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spanish.china.org.cn | 14. 05. 2026 | Editor:Teresa Zheng [A A A]

Historias de Xi: el Lago del Oeste y más allá

Palabras clave: Xi, Lago del Oeste
Spanish.china.org.cn | 14. 05. 2026

Un fin de semana de verano, Du Tingting y su novio se abrieron paso entre la multitud que se agolpaba en el Lago del Oeste, en Hangzhou, al este de China, antes de sentarse en un banco de madera con vistas al agua ondulante y a las hojas de loto que se mecían al viento. A pesar de la afluencia de gente, el lugar parecía casi privado, convirtiéndose en un inesperado remanso de paz en uno de los destinos turísticos más concurridos de China.

«Los bancos aquí están perfectamente espaciados», observó Du. «Ofrecen a las parejas la privacidad justa sin perder el contacto con la poesía del agua».

Lo que ella no sabía es que ese detalle, el espacio entre los bancos, fue el resultado de una decisión tomada en la década de 2000 por el presidente Xi Jinping, entonces secretario del Partido en la provincia de Zhejiang, cuya capital es Hangzhou. Esta fue una de las muchas medidas incluidas en su ambiciosa iniciativa de restauración del Lago del Oeste.

A sugerencia suya, los bancos, que antes estaban muy apretados, se separaron más. Su razonamiento era sencillo: el Lago del Oeste es un refugio muy apreciado por los enamorados, y estos deberían poder disfrutarlo sin sentirse agobiados.

Con el paso del tiempo, estos asientos, dispuestos con esmero, se han convertido en lugares de foto imprescindibles para las parejas. Invitan a los visitantes a detenerse, empaparse del encanto brumoso del lago y dejarse llevar por la historia y la cultura que han forjado la belleza eterna del Lago del Oeste.

El Lago del Oeste se erige como uno de los monumentos culturales más célebres de China, con su belleza consagrada en la poesía y sus aguas envueltas en niebla que susurran leyendas de amor.

En 2002, tras asumir su cargo en Zhejiang, Xi comenzó su gira de inspección por Hangzhou con una visita al Lago del Oeste.

En la obra de la nueva zona paisajística de la calzada de Yanggongdi, examinó los planos y destacó que el lago era el «hilo conductor» de Hangzhou.

«Cada centímetro alrededor del Lago del Oeste respira historia. Cada paso resuena con cultura», afirmó, instando a que se realizaran esfuerzos para preservar los aspectos verdaderamente encantadores de lo «antiguo» y lo «envejecido».

Visitó el Lago del Oeste tres veces más en el transcurso de un año, haciendo hincapié en que «tanto los ecosistemas naturales como los paisajes culturales deben ser restaurados», un principio que guió el proyecto de conservación en todo momento.

En los primeros tiempos del auge económico de China tras la reforma y la apertura, el desarrollo cultural en algunas regiones se vio envuelto en una paradoja: alabado en teoría, pero descuidado en la práctica, a menudo eclipsado por prioridades más inmediatas.

Esta tensión se hizo especialmente patente en el Lago del Oeste, donde la eliminación de las vallas perimetrales y la restauración de los sitios culturales suscitaron inicialmente escepticismo. El proyecto aumentó los costes de mantenimiento y eliminó los ingresos por venta de entradas, lo que llevó a algunos a cuestionar su justificación económica.

Sin embargo, Xi ofreció una visión transformadora: «Para resolver las tensiones entre la humanidad y la naturaleza, entre los individuos y dentro de la sociedad, debemos aprovechar el poder de la cultura: su capacidad para nutrir, iluminar e inspirar».

Para él, la cultura nunca fue un lujo, sino el tejido mismo que une a la sociedad, una fuerza invisible que alimenta la vitalidad perdurable de una nación a lo largo de generaciones.

Esta filosofía se convirtió en un sello distintivo del enfoque de Xi, que culminó en 2005 con el lanzamiento de los «ocho grandes proyectos», una iniciativa de gran alcance para promover el desarrollo cultural de Zhejiang. El programa daba prioridad a la conservación del patrimonio, las obras culturales de alta calidad y la investigación académica, entre otras áreas clave.

Gracias a los esfuerzos de conservación del patrimonio, el Lago del Oeste vivió un renacimiento. Se restauraron más de 180 lugares patrimoniales y zonas acuáticas que se habían perdido, lo que insufló nueva vida a los paisajes históricos y culturales del lago.

En una iniciativa visionaria para enriquecer la vida cultural de la población, Xi impulsó la construcción de instituciones emblemáticas a lo largo de las orillas del Lago del Oeste. El Museo de Arte de Zhejiang y el Museo del Lago del Oeste sirven ahora como centros culturales, al tiempo que realzan el paisaje lacustre con sus elegantes formas arquitectónicas.

Xi también dio prioridad a la comodidad de los visitantes y a la accesibilidad en los alrededores del lago. Más allá de detalles bien pensados, como bancos generosamente espaciados, las mejoras incluyeron la entrada gratuita a todos los parques ribereños, el uso gratuito de todos los aseos públicos alrededor del lago y embarcaciones con cascos acolchados para un paso suave por los puentes, armonizando así a la perfección la protección del patrimonio con el disfrute del público.

«La protección del patrimonio cultural del Lago del Oeste por parte de Xi fue tanto un acto de gobernanza benevolente como una medida que se ganó el corazón de la gente», recordó Zhang Jianting, entonces director del comité de administración del área paisajística del Lago del Oeste de Hangzhou.

En 2011, el Lago del Oeste fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, convirtiéndose tanto en una joya de la corona entre las atracciones turísticas chinas como en un destino turístico de primer orden a nivel mundial.

La transformación del Lago del Oeste fue solo uno de los aspectos más destacados de la amplia iniciativa de Xi para proteger el patrimonio cultural en toda la provincia de Zhejiang. Para proteger un yacimiento arqueológico, se cerraron las canteras cercanas, lo que permitió la creación de un complejo de parques y museos que hoy en día es un gran atractivo para los turistas.

El antiguo Gran Canal ha sido revitalizado mediante la restauración ecológica, la renovación cultural y la mejora del acceso público. Antaño contaminado y abandonado, ahora sirve tanto de «canal para el pueblo» como de «canal para los visitantes», tal y como lo concibió Xi.

Hoy en día, Zhejiang cuenta con tres sitios declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, cinco parques arqueológicos nacionales y 281 unidades importantes de protección de reliquias culturales nacionales. Como potencia económica, la provincia ha aprovechado su sector cultural como un nuevo motor de crecimiento, respaldado por un sólido sistema de servicios culturales públicos, unas florecientes industrias culturales y un flujo constante de talento cultural.

Desde su etapa como secretario del Partido en Zhejiang hasta convertirse en el máximo dirigente de China, Xi siempre se ha mantenido fiel a su compromiso de impulsar la causa cultural en beneficio del pueblo.

«La “fortaleza” de una nación culturalmente fuerte reside, en última instancia, en la altura de pensamiento de su pueblo, el estado de su espíritu y el nivel de su alfabetización cultural», afirmó el presidente Xi en 2024.

Al caer la noche, el reflejo de la luna adornaba el agua. Du Tingting y su novio quedaron cautivados por las impresionantes vistas y decidieron acampar junto al lago para pasar la noche.

«Por un momento, sentí una conexión con los antiguos poetas que en su día remaron por el lago y recitaron versos a la luz de la luna», dijo. «¡Fue sencillamente increíble!».