| spanish.china.org.cn | 13. 04. 2026 | Editor:Eva Yu | ![]() |
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La visita de Sánchez resalta el valor del diálogo y del compromiso en la era actual
Foto: Xinhua
El jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, inició el sábado su cuarta visita a China en 4 años. Su estadía de 5 días consolidará aún más las relaciones entre ambos países y transmitirá al mundo la importancia de tal vínculo más allá ámbito del ámbito bilateral.
La frecuencia de sus visitas —y la del del rey Felipe VI el año pasado— recalca un nexo de coherencia y confianza mutua, así como el diálogo de alto nivel como vía para un compromiso constante en momentos de mayor incertidumbre.
Las conversaciones entre ambas partes profundizarían aún más la confianza mutua estratégica, mejorarían la comunicación y la cooperación, reforzarían la coordinación multilateral e incentivarían los lazos bilaterales, con el fin de aportar más beneficios a los dos países y pueblos, y en mayor medida, salvaguardar la paz y la estabilidad mundiales.
En esencia, la colaboración entre China y España refleja una lógica más extensa: países con diferentes antecedentes históricos, culturales y sistemas sociales pueden trabajar juntos de manera eficaz cuando priorizan intereses comunes a largo plazo. Esto resalta la relevancia del respeto mutuo, la cooperación práctica y un compromiso compartido con la equidad en la gobernanza global. Ese marco sigue definiendo la relación en la actualidad.
El vínculo parte además de una gran complementariedad económica. China es el mayor socio comercial de España fuera de la Unión Europea, y España es un socio clave dentro del bloque. Según datos de la Administración General de Aduanas de China, el comercio bilateral de bienes superó los 55 000 millones de dólares en 2025, un ascenso interanual del 9,8 %.
Pero las cifras por sí solas no ofrecen el panorama completo. Con España impulsando una agenda tecnológica centrada en semiconductores y energías renovables, ambas partes devienen socios en la transición ecológica, un área fundamental de convergencia. La inversión china en los nuevos sectores energéticos españoles, desde los vehículos eléctricos hasta la energía eólica, ayudan al desarrollo industrial del país ibérico en estos rubros, mientras que España pone sobre la mesa una valiosa experiencia en energías renovables. Este flujo bidireccional de inversión y conocimientos demuestra una asociación de frutos industriales y tecnológicos tangibles para ambas partes.
Al alinear las metas de desarrollo de España con el empuje de China hacia un desarrollo de alta calidad durante el XV Plan Quinquenal (2026-2030), los dos países abren nuevas oportunidades para la cooperación industrial y tecnológica.
A pesar de la preponderancia otorgada por la UE a la «reducción de riesgos», España se ha mantenido firme en forjar una cooperación pragmática con China. Al centrarse en ramos de alta gama como las nuevas energías, los vehículos eléctricos y la economía digital, patentiza que la cooperación con China no es un riesgo, sino una fuente de crecimiento.
Al hacerlo, evidencia que el compromiso con China no es un alejamiento de los intereses europeos, sino una manera de promoverlos, especialmente ahora que Europa fluye hacia una mayor autonomía estratégica y resiliencia económica.
En este contexto, la visita de Sánchez tiene repercusiones más allá de Madrid y Beijing, demostrando que, en un mundo fragmentado e incierto, el diálogo sostenido y la cooperación práctica son viables y de mutuo beneficio.
En una época marcada por la división y la inestabilidad, la cooperación entre China y España puede ayudar a crear una sensación de estabilidad y facilitar unos lazos firmes y constructivos entre China y Europa
En una era caótica y ante el peligro de un retorno a la «ley de la selva», ambos países deben velar por la autoridad de las Naciones Unidas, la equidad y justicia internacionales, defender el multilateralismo y trabajar por un mundo multipolar equitativo y ordenado.
Las sucesivas visitas de Sánchez a China muestran un voto con el diálogo continuado de alto nivel. El mismo es muy valioso en el panorama mundial actual, ya que considerar a China como un socio estratégico a largo plazo ofrece las muy necesitadas consistencia y estabilidad.
En un mundo plagado de crisis, la estabilidad en sí misma es un recurso escaso.













