| spanish.china.org.cn | 21. 05. 2026 | Editor:Filo Fu | ![]() |
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De las páginas a la pantalla: una novela sobre los qiaopi y la visita de un cineasta igual una película
Una novela sobre los qiaopi y la visita de un cineasta dan una película
A finales de 2023, mucho antes de que la película Dear You (Querido) se convirtiera en una de las más comentadas de los últimos años en China, el director Lan Hongchun llegó a la isla de Guishan, en la provincia sureña de Guangdong, con su equipo para reunirse con el escritor Chen Jiming, cuya novela Cartas visibiliza la cultura Chaoshan y los qiaopi, misivas escritas a mano y remesas de migrantes chinos en el extranjero a sus hogares.
En ese momento, el proyecto cinematográfico de Lan aún estaba en pañales. No había guion, ni trama definida, solo una dirección poco definida. Lan ya había leído el libro y se le ocurrió la idea de rodar una película sobre un tema similar, por lo que buscó el consejo de Chen en las primeras etapas de la iniciativa.
Primero vieron las dos realizaciones anteriores de Lan en lengua chaoshan antes de pasar a una discusión que también incluyó Cartas. Ambos coincidieron en que qiaopi era un tema importante que merecía ser explorado a fondo. Sus conversaciones también se centraron en Chaoshan, una región cultural y lingüística del sureste de Guangdong conocida por sus fuertes tradiciones migratorias. Algunos de esos intercambios dieron más tarde parte de la base emocional del filme.
Tres años después, llegó la cinta discretamente. Con un presupuesto modesto y sin grandes estrellas, devino un fenómeno cultural. Recaudó más de 650 millones de yuanes (95 millones de dólares) y obtuvo una calificación de 9,1 sobre 10 en la plataforma china de reseñas Douban.
Para Chen, cuya obra ayudó a dar a conocer la historia de los qiaopi a un público más amplio, lo que más le impactó no fue solo el éxito de la producción, sino la forma en que un aspecto cultural nicho llegó a ser corriente principal.
En una entrevista con Global Times, Chen volvió a las ideas que habían dado forma a Cartas. En el centro yacía la creencia de que la cultura Chaoshan no puede estar limitada solo por la geografía.
«Escribir sobre el pueblo chaoshan es, en cierto sentido, escribir sobre el pueblo chino. Las cualidades profundamente arraigadas en el carácter chino», afirmó.
Visión compartida
Al recordar su primer encuentro, Chen lo describió como «muy cautivador» y dijo que «conectaron de inmediato». Lan comentó que ya había hecho dos películas en lengua chaoshan, ambas de bajo presupuesto, Orgulloso de mí y De vuelta al amor, y que no esperaba que el público fuera de la región respondiera con tal intensidad.
«Pero les recomendé que fueran más ambiciosos y confiaran en la gente, especialmente en los que no son de Chaoshan», recordó Chen. «Un tema no tiene que ser amplio, lo que importa es si la visión es lo suficientemente grande».
Durante su diálogo, Chen también recordó a los cineastas que los valores encarnados en los qiaopi se extienden mucho más allá de Chaoshan, reflejan tradiciones culturales chinas mayores, como la lealtad emocional, el apoyo mutuo y el amor.
Para Chen, el proceso de escritura detrás de Cartas nunca se trató solo de historia, sino de lo que él denomina «corazón literario»: la capacidad de expresión literaria y artística.
Al ver el filme, Chen dijo que sintió una tranquila admiración por su lenguaje cinematográfico. Más allá de los detalles familiares de Chaoshan, como las aceitunas en conserva y las texturas locales, la cinta transmitía matices que solo podían provenir de creadores muy comprometidos con la región. Es así que describió la película y la novela como «diferentes corrientes de la misma fuente».
Una sigue a una mujer que pasa 18 años escribiendo cartas y enviando dinero a la familia de un hombre por gratitud. La otra trata de un sujeto que se convierte en escritor profesional de qiaopi después de viajar al sudeste asiático. Ambas historias hablan sobre la memoria, el paso del tiempo y el destino de la gente común.
Según Chen, la obra literaria ayudó a dar a conocer el qiaopi a un público mayor. Sin embargo, dijo que la cinta puede abarcar aún más, mostrando el tema de forma más generalizada.
A través de los qiaopi, la gente puede ver la historia, lo difícil que era la vida en el pasado y cuánto dependían las personas del apoyo mutuo y del vínculo emocional para soportar las penurias. Al mismo tiempo, se les invita a reflexionar sobre el presente, donde los cambios rápidos y la reñida competencia hacen que la sinceridad, la paciencia, la lealtad emocional y el afecto profundo sean cada vez más raros.
El camino hacia la escritura
Chen creció en un pueblo a lo largo de un ramal de la antigua Ruta de la Seda en la provincia de Gansu, al noroeste de China, un lugar donde la partida formaba parte del tejido de la vida cotidiana.
A los 12 años, se marchó a la Región Autónoma Hui de Ningxia, en el noroeste, y desde muy temprana edad, se familiarizó con los sentimientos de vagabundeo, desarraigo, soledad y la vida en un lugar extraño. Años más tarde, en una casa de té en Zhuhai, provincia de Guangdong, se topó con docenas de antiguas cartas qiaopi abandonadas por los migrantes chinos en el extranjero. El descubrimiento se le quedó grabado. Poco después, se unió a un programa de escritura que lo llevó a Shantou en Chaoshan para realizar un año de trabajo de campo.
Antes de comenzar a escribir, decidió el título: «Cartas» o Ping An Pi. En chino, «ping an» significa «paz», pero para él la «paz» no era un tema, sino una lente. Era algo que vinculaba las misivas no solo con quienes se habían ido, sino también con quienes esperaban.
Durante su estancia en Shantou, conoció muchas experiencias que más tarde se incluyeron en el libro publicado en 2021 por la editorial Beijing Octubre Arte y Literatura, como mensajeros de remesas por rutas peligrosas y personas que trataban cada carta como una obligación moral más que como una transacción.
«El sentido de la lealtad emocional y la integridad ha formado parte desde hace mucho tiempo de la civilización china, con ejemplos a nivel nacional, incluido Chaoshan. Si nunca hubiera estado allí o escrito mi obra», dijo, «quizás no lo hubiera creído».
Chen ha terminado hace poco una nueva novela ambientada en el río Meijiang en Guangdong, en las comunidades hakka.
Junto con Cartas y Dunhuang, las considera una trilogía, obras centradas en las zonas fronterizas, el movimiento y la lenta transformación de las civilizaciones.













