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spanish.china.org.cn | 01. 04. 2026 | Editor:Filo Fu [A A A]

Un rincón de Chile en China

Palabras clave: China, Chile, Catering
China Hoy | 01. 04. 2026

Rodrigo Riveros se ha consolidado como un destacado empresario dentro del mundo del catering en Shanghai, pero pese a su amor por los eventos y la gastronomía, jamás pensó que se dedicaría profesionalmente a dicho rubro. Como la mayor parte de las cosas en la vida, fue una combinación de encuentros fortuitos, suerte y perseverancia lo que poco a poco le fue abriendo el camino hasta donde está hoy. Todo comenzó en Chile, cuando, motivado por la curiosidad y la afición por los idiomas, empezó a estudiar mandarín. En 2009, gracias a una beca otorgada por el Instituto Confucio, tuvo la oportunidad de vivir en la Ciudad de la Perla por un mes, lugar al cual regresó al año siguiente como traductor para una empresa chilena. 

 

Rodrigo Riveros con parte de su equipo de Yingos en un evento. 

Probando suerte 

Si bien Shanghai caló hondo en ese momento, la juventud y las ganas de explorar el mundo llevaron al chileno a instalarse en Australia en el marco del programa Working Holiday —una opción que ha ido ganando una creciente popularidad entre jóvenes de diversas nacionalidades, y que permite trabajar y viajar por un periodo de un año— para luego empezar un extenso recorrido por el mundo. Cuando ese viaje llegó a su fin el 28 de marzo de 2014, el destino elegido no fue Chile —donde estaban su familia y amigos, además de toda su red de contactos— sino China. “Elegí Shanghai porque ya había estado en 2009 y 2010 y me encantaba”, señala. “Era una ciudad muy dinámica, llena de oportunidades, con muchos extranjeros y donde era muy fácil conocer gente”. 

Y así fue. Pese a que el joven profesional llegó sin trabajo, las oportunidades no tardaron en llegar. Para 2010, China ya se había consolidado como la segunda economía del mundo, gracias a lo cual había un ferviente ambiente económico y muchas posibilidades de emprender en el momento en que el chileno se mudó de manera definitiva. “Pocos días después de llegar conocí a algunos chilenos. En una de esas reuniones compré una botella de pisco y la persona que me la vendió estaba iniciando un proyecto: una revista sobre vino. Este terminó siendo mi primer trabajo en China”, relata. 

Chile se ha consolidado como uno de los mayores productores de vino a nivel mundial, destacando la relación precio-calidad por sobre otros productores tradicionales como Francia o España. De este modo, el país latinoamericano se sitúa hoy entre los tres principales países desde los cuales China importa vino para un mercado en alza y con un gran poder adquisitivo. Pese a ello, Rodrigo Riveros se percató de que aún existía cierto grado de desconocimiento entre los consumidores chinos, habituados al icónico baijiu (licor de arroz). “Antes de venir a Shanghai trabajé en una empresa china en Chile, ZTE”, cuenta. “Me tocaba salir mucho con clientes y noté que muchas veces los chinos no sabían bien cómo elegir vinos para distintas ocasiones”, lo que lo motivó a aprender más sobre el vino a través de catas y a hacerse socio del Club de Amantes de Vino (CAV), la comunidad más grande de vinos en Chile creada en 1997 para vincular viñas con consumidores. 

Junto con la importación de vinos, Rodrigo Riveros empezó a incursionar con la carne, el salmón y el pollo, hasta crear su propia tienda online debido a la alta demanda por estos productos. “Con el tiempo, terminamos creando un supermercado online enfocado en productos importados”, relata. Una oportunidad que, según dice, surgió en gran parte por la cantidad de extranjeros que había en esa época. 

 

Algunos platos típicos de la carta que ofrece Casa Chile. 

Un servicio personalizado 

Un día, una pareja de extranjeros se le acercó al chileno. Estaban armando un evento para 70 personas y querían que él lo organizara. Pero el grupo tenía una particularidad. “Muchos de los hombres eran franceses y sus parejas eran de países africanos francófonos. En África se come la carne muy cocida, mientras que en Francia suele servirse casi cruda”, asegura. Por fortuna, la comida resultó ser todo un éxito, por lo que más personas comenzaron a contratar sus servicios para otros eventos y celebraciones. De este modo, lo que empezó como una oportunidad fortuita se fue consolidando con el paso del tiempo, hasta convertirse en una reconocida marca en el mundo del catering en Shanghai. 

Según el chileno casado con una alemana —quien ha sido un pilar fundamental en todo el negocio dada su experiencia previa en restaurantes—, hoy en día pueden realizar entre 1000 a 1500 eventos al año, con grupos que fluctúan entre un par de decenas de invitados a 1000, 2000 o incluso 5000 personas. Rodrigo Riveros cuenta que los primeros años fueron de mucho aprendizaje e inversión, hasta que la empresa —llamada Yingos en honor a un popular programa de la televisión chilena transmitido entre 2007 y 2013, y el apodo que le dio un amigo que lo ayudó a tramitar el visado para China— finalmente logró apuntalarse, por lo que en la actualidad, puede gestionar hasta 10 eventos simultáneos en un mismo día, incluso en otras ciudades. “Hoy contamos con una bodega con todo el equipamiento necesario para ejecutar eventos y también tenemos nuestro restaurante Casa Chile, que funciona como centro de producción de comida”, explica. 

Según el empresario, hoy por hoy cuenta con alrededor de 140 personas disponibles para trabajo a tiempo parcial, lo que le ha permitido manejar eventos de gran escala sin la necesidad de mantener tantos sueldos fijos. Además, señala que al contar con la materia prima —con la venta online de productos congelados— el manejo del negocio se ha vuelto más flexible. “Hoy el mayor desafío no está tanto en la operación, sino en los costos”, asegura. “Muchos productos han subido de precio, especialmente la carne, mientras que los presupuestos de los clientes han bajado”, agrega. 

Pero aún con todos los altibajos del negocio, el chileno ha logrado crear una marca que es sinónimo de calidad y confianza, y que además se adapta a las necesidades de cada cliente. Por lo mismo, la oferta que hoy está disponible va mucho más allá de los asados, e incluye platos de la cocina americana, griega, mexicana, chilena, entre otras. Rodrigo Riveros ha logrado colaborar con consulados, colegios internacionales y empresas privadas, siendo incluso el encargado del catering cuando la Esmeralda, el buque insignia de la Armada de Chile, pasó por Shanghai en junio del año pasado, tras su participación en la Expo Osaka 2025. Otros eventos especialmente memorables fueron el aniversario de Coca-Cola durante la pandemia, o aquel para un expresidente de Panamá sobre un bote, el cual, además, debió organizar con menos de 24 horas de antelación. 

Si bien el esfuerzo y la constancia han rendido sus frutos, a ratos el camino hacia el éxito también ha sido cuesta arriba. “Uno ve muchas personas trabajando en empresas con un sueldo estable a fin de mes y sin mayores preocupaciones”, asegura Rodrigo Riveros. “Emprender implica más incertidumbre y responsabilidad. No conozco a mucha gente que haya mantenido sus emprendimientos durante tantos años”. 

 

Interior del restaurante Casa Chile, el único establecimiento de comida chilena en China. Fotos cortesía del entrevistado 

Una apuesta distinta 

Una de las cosas que más extraña el empresario de Chile, además de la familia y amigos, es la comida. Pero por suerte tiene Casa Chile. Con platos icónicos de la gastronomía chilena como empandas de pino, sopaipillas con pebre, palta reina, pastel de choclo, entre otros, el restaurante, que abrió sus puertas al público en junio del año pasado, es hoy el único establecimiento en China de comida chilena. 

De acuerdo con Rodrigo Riveros, originalmente el lugar funcionaba únicamente como “una cocina para la producción de comida, algo parecido a una dark kitchen”, pero con el paso del tiempo, además de afianzarse como restaurante, “funciona también como un punto de conexión de distintos proyectos entre Chile y China: turismo de aventura, Patagonia, minería, cerezas, vinos, entre otros”. 

A diferencia de otras cocinas latinoamericanas como la mexicana o la peruana, la comida chilena no goza de la misma fama o reconocimiento a nivel mundial, y particularmente entre el público chino, por lo que otro de los objetivos es posicionarla. Hasta ahora, asegura el chileno, la respuesta ha sido positiva. “Muchos ingredientes de la cocina china son similares a los de la cocina chilena —papas, arroz, sopas, pan, choclo o empanadas— por lo que los sabores no resultan tan lejanos”, afirma. 

De cara al futuro, Rodrigo Riveros tiene como objetivo acercarse a empresas más grandes con el fin de generar instancias de cooperación en áreas como la venta online, los eventos y la cocina. “La idea es poder expandir el negocio a través de esas colaboraciones”, manifiesta. Si bien se trata de una apuesta que no está exenta de riesgos, el chileno ha sabido sortear los obstáculos con determinación, trabajo y esfuerzo, por lo que el camino es ancho y promisorio.