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spanish.china.org.cn | 01. 04. 2026 | Editor:Elena Yang [A A A]

De la erradicación de la pobreza a la innovación sistémica

Palabras clave: erradicación de la pobreza
Spanish.china.org.cn | 01. 04. 2026

LA evolución de la estrategia de desarrollo de China entre el XIV Plan Quinquenal (2021–2025) y el XV Plan Quinquenal (2026–2030) constituye uno de los procesos más relevantes en la economía política contemporánea. Más que una simple continuidad, este tránsito refleja una transformación estructural del modelo de crecimiento chino: desde una etapa centrada en la consolidación de logros históricos —como la erradicación de la pobreza extrema— hacia otra orientada a la modernización integral basada en la innovación, la autosuficiencia tecnológica y el desarrollo de fuerzas productivas de nueva calidad. 

Como ha señalado el propio liderazgo chino, el nuevo plan se inscribe en una fase crítica del proyecto nacional. Según documentos oficiales citados en análisis recientes, “el XV Plan Quinquenal marca una etapa crucial para que el país consolide sus bases y realice los máximos esfuerzos para alcanzar los objetivos fijados para 2035 y más allá”, de modo que la transición entre ambos planes revela un cambio profundo de paradigma. 

XIV Plan Quinquenal: consolidación y transición 

El XIV Plan Quinquenal se diseñó en un contexto excepcional, marcado por la pandemia de COVID-19 y por la culminación de una de las campañas sociales más ambiciosas de la historia moderna: la erradicación de la pobreza extrema. 

China declaró oficialmente el fin de la pobreza extrema en 2020, tras décadas de crecimiento acelerado y políticas focalizadas, gracias a lo cual, según fuentes oficiales, se logró sacar a aproximadamente 800 millones de personas de la pobreza, marcando un logro sin precedentes a escala global. Este hito fue precisamente lo que motivó a Néstor Restivo, profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y director de la revista DangDai a escribir dos libros sobre ello. “Fue un tema que siempre nos atrajo como curiosidad, no para imitar, pero sí para saber cómo lo hicieron”, destaca el académico. 

El resultado fue posible, en parte, gracias a la estrategia de “alivio preciso de la pobreza”, promovida por Xi Jinping desde 2013, que enfatizaba intervenciones específicas a nivel local, con criterios como la identificación precisa de beneficiarios y la asignación focalizada de recursos. En ese sentido, Restivo también hace hincapié en los recursos humanos y monetarios que fueron movilizados para llevar a cabo esta hazaña, con el fin de tener un panorama claro de la dimensión del problema en cuestión. “Una de las cosas que más me asombró fueron los censos y los estudios [realizados] ciudad por ciudad, provincia por provincia, aldea por aldea y cuadra por cuadra, en un país gigantesco como China” para identificar los lugares afectados por la pobreza en ese entonces. 

Sin embargo, este éxito también generó nuevos desafíos. Estudios recientes indican que, tras eliminar la pobreza absoluta, “la desigualdad de ingresos y la pobreza relativa se han convertido en problemas más complejos”, anticipando así uno de los principales giros del XV Plan Quinquenal. 

El XIV Plan también consolidó el paradigma de la “doble circulación”, orientada a fortalecer el mercado interno sin abandonar la apertura global con el fin de priorizar el consumo interno y reducir la dependencia de los mercados externos. Este enfoque, a su vez, marcó el inicio de un reequilibrio estructural desde un modelo exportador hacia uno más centrado en la demanda interna y los servicios. 

Por otro lado, aunque el XIV Plan ya enfatizaba la innovación —incluyendo inversiones en ciencia básica y tecnologías avanzadas—, ésta aún coexistía con motores tradicionales de crecimiento, como la infraestructura y la manufactura intensiva. 

 

12 de marzo de 2026. Conclusión de la IV Sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional en el Gran Palacio del Pueblo en Beijing, en la que se aprueba el esquema del XV Plan Quinquenal (2026-2030) para el desarrollo económico y social nacional. 

XV Plan Quinquenal: una estrategia recalibrada 

El XV Plan Quinquenal emerge en un contexto global más incierto, caracterizado por tensiones geopolíticas, desaceleración económica y competencia tecnológica, por lo que el Foro Económico Mundial 2026 ha señalado que este plan representa una estrategia recalibrada para un mundo mucho más impredecible. 

Uno de los cambios más significativos es la evolución del enfoque social. Tras erradicar la pobreza extrema, la prioridad ha pasado a ser la construcción de una sociedad más equitativa, en línea con el concepto de prosperidad común, el cual implica no solo crecimiento económico, sino también la disminución de la desigualdad social y la distribución de ingresos. 

“Es bastante interesante ver cómo China está planificando los próximos cinco años, fijándose metas realmente importantes y relevantes en términos tecnológicos y en términos económicos, pero también en términos sociales”, indica el periodista chileno Fabián Pizarro a propósito. “Yo creo que el gran plus que tiene este plan quinquenal es que China entendió que no solamente se tiene que crecer y que no solamente es relevante el PIB, sino que también se tiene que crecer y entregar otro tipo de valor a la gente”, sostuvo. 

De este modo, en términos prácticos, el XV Plan busca prevenir la pobreza relativa, reducir las brechas entras las zonas urbanas y las rurales, expandir la clase media y fortalecer los sistemas de bienestar, reflejando una transición desde políticas de emergencia hacia un enfoque estructural del desarrollo social. 

Otro de los ejes clave de este nuevo Plan Quinquenal, aprobado recientemente en la IV Sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional, es el concepto de fuerzas productivas de nueva calidad. El término alude a la integración de tecnologías avanzadas —como inteligencia artificial, robótica o energías renovables— en los procesos productivos. 

El propio presidente Xi Jinping ha enfatizado su importancia estratégica. En declaraciones recientes, el mandatario chino instó a liderar el desarrollo de fuerzas productivas de nueva calidad, subrayando que aquello era crucial para impulsar un desarrollo de alta calidad. Este enfoque implica, a su vez, una transformación profunda del modelo económico desde la mano de obra intensiva al conocimiento intensivo, de la manufactura de bajo valor a industrias avanzadas y del crecimiento extensivo a la productividad total de factores. 

De la mano de las fuerzas productivas de nueva calidad está la innovación, en la medida en que el nuevo XV Plan Quinquenal prioriza explícitamente la autosuficiencia en tecnologías clave como semiconductores, inteligencia artificial, computación avanzada y energías limpias. De este modo, China también busca reducir su dependencia tecnológica y promover industrias emergentes en respuesta a la competencia global. 

Además, se proyecta un aumento sostenido del gasto en investigación y desarrollo, con incrementos anuales superiores al 7 %, lo que refleja el compromiso con una economía basada en el conocimiento. 

Según diversos expertos, esta transición responde a un cambio estructural, sobre todo considerando que el desarrollo de fuerzas productivas de nueva calidad está estrechamente vinculado al aumento de la productividad total de los factores y a la modernización industrial. 

 

4 de diciembre de 2025. Una voluntaria local ayuda a una agricultura a vender mandarinas a través de una transmisión en vivo en la aldea de Dongshan, distrito de Changxing, provincia de Zhejiang. Fotos de Xinhua 

Perspectivas e implicaciones globales 

Diversos analistas coinciden en que el XV Plan marca una transformación estructural del modelo chino. Según el analista Guo Junpei del Foro Económico Mundial, la nueva estrategia “influirá en las trayectorias industriales, los flujos de inversión y las redes de innovación a nivel mundial”. Por su parte, estudios académicos subrayan que la transición hacia nuevas fuerzas productivas representa una respuesta al nuevo crecimiento chino, caracterizado por menores tasas de expansión pero mayor énfasis en la calidad. 

Asimismo, economistas destacan que el paso de la pobreza absoluta a la pobreza relativa requiere políticas más complejas, que integren crecimiento, redistribución y desarrollo regional equilibrado. 

De una forma u otra, lo que está claro es que el giro estratégico de China tendrá consecuencias significativas a nivel global en las cadenas de suministro, la competencia tecnológica y la innovación global. 

De este modo, la transición del XIV al XV Plan Quinquenal representa un cambio profundo en la estrategia de desarrollo de China. Si el primero consolidó logros históricos —especialmente la erradicación de la pobreza extrema—, el segundo inaugura una nueva etapa centrada en la calidad del crecimiento, la equidad social y la innovación tecnológica. 

El énfasis en la prosperidad común redefine la política social; el desarrollo de nuevas fuerzas productivas transforma la base económica; y la autosuficiencia tecnológica sitúa a la innovación en el centro del proyecto nacional. 

El objetivo no es solo crecer, sino transformar la naturaleza del crecimiento. Así, en un entorno global cada vez más incierto, China está apostando por un modelo que combina planificación estatal, desarrollo tecnológico y cohesión social, con el fin de alcanzar básicamente la modernización socialista para 2035.


Fuente: China Hoy