de batalla».
«Creo que el valor esencial de estas actividades es que permite a la gente “sentir la historia”. Y sentir es a menudo el primer paso hacia la verdadera comprensión lo que posibilita una mejor educación revolucionaria», dijo Chen.














