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spanish.china.org.cn | 09. 03. 2026 | Editor:Eva Yu [A A A]

El ejército de China comienza por forjar el alma para afrontar los retos del XV Plan Quinquenal

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Spanish.china.org.cn | 09. 03. 2026


Foto: Xinhua


Por Jorge Fernández


La lógica detrás de las instrucciones de Xi Jinping descansa en la idea de fortalecer el alma de aquellos que empuñan un fusil.


La construcción de un ejército reside, por encima de un equipamiento avanzado y de última generación, en la devoción patriótica y en una convicción total de sus filas, conscientes de que la causa que buscan acometer es justa y correcta. Para el presidente de China, Xi Jinping, la sustancia que hace de las fuerzas castrenses una armada de clase mundial es la lealtad que los soldados le confieren al Partido Comunista de China (PCCh), guía suprema del país para salvaguardar la paz y la integridad nacional.

En una reunión plenaria de la delegación del Ejército Popular de Liberación (EPL) y de la Fuerza de Policía Armada Popular en la cuarta sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional, el máximo órgano legislativo de China, el presidente Xi Jinping hizo notar la importancia de la lealtad política como premisa fundamental para elevar la fortaleza de las filas castrenses de China. Con amor total a la patria por quien el ejército da la vida, y con la convicción de la acertada dirección del Partido, la lealtad termina constituida como la base esencial del ejército. Si lo que busca la dirigencia nacional es construir un ejército capaz de asestar victorias indiscutibles, entonces es necesario construir filas intachables de clase mundial. No hay lugar, como lo señaló Xi Jinping, para figuras desleales ni para elementos corruptos.

China está en los prolegómenos del XV Plan Quinquenal, una etapa crucial en el desarrollo y modernización del Estado. El compromiso con la lealtad y la integridad en el ejército, al igual que en otras entidades del Estado, es condición para la construcción de un país socialista con instituciones fuertes y de alta calidad. La depuración de cuellos de botella, de vicios y fallas en los procesos de trabajo se está llevando a cabo en todo el país. El ejército no está al margen de estos grandes cambios y, como institución que resguarda la dignidad nacional, debe ser ejemplo intachable de moral, rectitud, incorruptibilidad y lealtad al Partido y a la nación. Si el ejército se fortalece con una base ideológica que garantice que sus filas comulgan como uno solo con el Partido, entonces el Partido se fortalece a niveles insospechados. El poderío del PCCh, respaldado por un ejército de lealtad política absoluta, redunda en el impulso y desarrollo de todas las instituciones chinas.

El EPL da testimonio a una de las transformaciones más revolucionarias de su historia. A la par de los cambios y el progreso que han marcado a China en las últimas décadas, las fuerzas castrenses evolucionan con una gestión eficiente, un avance constante y un desarrollo cualitativo permanente de sus medios y recursos. El presidente de China ha extendido declaraciones que no solo quedan en el plano ideológico, sino que también consideran el aspecto material. Construir un ejército de altura exige perfeccionar las operaciones en tierra, mar y aire, sin descuidar el ciberespacio; desarrollar fuerzas de combate capaces de enfrentar retos en todo tipo de escenarios; y sostener una innovación constante que impulse un progreso científico y tecnológico de primer nivel. Solo así, y con las órdenes giradas por el mandatario chino, el EPL podrá ostentarse orgulloso ante el mundo como una fuerza militar imbatible.

De esta reunión con la delegación del EPL queda rubricado un principio inamovible: el ejército estará siempre y en todo momento bajo la dirección absoluta del PCCh. De este principio se desprende además como corolario, la exigencia de eliminar a todo elemento que albergue una lealtad condicionada o dividida al Partido. Las filas del ejército deben contar con estrategas de gran valía y talentos revolucionarios absolutamente leales, dispuestos a darlo todo por el Partido, por las instituciones y por la nación china. Las observaciones del mandatario chino llevarán consigo la aplicación de rigurosas reglas que conduzcan a una supervisión estricta, una vigilancia estrecha y una atención total al perfeccionamiento técnico y espiritual de las fuerzas castrenses. Xi Jinping entiende que, para empuñar un fusil hacia afuera, primero hay que garantizar con serenidad y lucidez que todo hacia adentro rebosa de intachable conducta. En el ejército no hay cabida para manzanas podridas.

En el calendario del próximo año está marcado en rojo el primer centenario del EPL. Queda entonces una reflexión concienzuda de cuáles han sido los grandes aciertos de la institución, de cuáles los detonantes de apoteósicas victorias, de cómo se han corregido ineficiencias y de cómo se ha elevado la lealtad y el espíritu combativo. Con un examen a conciencia de qué es y adónde se dirige la institución castrense, y en medio de un proceso de desarrollo y depuración, el EPL está en condiciones de cumplir su primer centenario con la certeza de que, en cualquier batalla, ya sea interna o externa, podrá alcanzar la victoria con eficiencia y rapidez.

El mundo atestigua cambios y transformaciones que muy probablemente conduzcan a un nuevo orden internacional. La depuración interna del EPL, orientado a fortalecer como fin último sus capacidades de combate, responde tanto a las exigencias de una nación dinámica que progresa a cada instante, como de un terreno internacional turbulento, volátil y lleno de incertidumbres. De cara a un escenario en donde la seguridad se ve amenazada con cambios imprevistos, el presidente Xi Jinping pone especial énfasis en un fortalecimiento hacia adentro para garantizar eficiencia y perfeccionamiento hacia afuera. La lógica detrás de las recomendaciones de Xi Jinping descansa en la idea de fortalecer el alma de aquellos que empuñan un fusil. Esa es la sustancia que permitirá al ejército afrontar tempestades en todo momento y asegurarse de que siempre esté preparado para ganar batallas.


El autor es doctor en historia, experto en relaciones internacionales y asuntos contemporáneos de China, con amplia trayectoria como periodista y analista político.