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spanish.china.org.cn | 26. 01. 2026 | Editor:Teresa Zheng [A A A]

Un delicioso "laba" como preludio de un inicio auspicioso

Palabras clave: laba, Año Nuevo chino
Spanish.china.org.cn | 26. 01. 2026

El octavo día del duodécimo mes del calendario chino, este año el lunes, el aroma del «laba» cubrirá Beijing y el resto del país, anunciando la llegada del Año Nuevo chino.

El carácter «la» alude al duodécimo mes del calendario chino, mientras que «ba» significa el número 8. Para la mayoría de la gente, saborear el laba, una especie de gachas elaboradas comúnmente con al menos 8 ingredientes, entre ellos arroz glutinoso y frijoles rojos, es más que un ritual, ya que marca el momento de la cuenta atrás para el fin de año y sirve como preludio de nuevos comienzos.

A pesar de la ola de frío que azota la capital china, el lunes el calor se sentirá en sus templos. Yonghegong, conocido como el Templo Lama, un magnífico testimonio de la rica cultura y el patrimonio espiritual de Beijing, realizará su distribución anual de laba, al igual que sus pares de Guanghua, Tanzhe y otros, lo que atraerá a una gran multitud.

Su reparto en los templos es un momento clave de la tradición en Beijing, siendo Yonghegong el lugar más esperado. Los cuencos humeantes no solo ayudarían a combatir el frío invernal, sino que también ofrecerían un sentimiento compartido de esperanza.

Desde la dinastía Qing (1644-1911), el laba del templo ha sido uno de los eventos estacionales cumbre de la ciudad. Desde los emperadores hasta el ciudadano de a pie, todos creían, y siguen creyendo, que comer un tazón de laba del templo trae buena suerte y paz para el año que viene.

Los registros históricos muestran que el emperador Yongzheng concedía especial importancia a la ceremonia, elevándola a un ritual imperial de rigurosa regulación. Los preparativos empezaban ya el primer día del duodécimo mes del calendario chino y se prolongaban durante 8 días.

Según los archivos de la dinastía Qing, un solo acto requería más de 720 kilos de ingredientes principales, con un peso total de 1000 kilos. Se utilizaban unos 5000 kilos de leña en su preparación, lo que refleja la magnitud y la solemnidad del evento.

Los visitantes del Templo Lama aún pueden ver hoy en día el enorme caldero de cobre usado exclusivamente para elaborarlo. Fabricado por el antiguo taller imperial, el recipiente mide unos 2 metros de diámetro y 1,5 metros de profundidad, y pesa alrededor de 8 toneladas métricas.

Originalmente situado cerca de la puerta oriental del recinto, el caldero se colocaba sobre un profundo horno de tierra sostenido por pilares de hierro para garantizar un calor constante, lo que permite vislumbrar la grandeza de las ceremonias del pasado.

Tradicionalmente, el laba del Templo Lama se preparaba seis veces en la misma olla, y cada vez tenía un propósito distinto. La primera se ofrecía a las estatuas de Buda, incluidas las de la Ciudad Prohibida y los jardines imperiales. La segunda a la familia imperial, enriquecida con nata y fruta en conserva para reflejar el refinamiento real. Las siguientes entre los altos funcionarios y los monjes, mientras que la sexta era para el público, con el ideal de celebrar con el pueblo.

Los ingredientes llevaban consigo los estándares imperiales. Por ejemplo, durante el reinado del emperador Qianlong, constaba de 13 ingredientes, entre ellos el mijo, el arroz, los frijoles, los dátiles rojos, las castañas, las almendras y el azúcar moreno.

Otros santuarios de Beijing tienen sus propios rituales. Los templos de Guangji y Guanghua comienzan a distribuirlo antes del amanecer, y los residentes hacen fila en la oscuridad para ser los primeros en recibir un tazón. El templo Tanzhe, con más de 1700 años de historia, brinda lo que muchos residentes de larga data de la capital consideran «un símbolo de paz y buena salud».

Fuera de los templos, la tradición también es visible en la vida cotidiana. “Huguosi”, un conocido restaurante de la ciudad, incluyó hace poco en su menú una variedad de laba con más de 20 productos.

Aoliao Jiaxin, una usuaria de la red social Xiaohongshu, o Libro Rojo, dijo que lo probó el primer día y le pareció «repleto de ingredientes auténticos y muy bueno».

En toda China, las variaciones regionales confieren al laba un carácter local distintivo. El del norte suele ser espeso y sustancioso, y a menudo se acompaña con ajo laba encurtido. El de Jiangnan, o la región sur de la cuenca baja del río Yangtsé, es más ligero y algo dulce, y alguno que otro es salado. En el noroeste, el cordero es un extra esencial para aportar calorías adicionales. No obstante, por doquier, el laba es sinónimo de armonía, con una mezcla de cereales que simboliza abundancia y augura un año próspero.