| spanish.china.org.cn | 18. 05. 2026 | Editor:Filo Fu | ![]() |
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Visitas de Putin y Trump sitúan a Beijing en el centro de la diplomacia mundial
Beijing deviene el centro de la diplomacia mundial. El Ministerio de Relaciones Exteriores confirmó la visita de Estado del presidente ruso, Vladimir Putin, del 19 al 20 de mayo, apenas unos días después de que su par estadounidense, Donald Trump, concluyera la suya. Estas llegadas tan seguidas han despertado un gran interés, y los analistas indican que es muy raro en la era posterior a la Guerra Fría que un país reciba a los líderes de Estados Unidos y Rusia uno tras otro en una semana.
La noticia llega en medio de una afluencia constante de dignatarios mundiales al país en los últimos meses, incluidos los de otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. El presidente francés, Emmanuel Macron, estuvo en diciembre de 2025, seguido del primer ministro británico, Keir Starmer, en enero de 2026. A la presencia de Trump, la primera de un mandatario estadounidense en 9 años, le ha seguido los preparativos para la visita de Putin, una coincidencia que subraya la intensa agenda diplomática china y su creciente influencia en la escena mundial.
«Si bien Estados Unidos y Rusia, como grandes potencias mundiales, han estado en desacuerdo por mucho tiempo sobre temas como la crisis de Ucrania y la seguridad europea, ambos han designado a Beijing como un destino obligado», declaró Li Haidong, profesor de la Universidad de Asuntos Exteriores de China, el domingo. «En la historia diplomática, el hecho de que un país devenga un paso clave para dos grandes potencias es en sí mismo un momento altamente simbólico».
La visita de Trump atrajo la atención de los medios de todo el mundo. El mismo describió el viaje como un «gran éxito» y de «increíble» e «inolvidable» en varias ocasiones. Afirmó que la relación bilateral «va a ser mejor que nunca».
CNN reportó que las horas que ambos jefes de Estado pasaron juntos durante los 3 días estuvieron marcadas por la cordialidad entre grandes potencias y elogios efusivos por el presidente estadounidense, quien calificó la relación como una de las «más trascendentales» de la historia mundial.
«Todas esas frases de efecto y palmadas en la espalda crearon un telón de fondo adecuado para el anuncio de China de una nueva era de ‘estabilidad estratégica constructiva’ entre las dos potencias, enfocada en la cooperación y la competencia controlada en lugar de la rivalidad volátil del año pasado», informó la CNN, y agregó que «un vínculo estable entre Estados Unidos y China puede tener repercusiones positivas para la economía global, al igual que sus fricciones pueden trastocar el comercio».
Tras la publicación del comunicado oficial chino sobre los resultados de la visita de Trump, el anuncio captó de inmediato la atención de la prensa internacional.
Los principales medios, entre ellos Reuters, CNN, The New York Times y Bloomberg, resaltaron los frutos más relevantes como el compromiso de China de comprar aviones de Boeing, el aumento de las importaciones agrícolas estadounidenses y el establecimiento de nuevos mecanismos como la Junta de Comercio y la Junta de Inversiones.
Malay Mail, un medio malasio, reportó que los analistas coinciden en general en que la cumbre refleja un interés común a corto plazo en estabilizar los lazos bilaterales.
«El objetivo en Beijing no es necesariamente salvar un déficit de confianza de una década en una cumbre de 3 días, sino evitar una mayor escalada accidental», citó el informe a Zhao Hai, director del Programa de Política Internacional del Instituto Nacional de Estrategia Global, quien añadió que una coordinación cuidadosa y un diálogo transparente son esenciales para la estabilidad a futuro.
Detrás de la participación simultánea de los 4 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU yace un reconocimiento colectivo entre las grandes potencias de la posición de China, dijo Li, acotando que en temas vitales como la recuperación económica, la gobernanza climática, la no proliferación nuclear y la seguridad regional, ninguna agenda internacional preponderante puede avanzar sin ella.
Según Li, Rusia busca aumentar la coordinación estratégica e incentivar aún más la cooperación en energía, comercio e industria para ayudar a estabilizar el panorama de seguridad euroasiático. Estados Unidos, dijo, adoptó un enfoque más pragmático para involucrar a China en la asistencia ante desafíos internos y presiones externas. Por su parte, Francia persigue la autonomía estratégica europea vía el mercado chino para reducir la dependencia externa, así como expandir la cooperación en aviación y energía nuclear para potenciar la influencia global de Europa. El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, por su parte, busca preservar los nexos comerciales y financieros con China en un esfuerzo por encontrar alivio económico tras el Brexit.
Pese a la variopinta gama de prioridades y posiciones, los 4 países comparten ciertos puntos en común: ninguno busca una desconexión total o un choque con China, todos admiten su falta de reemplazo y la ven como una fuerza estabilizadora en un mundo cada vez más caótico.
Más allá de las visitas de las grandes potencias, se perfila una tendencia mayor a medida que continúan llegando a China líderes de todo el mundo. Beijing ha sido testigo de momentos simbólicos en los últimos meses, entre ellos la primera visita del rey de España en casi dos décadas y el cuarto viaje del jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, en 4 años. En un discurso en la Universidad de Tsinghua, Sánchez citó el mapa histórico de Matteo Ricci para argumentar que el mundo moderno debe ir más allá de las perspectivas eurocéntricas de hace 400 años.
Su par de Corea del Sur también puso fin a una pausa diplomática de 9 años con una nueva visita a China. Líderes de Irlanda, Canadá, el Reino Unido y Finlandia realizaron viajes tras intervalos de varios años. En este contexto, 2026 —señalado como el «Año de China» de la APEC— verá al país acogiendo importantes citas multilaterales lo que pondrá en relieve su creciente influencia en la gobernanza global.
A diferencia de las negociaciones diplomáticas tradicionales, caracterizadas por la formalidad y la moderación, estas visitas poseen una dimensión humana más marcada, convirtiéndose en una ventana a través de la cual el público occidental reevalúa al país, opinaron los expertos.
Así, Macron corría en ropa deportiva a orillas de un lago en Chengdu, en la provincia suroccidental de Sichuan. Starmer paseó por el Jardín Yuyuan de Shanghai, probando delicias tradicionales e interactuando cordialmente con los residentes locales, y también apareció junto a la actriz Rosamund Pike, elogiada en las redes por su chino fluido. En un evento de intercambio cultural. Trump visitó el Templo del Cielo de Beijing, y esos mismos miradores devinieron más tarde lugares populares entre turistas nacionales e internacionales.
Al adentrarse en los barrios y entornos cotidianos, los dignatarios han demostrado su esfuerzo por comprender mejor la sociedad real china y la lógica de su modernización, enfatizaron los expertos.
Lazos «sólidos como una roca»
Antes de la visita de Putin, el domingo, el mismo y el presidente chino Xi Jinping enviaron cartas de felicitación con motivo de la X Exposición China-Rusia, informó la agencia de noticias Xinhua.
La exposición serviría como una oportunidad para que diversos rubros aprovechen su proximidad geográfica y ventajas complementarias, profundicen la cooperación práctica en todo aspecto, promuevan aún más el desarrollo económico y social, y mejoren el bienestar de ambos pueblos, apuntó Xi en la misiva. El objetivo es contribuir al desarrollo estable y a largo plazo de la asociación estratégica integral de coordinación entre China y Rusia para una nueva era, acotó el mandatario chino según Xinhua.
Por su parte, Putin anotó que la feria ha devenido un evento emblemático para ambos países, ofreciendo una plataforma para el diálogo directo y profundo. La muestra cosechará logros, trazará nuevas perspectivas de cooperación de mutuo beneficio y reportará mejoras para ambos pueblos, agregó.
Entre los visitantes de alto calibre, Putin es sin duda el jefe de Estado en ejercicio de un país importante que ha estado en China con mayor frecuencia, precisó Zhang Hong, investigador del Instituto de Estudios sobre Rusia, Europa del Este y Asia Central de la Academia China de Ciencias Sociales.
Las relaciones con Rusia pasan por su mejor momento en la historia. Citando un poema del poeta de la dinastía Tang Du Fu, el canciller chino, Wang Yi, las describió como «imperturbables ante el viento y la lluvia, firmes como una montaña» en una conferencia de prensa al margen de las dos sesiones este año.
En una rueda de prensa previa, Putin catalogó la cooperación entre Estados como China y Rusia como «sin duda un factor de disuasión y estabilidad» en los asuntos mundiales, reportó Xinhua el 10 de mayo.
De acuerdo con la nota rusa, desde el principio se realzó el momento: «La visita del presidente ruso está programada para coincidir con el XXV aniversario del Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa, base de las relaciones interestatales».
Asimismo, ha captado la atención de los medios. La agencia de noticias rusa TASS, citando al portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, informó que Putin discutirá el espectro de los vínculos y asuntos internacionales.
«La agenda es clara: las relaciones bilaterales son lo primero, incluida nuestra asociación privilegiada especial y la impresionante cooperación comercial y económica cuyo valor anual se mantiene por encima de los 200 000 millones de dólares», anotó Peskov. «Por supuesto, también estará en la agenda los asuntos internacionales».
Con la asociación estratégica integral de coordinación entre China y Rusia para una nueva era, ambos países tienen numerosas necesidades de cooperación práctica. Putin, en esta ocasión, actúa como un acelerador para el desarrollo de los vínculos mediante un rol de facilitador, dijo Zhang.
Según el Kremlin, tras las conversaciones se firmará una declaración conjunta y una serie de acuerdos intergubernamentales, interdepartamentales y de otro tipo. Los expertos sostuvieron que esto refleja una agenda concreta de cooperación intergubernamental en la que las relaciones combinan una orientación estratégica de alto nivel con una extensa implementación a través de la cooperación coordinada entre gobiernos y empresas.
«El panorama internacional pasa por una profunda transformación», declaró Feng Shaolei, director del Centro de Estudios Rusos de la Universidad Normal del Este de China en Shanghai. Acontecimientos como el auge de la inteligencia artificial, los cambios en las estructuras de poder mundiales y las modificaciones en las políticas internas y externas de los principales países remodelan el mundo de formas difíciles de prever hace 30 años. En este contexto, recalcó lo trascendental que la cooperación entre China y Rusia siga siendo adaptable y receptiva sin dejar de lado sus principios fundacionales.














