| spanish.china.org.cn | 27. 03. 2026 | Editor:Teresa Zheng | ![]() |
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Cancillería china cuestiona la narrativa de los medios japoneses sobre el ataque a la embajada china
«¿Alguna vez han visto a una persona con un cuchillo entrar en una embajada sin permiso para dar su opinión al embajador?», dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, en una rueda de prensa habitual el miércoles.
Las duras declaraciones fueron la respuesta a la pregunta de un reportero de Kyodo News sobre el incidente en el que un miembro de la Fuerza Terrestre de Autodefensa de Japón irrumpió en la Embajada de China en Tokio armado con un cuchillo. Los medios japoneses afirmaron que el sospechoso solo pretendía «expresar sus opiniones» al embajador, una versión que contradice el relato de China sobre lo sucedido.
«El hombre, un oficial activo de la Fuerza Terrestre de Autodefensa, escaló el muro y entró en la dependencia diplomática con un cuchillo de 18 centímetros. Tal y como lo descubrió la policía local. También es un hecho que amenazó con matar a diplomáticos chinos en “nombre de Dios”. La parte japonesa debe tomar en serio el tema e investigar a fondo el incidente», dijo Lin.
Tras emitir enérgicas notas diplomáticas y protestas el martes, el portavoz de la cancillería china respondió el miércoles de manera exhaustiva a 3 preguntas relacionadas con el asunto.
«El incidente resalta una vez más el peligro de la propagación desenfrenada del impacto de la extrema derecha y el neomilitarismo en el país. Asimismo, revela la toxicidad de las políticas erróneas del Gobierno japonés sobre cuestiones vitales en las relaciones bilaterales, como la historia y Taiwan, y el fracaso de Japón a la hora de mantener la disciplina en las Fuerzas de Autodefensa y de cumplir con su responsabilidad de proteger las instalaciones y el personal diplomático y consular chino», acotó Lin.
«Exhortamos una vez más a la parte japonesa a iniciar de inmediato indagaciones a fondo, llevar al responsable ante la justicia y rendir cuentas por lo ocurrido», añadió.
En marcado contraste con la postura de China, la mayoría de los altos funcionarios japoneses guardaron silencio el miércoles, y solo uno calificó el hecho de «lamentable», un término que dista mucho de ser una disculpa adecuada o necesaria. Mientras tanto, la creciente ola militarista en el país ha causado temor y vigilancia.
Evasivas
Los medios japoneses dieron a conocer más detalles sobre el incidente el miércoles, pero los analistas chinos creen que se enfocan en presentarlo como «un acto individual» e intentan difuminar los hechos.
Citando a la autoridad policial japonesa, el Yomiuri Shimbun informó que Kodai Murata, un subteniente en el campamento de Ebino de la Fuerza Terrestre de Autodefensa en la prefectura de Miyazaki, escaló un muro y entró por la fuerza en la embajada china al promediar las 9 de la mañana del martes, exigiendo reunirse con el embajador. El personal lo redujo y lo entregó a la policía alrededor de la 1 de la tarde.
La prensa local indicó que el sospechoso, con una navaja de 18 centímetros, intentaba reunirse con el embajador chino para pedirle que no hiciera comentarios duros sobre Japón y que, si era rechazado, planeaba suicidarse «para causar conmoción».
Horas antes de que el portavoz chino desmintiera algunas afirmaciones de los medios japoneses, el secretario jefe del Gabinete japonés, Minoru Kihara, dijo en rueda de prensa el miércoles que era «lamentable» que un oficial de las Fuerzas de Autodefensa, «que debería respetar la ley», fuera arrestado bajo sospecha de allanamiento en la embajada china en Tokio, según Jiji Press.
Kihara sostuvo que se ha reforzado la seguridad en el lugar con agentes adicionales en las instalaciones.
Las autoridades políticas de Japón consideran que Murata es el único responsable del hecho y clasificaron el caso como un delito cometido en solitario, según el Asahi.
«No hay duda de que se trata de un grave incidente diplomático que viola el derecho internacional y exige una disculpa formal. Cualquier país trataría algo así con la importancia debida y lo manejaría con la máxima seriedad», dijo Lü Chao, experto de la Academia de Ciencias Sociales de Liaoning. «Sin embargo, los funcionarios y los medios de comunicación japoneses tratan de minimizar e incluso distorsionar los hechos».
«Esta actitud revela una plena falta de transparencia y es totalmente inaceptable», aseveró el experto. «Se trata de una grave provocación contra el pueblo chino y causará un daño aún mayor a los lazos bilaterales».
Los medios japoneses y el discurso público colaboran con el Gobierno para eludir responsabilidades, desviando la atención y cubriendo lo sucedido de forma selectiva con el fin de restarle relevancia a un asunto de envergadura. Según Xiang Haoyu, investigador del Instituto Chino de Estudios Internacionales, esto indica, en esencia, una mezcla de ilusiones y sentimiento antichino muy arraigado.
La respuesta japonesa también ha enfrentado críticas internas, con llamados para que la primera ministra y el jefe de defensa de Japón emitan de inmediato un mensaje claro al público japonés y a China.
Un usuario japonés, @tatekawaunsui, con 386 000 seguidores en X, dijo en una entrada que las cadenas de televisión de Japón han informado sobre el caso. Sin embargo, tras afirmar que llevaba un arma blanca, pero que no hubo heridos, transmitieron lo que al parecer era la declaración del sospechoso: entró para expresar una opinión.
«No se necesita un cuchillo solo para expresar una opinión, ¿verdad? El programa no ofreció ningún comentario ni análisis en profundidad», dijo, y agregó en otra nota que «Japón no tendría ningún derecho a quejarse aunque se le tildara de “nación que encubre el terrorismo”».
Antes de lo ocurrido, según datos recopilados por Global Times, la embajada china había ya emitido varias alertas de seguridad en su cuenta oficial de WeChat desde principios de 2026, advirtiendo sobre la situación de seguridad pública en el país y los actos delictivos que podrían poner en peligro a los ciudadanos chinos.
Alerta máxima
El hecho tuvo lugar en un contexto de relaciones ya tensas entre China y Japón. Después de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, provocara a China con respecto a la cuestión de Taiwan y se negara a retractarse, los medios reportaron el martes que se espera que Tokio apruebe el Libro Azul Diplomático de 2026, el cual rebajará su descripción de los vínculos con China de «uno de los más importantes» a un vecino esencial y la relación como «estratégica y de mutuo beneficio».
El Ministerio de Defensa de Japón anunció el 13 de marzo la recepción de misiles Tomahawk estadounidenses, a desplegarse en destructores equipados con el sistema Aegis de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón. En febrero, el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, sostuvo que Japón planea disponer una unidad de misiles en la isla más occidental del país, a unos 110 kilómetros de Taiwan, para finales de marzo de 2031. Estos frecuentes actos de expansión militar han hecho que lo dicho por Takaichi durante su reunión con el presidente Donald Trump en Estados Unidos sobre que «la puerta al diálogo con China permanece abierta» resulte hipócrita, opinaron los analistas.
Según un informe de Mainichi titulado «Infiltración de la extrema derecha en las Fuerzas de Autodefensa de Japón: No retrocedan hacia el 'resentimiento de la posguerra'», de septiembre de 2023, la Academia Nacional de Defensa de Japón, que forma a los futuros líderes del regimiento, así como diversas instituciones educativas del mismo, han invitado abiertamente a figuras de extrema derecha como conferenciantes. El reporte aduce que la situación real es aún más grave, ya que hay incluso comentaristas que niegan por completo la actual Constitución de Japón y el Japón de la posguerra.
El informe apunta que los mismos suelen aparecer en el discurso de la derecha y que tuvieron intervenciones donde compartieron una postura común de apoyar a las fuerzas y una visión negativa de la Constitución actual. Añade que la razón por la que los invitan es porque las autoridades escolares y los instructores coinciden con las opiniones.
«En los últimos años, la opinión pública japonesa ha avivado la retórica de la “amenaza china”, mientras que algunos personajes políticos y fuerzas de derecha han incitado tácitamente el sentimiento antichino, lo que ya ha fomentado una atmósfera radical, así como emociones de confrontación extrema», dijo Xiang.
Los radicales de base, engañados por señales políticas tergiversadas de sus superiores e indoctrinados por narrativas hostiles y de larga data han desarrollado ideas peligrosa de atacar embajadas y mostrar agresión hacia el personal diplomático. Tal comportamiento no puede descartarse como meramente «un acto individual aislado de extremismo», manifestó.
Según Xiang, la amenaza del sospechoso de atacar «en nombre de Dios» es una justificación absurda y violenta que se hace eco de los principios fundamentales del militarismo japonés de antes de la guerra: la ideología de la «nación divina» y la «guerra santa por el emperador». Algunos analistas concluyeron que la amenaza de suicidio por el sospechoso también recuerda a la gente sobre los invasores japoneses en China.
Esto revela a todas luces el fracaso enraizado de la purga del pensamiento militarista en el Japón de la posguerra, apuntó Xiang, y agregó que la comunidad internacional también debería estar atenta y conceder gran importancia a tales señales peligrosas de neomilitarismo.














