| spanish.china.org.cn | 16. 04. 2026 | Editor:Elena Yang | ![]() |
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China 2025-2030: la gran oportunidad industrial para España
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, acaba de realizar una visita a China del 11 al 15 de abril, su cuarto viaje a este país en los últimos cuatro años, lo que pone de manifiesto el buen estado de las relaciones entre ambos países y la voluntad de consolidar los lazos entre China y la Unión Europea.Sánchez fue recibido por el presidente chino, Xi Jinping, y ambos mandatarios intercambiaron puntos de vista en profundidad sobre las relaciones bilaterales y asuntos de interés común. España busca de este modo impulsar una agenda bilateral positiva y ambiciosa con China, reforzando la asociación estratégica integral.
Esta visita afianza los logros alcanzados en 2025, un año que quedará grabado como un antes y un después en la relación entre China y España, ya que se celebraron tanto el 50 aniversario de las relaciones diplomáticas entre China y la Unión Europea como los 20 años de la Asociación Estratégica Integral entre ambos países. Pero lo que realmente selló ese año fueron los hechos. En noviembre, el Rey Felipe VI realizó una visita de Estado a China que dejó sobre la mesa diez acuerdos de colaboración y un memorando económico.
Los datos, por su parte, hablan con la contundencia de lo real: en 2025, el comercio bilateral entre España y China alcanzó cifras récord, consolidando a China como el primer socio comercial de España fuera de la Unión Europea,y las inversiones chinas acumuladas en España superaban los 10.000 millones de euros, concentradas en energías verdes y vehículos eléctricos.
Y recordemos que en marzo, China puso en marcha su XV Plan Quinquenal, una hoja de ruta que abarca el periodo 2026-2030 y que se propone reconfigurar la segunda economía mundial en un contexto de tensiones comerciales y fragmentación global. Los objetivos para este año son ambiciosos: crecer entre el 4,5 % y el 5 %, contener la inflación en el 2 % y crear doce millones de empleos urbanos.
Pero lo más relevante en el caso que nos ocupa hoy es lo que este plan implica para España. En sus líneas maestras, asigna a España un papel concreto: el de puerta de entrada a Europa. España es, además, la puerta de entrada natural a Iberoamérica. Y no son palabras. Los proyectos tangibles se multiplican.
Las inversiones son de envergadura. Hithium, el segundo fabricante mundial de baterías, construirá una planta en Navarra con 400 millones de euros y 750 empleos directos, operativa en 2027. El pasado 12 de enero, la empresa de robótica china Estun abrió sede en Dfactory Barcelona, sumándose a su planta polaca para impulsar su crecimiento en Europa.
En automoción, la colaboración con Chery va viento en popa. La empresa conjunta con Ebro-EV Motors en la Zona Franca ya produce el SUV S700, que ha revitalizado la marca española. Y Chery instalará un centro de I+D de 2.000 metros cuadrados en Cornellá para diseñar coches adaptados al mercado europeo.
Seguramente el proyecto estrella sea el de CATL y Stellantis en Aragón: 4.100 millones de euros de inversión para una fábrica de baterías con capacidad de 50 GWh que estará operativa a finales de 2026. Es, hasta la fecha, la mayor inversión china en España.
Y la colaboración no es unidireccional. La española AMES Powder Metal ampliará operaciones en China para aprovechar el tirón del vehículo eléctrico.
¿Por qué funciona esta cooperación? Las ventajas son complementarias y están claras. España aporta su posición estratégica como puerta a Europa, su experiencia en integración de renovables y su capacidad para adaptar proyectos a los estándares europeos. China ofrece escala manufacturera, financiación a largo plazo, tecnología de vanguardia en baterías y vehículo eléctrico, y una velocidad de ejecución incomparable.
En resumen: estamos en el mejor período de cooperación de nuestra historia. Si España juega bien sus cartas —impulsando la I+D local, simplificando trámites y aprovechando su posición de puente— puede convertirse en el hub tecnológico verde de referencia para China en el sur de Europa.
La lógica económica y la urgencia climática son fuerzas demasiado poderosas para que esta alianza no se fortalezca. Recorrer juntos el camino hacia un futuro descarbonizado es, sencillamente, más inteligente, más rápido y más provechoso para ambos países.














