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spanish.china.org.cn | 01. 04. 2026 | Editor:Filo Fu [A A A]

Mujeres y libros

Palabras clave: Mujeres, Libro
China Hoy | 01. 04. 2026

 

6 de marzo de 2026. Asistentes presenciales y digitales al Cinefórum en la Consejería de Educación de España en Beijing. Foto cortesía de la Embajada de España en China 

Dos mujeres ancianas son abandonadas por una tribu nómada al norte del río Yukon, en Alaska. Sus miembros han tomado esta decisión porque las mujeres requieren demasiados cuidados y ralentizan al grupo. A los ojos del grupo, estas dos ancianas son un lastre. Dejadas a su suerte, las mujeres comienzan a luchar por sobrevivir. Poco a poco, ambas mujeres descubren nuevos límites en las habilidades, fuerzas y energías que pensaban que tenían. Una vez aprenden a sobrevivir por sí mismas aprenden otra lección: el cuerpo necesita alimento, pero la mente necesita del contacto con otras personas. No pueden vivir aisladas, necesitan socializar, por lo que deciden perdonar a la tribu y se vuelven a integrar en ella, sabiendo que lo que les habían hecho estaba mal. La necesidad de pertenecer al grupo era más importante que las malas decisiones que esta había tomado. 

Esta leyenda de los indios athapaskan de Alaska es relatada por Velma Wallis en la novela Las dos ancianas, uno de los 100 libros que unen a las mujeres protagonistas del documental 100 libros juntas, dirigido por Marga Melià. El documental sigue a sus cinco protagonistas, mujeres en su etapa de madurez, que han decidido regalarse un fin de semana en un balneario natural para celebrar haber alcanzado el centésimo libro en su club de lectura. 

La lectura: un acto emocional para entablar amistad 

El 6 de marzo de 2026, como antesala a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, la Consejería de Educación de la Embajada española organizó un cinefórum en Beijing, en que se proyectó el documental y se ofreció un coloquio posterior con las profesoras Cao Xiaojie, catedrática del Departamento de Español de la Universidad Normal de la Capital, Wei Xin, profesora de la Universidad de Shenzhen, y Cheng Yiyang, directora del Departamento de Español de la Universidad de Fudan, en Shanghai. 

Durante la presentación del evento, la consejera de Educación en China, María Luisa Ochoa, hizo referencia al propio lugar del evento, la sala María Lecea, la cual debe su nombre a una de las primeras profesoras de español en China en los años 60 del siglo XX. Ochoa destacó que el evento buscaba aportar un grano de arena al “reconocimiento del papel de la mujer en la sociedad y al desarrollo en la cultura”. 

En el documental las protagonistas ofrecen distintas voces y perspectivas sobre los temas que han ido abordando durante los 100 encuentros en los que han comentado distintas lecturas, destacando aquellos que se suelen asociar al envejecimiento, como la lentitud, el dolor, la memoria o el descanso. Tal y como una de ellas señala, la lectura las ha ayudado a comprender mejor la sociedad y sus procesos de crecimiento personales, destacando el hecho de que, aunque se trate del mismo objeto, “el libro que lee cada una es distinto”. Para ellas, poner estas lecturas en común sirve para suavizar las posturas más radicales y llegar a puntos de confluencia entre distintas perspectivas. De esta forma, el libro, casi de forma divina, se convierte en algo vivo como un amigo o en una puerta a un mundo que sirve para acompañar en los momentos de soledad a los que la sociedad relega, quienes muchas veces son las personas mayores. Se observa en el documental cómo la lectura se convierte en un acto emocional que ayuda a entablar una amistad entre estas mujeres. 

Durante el coloquio posterior, Cao Xiaojie destacó que “sin duda, la protagonista principal de este documental es la lectura” en una aproximación no académica. Para Cheng Yiyang, el argumento de la tribu de Alaska que abre el filme “aunque esté situado en otro contexto, en otra cultura, incluso en otra lógica de supervivencia, plantea una pregunta plenamente contemporánea: el modo en que una comunidad decide quién tiene valor y quién, supuestamente, no lo tiene”. Las protagonistas del filme destacan el valor de la lentitud que exige la lectura, en medio de nuestras sociedades aceleradas en busca de la eficiencia, como un acto no solo hermoso, sino también interesante. 

En este sentido, el documental también muestra la concepción tradicional, tanto en la sociedad china como en las occidentales, de la mujer relegada a la esfera de los cuidados. “Yo quiero mucho a mis nietos, pero también tengo una vida más allá y este club de lectura es una parte de ella”, reflexiona una de las protagonistas. Durante muchos siglos la vejez y el ser mujer han significado ser dejadas de lado en muchos aspectos sociales. La profesora Cao también reconoció que, en su caso, a pesar de contar con una posición social relevante, por parte de su familia se seguía esperando que ella hiciese esfuerzos y renuncias durante la crianza. 

Las mujeres leen más 

En el primer capítulo de la exitosa serie china Emperatrices en el Palacio, una de las candidatas a concubina del emperador es preparada por las mujeres de su familia. Cuando destaca sus conocimientos literarios como una virtud, sus tías se apresuran a señalar que oculte esa parte en el examen imperial, ya que lo que se espera de una mujer no es conocimiento sino sumisión. Aunque la serie está ambientada en el siglo XVIII, esta concepción de las mujeres se extendió incluso hasta los albores del siglo XX. 

En el mundo occidental podemos acusar un fenómeno similar. No es hasta el siglo XIX que las mujeres empiezan a acceder sustancialmente a los libros, de la mano con un aumento general de la alfabetización femenina. Desde ese momento, el número de lectoras aumentó progresivamente hasta llegar a superar al de los hombres. Al observar los datos de las encuestas sobre hábitos de lectura tanto en la Unión Europea como en América Latina se encuentra que las mujeres se reconocen entre un 10% y 20% más como lectoras habituales que los hombres. En cuanto a China, si bien las encuestas estatales no ofrecen datos disgregados por género, algunos de los datos publicados por empresas del sector de libros revelan que, al menos entre las generaciones más jóvenes, las mujeres leen un 70% más que los hombres. 

No es casualidad, entonces, que en el documental 100 libros juntas todas sus protagonistas sean mujeres. Los talleres de lectura fueron impulsados en España a partir de 1985 sobre todo a través de asociaciones vecinales y bibliotecas públicas. Sus principales impulsoras fueron mujeres amas de casa. El club de 100 libros juntas no se trata de un club de lectura femenino, solo para mujeres: “antes había dos hombres, pero dejaron de acudir a las sesiones”, narra una de las protagonistas. Así, el documental funciona como una evidencia más del hecho de que la lectura en sí misma, y en concreto estos talleres y clubs, funcionaron como un espacio en el que las mujeres, las amas de casa, comenzaron a ir más allá de los lugares a los que les tenían relegadas las sociedades tradicionales para mover los márgenes que ceñían sus vidas. 

Como no podía ser de otra manera, el desarrollo tecnológico chino también hizo su aparición estelar en el coloquio. La profesora Wei explicó que en su ciudad, Shenzhen, son muy populares los clubs de lectura digitales, donde participan simultáneamente cientos de personas y donde no es necesario tener un determinado género, formación académica o edad para asistir, lo cual puede ayudar a eliminar prejuicios a la hora de recibir distintas opiniones.