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spanish.china.org.cn | 25. 03. 2026 | Editor:Eva Yu [A A A]

¿Se ha ralentizado el crecimiento económico de China?

Palabras clave: China, crecimiento económico
Spanish.china.org.cn | 25. 03. 2026


Foto:Xinhua

Por Jorge Fernández

China no prioriza en datos sino en la calidad de su crecimiento, la reducción sistemática de desequilibrios y el fortalecimiento de sectores estratégicos.


Poco tiempo pasó tras el anuncio que hizo Li Qiang, primer ministro de China, sobre la economía para que las redes estallaran en comentarios catastrofistas. El crecimiento económico de China, fijado entre 4,5 y 5,0%, bastó para que algunos medios vaticinaran en sus redes sobre la primera debacle del gigante asiático en décadas. Estas reacciones ignoran deliberadamente un aspecto de la política actual, tanto de China como del resto del mundo: esforzarse para materializar en la práctica óptimos resultados. Las cifras sobre papel encarnan el rango límite de una meta que ante todo debe superarse.

Sorprende la capacidad de algunos para sacar los hechos de contexto y, con un argumento irracional y desmesurado, acrecentar la animosidad sobre todo lo que China hace o deja de hacer. Ni China está en medio de un atolladero, ni carece de recursos para revertir adversidades tanto internas como externas. Aclaremos. El gigante asiático ha construido inteligentemente un entorno donde el campo de maniobra es amplio y en donde las variables terminan siendo un banco de experiencias para la gestión de ciclos complejos y de alto riesgo. Desde finales del siglo XX China ha superado con éxito crisis financieras globales y ha sido capaz no solo de frenar las amenazas sino de acorazarse para mantener de manera sostenida la estabilidad nacional. Fruto de todo esto es su planeación a corto, mediano y largo plazo.

En los prolegómenos del XV Plan Quinquenal, ignorar la estrategia de desarrollo nacional y las leyes del desarrollo económico pueden hacer que muchos no solo erren sino que caigan en afirmaciones faltas de racionalidad científica. A diferencia de informes periodísticos parciales, los planes quinquenales van más allá de la retórica y, como su nombre lo dice, establecen objetivos claros para un periodo de cinco años. Es imposible entender a China y, más aún, afirmar el camino sobre el cual marcha el desarrollo sin entender la lógica de la planificación nacional. El desarrollo de China está ajustado a la observación científica de entornos nacionales e internacionales específicos. La visión a largo plazo y el ajuste racional y objetivo permiten la materialización de objetivos. El desarrollo de China no descansa en decisiones impulsivas ni pasionales.

El desarrollo de China está respaldado por la ejecución de políticas objetivas frente a variables internas y externas. La supuesta “desaceleración” de la que hablan algunos no es más que un “cambio de marcha” respaldado por una evaluación científica. Cualquiera que sigue con atención los planes abiertamente expuestos por la dirigencia nacional entiende que el crecimiento cuantitativo acelerado no es parte de los planes de desarrollo económico de China. El despliegue de las fuerzas productivas de calidad lleva consigo un salto transformador hacia lo cualitativo. Tanto la producción como los servicios responden a demandas claras y concretas: alto grado de eficiencia, innovación constante y sostenibilidad en el progreso. China no prioriza en datos sino en la calidad de su crecimiento, la reducción sistemática de desequilibrios y el fortalecimiento y consolidación de sectores estratégicos para el desarrollo.

La tasa de crecimiento, al igual que el de otras potencias en algún momento de su desarrollo, presenta una reducción normal que se relaciona con el tamaño real de la economía. Es una regla general por la que han pasado distintas potencias al superar la etapa de ingresos medios. El gigante asiático ha registrado niveles de desarrollo que no tienen parangón en ninguna parte del mundo. Es un hecho normalizado que a mayores niveles de desarrollo, mayor complejidad para mantener tasas de crecimiento elevadas. No hay potencia que no haya pasado por esta situación. Entonces, ¿por qué la sorpresa? Por el contrario, motivo de elogio debería ser que, de cara a la situación mundial y su impacto en el terreno nacional, China con un crecimiento del 4,5% siga avanzando por el camino de la expansión.

Afirmar que China busca formular un modelo orientado a resistir choques del exterior es tanto ridículo como impreciso. Hace ya mucho tiempo que el gigante asiático dejó de ser una máquina exportadora y se convirtió en una economía donde el consumo es el principal motor de crecimiento. La transformación estructural que en China se vive apunta al consumo interno, como lo documenta la narrativa oficial del gigante asiático. Hoy desempeña un papel preponderante el crecimiento y esto, en consecuencia, ha repercutido un un aumento tangible del gasto en servicios y en la expansión del mercado interno. Hoy la demanda nacional desplaza paulatinamente la otrora dependencia en los mercados externos.

El cambio de marcha que fija como objetivo del 4,5% al 5% pavimenta el camino para un desarrollo de alta calidad. Por un lado, la estrategia permite ajustes estructurales, mitigación de riesgos y profundización de reformas. Por el otro lado, permite mantener la coherencia con la meta de alcanzar un PIB per cápita superior a los 20 mil dólares para 2035. Con un poco de cordura y análisis detallado es posible ver que, con una tasa de crecimiento anual superior al 4 por ciento, la meta de PIB per cápita es una proyección que se puede materializar sin mayores dificultades. El margen permite el cumplimiento de objetivos, al tiempo que mantiene condiciones básicas nacionales: estabilidad y desarrollo innovador sostenible.

Es necesario aclarar que, más que cifras elevadas, la economía china emprende todo acto transformador con base en un enfoque inamovible: que la economía tenga estabilidad, control y espacio de desarrollo a largo plazo. ¿Qué está pasando en el mundo hoy? La incertidumbre, la incoherencia y la volatilidad son palabras que se escuchan a diario. No obstante, el modelo chino ofrece todo aquello que no ocurre en la escena internacional. La fortaleza y confianza en China descansa en la certidumbre que genera frente a los impredecibles vaivenes del mundo. La prudencia estratégica del gigante asiático amparada en decisiones racionales y científicas garantiza condiciones favorables para el desarrollo sostenido, aún en un mundo de fluctuaciones abruptas.