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spanish.china.org.cn | 01. 04. 2026 | Editor:Filo Fu [A A A]

Iniciativas prácticas para el beneficio de todos

Palabras clave: China, Sinólogo
China Hoy | 01. 04. 2026

Xulio Ríos, sinólogo, fundador y asesor emérito del Observatorio de la Política China y asesor de Casa Asia

Fecha: 6 de marzo de 2026

Lugar: Beijing, China

En el año 1949 se convocó la primera Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh), representando a distintos sectores y capas de la sociedad, y se proclamó formalmente la República Popular de China. Cuatro años después, Beijing anunció su primer Plan Quinquenal, una hoja de ruta política a cinco años, que, en muchos sentidos, ofrecería algunas respuestas a quienes se preguntasen lo que estaba ocurriendo en esa república naciente. El espíritu de ese primer plan quinquenal era claro: la transformación de China a través de la creación de casi 700 proyectos industriales; el desarrollo de cooperativas agrícolas; y poner a las industrias privadas en las vías del capitalismo de Estado para facilitar la transformación socialista de la industria privada y el comercio.

En marzo de 2026, tras las celebraciones del Año Nuevo chino, la capital acogió las reuniones anuales políticas más importantes del país: las Dos Sesiones. En la reunión de clausura de la IV Sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional, se aprobó el XV Plan Quinquenal para el desarrollo económico y social del país, que mantiene el espíritu de ese primer plan: la transformación sustancial del país. Hoy, en lugar de la industrialización, se busca el desarrollo de las fuerzas productivas de nueva calidad en tecnología, un crecimiento equilibrado, la expansión del consumo y seguir aumentando los estándares de vida del pueblo chino.

Xulio Ríos, sinólogo, fundador y asesor emérito del Observatorio de la Política China y asesor de Casa Asia, representa una de las voces actuales de la sinología en lengua hispánica que más tiempo ha dedicado a entender los rudimentos de la política china. Ríos recuerda la poesía como uno de los primeros anclajes que le hicieron posar la mirada en China. Hoy en día sigue leyendo poesía habitualmente porque reconoce que esa exigencia de una lectura lenta, meditativa y reposada es lo que ayuda a pensar. Quizá sea la influencia de la poesía la que hace que uno de los objetivos de sus estudios y publicaciones sea el de acuñar nuevos conceptos que se aproximen, como decía el poeta Juan Ramón Jiménez, al “nombre exacto de las cosas” y nos permitan entender China más allá de los límites de la terminología tradicional occidental.

 

Xulio Ríos, sinólogo, fundador y asesor emérito del Observatorio de la Política China y asesor de Casa Asia. Foto cortesía del entrevistado

En el marco de la celebración de las Dos Sesiones y la aprobación del esquema del XV Plan Quinquenal, Ríos fue entrevistado por China Hoy para dilucidar algunas coordenadas de análisis del momento político actual de China. Aunque bajo una primera impresión, el concepto ‘plan quinquenal’ pueda dirigirnos a pensar solamente en una organización del sector público, para el sinólogo estos planes “cumplen una función determinante tanto para el sector público como el privado, desde el que las empresas tienen que prestar atención a los objetivos, el tono, las orientaciones o las experiencias piloto para poder sacar provecho de ellos”.

La novedad que aporta este nuevo plan respecto a los anteriores radica en “el apunte a la flexibilidad, sobre todo local. Hay un planteamiento general de aceleración de esa transformación del modelo de desarrollo, pero también hay un llamamiento a mejorar en la práctica, dejar que cada Gobierno, cada provincia, a nivel más descentralizado, pueda apurar los objetivos que se plantean en el plan. Esta descentralización parece que va a tener un desarrollo importante en este plan”, explica.

Dos Sesiones, la punta del iceberg

Durante la presentación del Informe sobre la Labor del Gobierno ante la IV Sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional (APN), el primer ministro chino Li Qiang reveló que China ha establecido un margen de crecimiento económico del 4,5 al 5 %. Se trata de una previsión menos explosiva, pero que busca un ritmo más sostenido, equilibrado en el territorio y de mayor calidad. Otros de los objetivos para este 2026 serán llevar la tasa de desempleo urbano en torno al 5,5 %; crear 12 millones de puestos de trabajos urbanos; y reducir la emisión de CO2 por unidad del PIB en alrededor de un 3,8 %, marcando la aceleración de la transición verde.

Además de estas proyecciones para 2026, Li Qiang destacó también como prioridades la expansión de la demanda interna, de cara a solidificar el mercado; un fomento de las llamadas industrias emergentes y las del futuro, que incluyen campos como el de la biomedicina, la inteligencia artificial integrada o las interfaces cerebro computadora; la autosuficiencia tecnológica y científica; y una transición verde en aras de conseguir el objetivo de una civilización ecológica en armonía y equilibrio con los ecosistemas naturales.

¿Cómo se toman estas decisiones? “Aunque esta es una semana de puesta en escena, el consenso va mucho más allá de la APN y más allá del propio Partido Comunista de China (PCCh), de los ocho partidos no comunistas que participan en la CCPPCh, o de los diferentes sectores profesionales involucrados. Detrás de esto hay un proceso de gestión que lleva muchísimo tiempo y trabajo antes de las Dos Sesiones. Se desarrolla en las asambleas provinciales o de regiones autónomas, en los debates en las células del Partido o mediante consultas públicas”, dijo Ríos. Para él, la diferencia radical entre los sistemas liberales occidentales y la política en China radica en ese trabajo de búsqueda de consenso entre distintos sectores frente a la alternancia política. “Muchas de las políticas se prueban antes en regiones piloto. En el momento en el que se aplican nacionalmente, ya han sido refinadas. El proceso deliberativo es interno, la competición es administrativa en lugar de electoral y el momento legislativo es de validación, no de confrontación”, añade.

 

26 de marzo de 2025. Un investigador de un proyecto de colaboración entre el Hospital Union de Wuhan y la empresa Wuhan Zhonghua Brain-Computer Fusion Technology Development utiliza una interfaz cerebro-computadora de realidad mixta a nivel micrométrico para representar con precisión la relación espacial entre la interfaz cerebro-computadora y los principales vasos sanguíneos y el tejido cerebral del cerebro de una rata. Xinhua

Marx y Confucio

En 2025, Ríos publicó su última obra, Marx y China: La sinificación del marxismo, la cual plantea “la necesidad de adaptación del marxismo a las condiciones locales y nacionales de China, señalando tres etapas principales: las de los líderes Mao Zedong, Deng Xiaoping y Xi Jinping. “Mao representaba esa idea de que los postulados universales exigían una adaptación local, que es una idea que nuclea todo el proceso de transformación de China hasta hoy”, explica el profesor.

Por su parte, la etapa de Deng desarrolló la idea de que “aunque un país apruebe una constitución socialista, si no tiene una base material que lo sustente, es una declaración que a efectos prácticos no va a tener un recorrido posible y beneficioso para el conjunto de la sociedad. Deng se refiere a esta etapa primaria, que puede durar incluso 100 años, que no ha concluido, donde va a haber muchas contradicciones y hay que jugar con muchas claves”, razona Ríos.

El sinólogo define como “hibridismo sistémico” esa capacidad de optimizar distintos mecanismos para conseguir objetivos claros. “Es esa capacidad del PCCh, del sistema chino, para integrar no solo marxismo, leninismo, maoismo, sino también confucianismo y otros elementos asociados al liberalismo”, añade. Ríos define la etapa de Xi como posiblemente la última dentro de un proceso que apunta hacia dos grandes saltos: en 2035 y 2049, a través de los cuales se completaría esa etapa de desarrollo iniciada por Deng. “El huir de los tabúes, el huir de los dogmas y buscar siempre una adaptación a la realidad concreta, al análisis de los problemas concretos” es la base de estos procesos de sinificación, según resume el profesor.

 

17 de marzo de 2026. Un empleado en el taller automático de la Base de Tecnología Huichuan ubicada en la Zona de Desarrollo Económico de Binjiang, en la ciudad de Nanjing, provincia de Jiangsu. Xinhua

Un mundo incierto

A propósito del informe del primer ministro Li Qiang, Ríos también apunta a que “como las tensiones actuales en Oriente Medio están haciendo subir los precios de la energía y aumentando la incertidumbre geopolítica mundial, es probable que las perspectivas de crecimiento de China también se enfrenten a una renovada presión”.

Para Ríos, “el cambio de enfoque de Estados Unidos en América Latina y sus prácticas de presión y disciplinamiento limitan de forma efectiva e importante, al menos en los intentos, la capacidad de decisión soberana de los países. Lo vimos en Panamá, lo hemos visto en Venezuela, no sabemos qué va a pasar con Cuba y estamos asistiendo a las presiones de Chile”. El profesor defiende que “se trata de un factor distorsionante muy agresivo que plantea también como uno de sus objetivos principales la limitación de la presencia e influencia de China en todo el hemisferio”. No obstante, sostiene que China, “fiel a su línea, no va a intervenir directamente y va a seguir su apuesta por la diplomacia global”.

En cuanto al ataque iniciado sobre Irán y la desestabilización de Oriente Medio, “también puede tener repercusiones importantes para China, en la medida que puede afectar a la seguridad energética de China. En torno al 40% del petróleo que llega a China lo hace a través del estrecho de Ormuz”. Estos ataques parecen apuntar a sostener una hegemonía global que se encuentra en claro retroceso. “Estados Unidos no puede sostener su hegemonía en base a políticas que dan la espalda a cuestiones tan importantes como el cambio climático. China sintoniza mucho mejor con los intereses globales, apuntando hacia esa visión de orden multipolar, de un liderazgo coral y no hegemónico en base a las reglas”, aclara.