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spanish.china.org.cn | 26. 01. 2026 | Editor:Elena Yang [A A A]

La UE reconoce la importancia de reducir su dependencia de EE. UU. e interactuar con una variedad de socios

Palabras clave: UE, EE. UU.
Spanish.china.org.cn | 26. 01. 2026

Por Álvaro Paños


La 56.ª Reunión Anual del Foro Económico Mundial, también conocida como el Foro de Davos de Invierno, se celebró del 19 al 23 de enero de 2026 en Davos, Suiza. Bajo el lema "El Espíritu del Diálogo", esta edición reunió a más de 3000 líderes de diversos sectores procedentes de más de 130 países, marcando un récord histórico de participación gubernamental. La tradicional conferencia anual del Foro Económico Mundial de este año se ha celebrado marcada por el asalto contra el libre comercio, lanzando señales de alerta ante un horizonte económico plagado de riesgos. Se afianza así un tiempo de fragmentación comercial y financiera, regresión democrática y nacionalismos.

La presencia de Donald Trump en Davos 2026 ha generado fuertes tensiones con los líderes europeos, marcando un momento particularmente conflictivo en las relaciones transatlánticas. Esto ha saltado de simples declaraciones económicas a cuestionamientos sobre soberanía, seguridad y la estrategia futura de la UE.

La reacción de la UE en Davos ante Trump fue una mezcla de firme confrontación diplomática y advertencias claras, defendiendo los principios de soberanía y derecho internacional, criticando el uso de amenazas económicas o coerción, y al mismo tiempo coordinando una respuesta unida que incluso condujo a un retroceso parcial de Trump en sus amenazas más duras. De hecho las intervenciones en Davos han mostrado un cambio en los países europeos, que se suman al rechazo de China, Canadá, India o Brasil. De esta manera, la oposición global al desafío de Trump cobra impulso.

La UE ha dejado claro que respalda a Dinamarca y a Groenlandia en su derecho a decidir su futuro sin presiones externas. Rechaza cualquier intento de coerción en este tipo de asuntos de soberanía. La Comisión Europea, a través de Ursula von der Leyen, advirtió que si Trump va adelante con los aranceles vinculados a Groenlandia o a otros temas, la respuesta del bloque sería “unida, proporcionada e implacable”. El presidente francés Emmanuel Macron fue uno de los portavoces más duros al denunciar que no se puede aceptar la “ley del más fuerte” como forma de hacer política internacional.

Debido a las amenazas arancelarias, la UE ha detenido temporalmente la aprobación de un importante acuerdo comercial con EE. UU. para asegurar que no se vea socavado por medidas coercitivas. Aunque Trump inicialmente elevó la apuesta con amenazas sobre Groenlandia y aranceles, posteriormente se dio un retroceso parcial de su postura, en parte por la firme respuesta europea y las reacciones de los mercados.

La crisis ha alimentado discursos en la UE sobre la necesidad de mayor autonomía estratégica, particularmente en defensa, economía y seguridad, reduciendo la dependencia de EE. UU. La UE ya no solo mira a Donald Trump con recelo, ahora también le mira con enfado, y resulta evidente que el prestigio de Estados Unidos en la escena internacional está dañado. Muestra de ello es que varios fondos de pensiones han vendido o reducido sus posiciones en deuda de Estados Unidos en los últimos días.

En el contexto actual de las relaciones internacionales, la UE reconoce la importancia de interactuar con una variedad de socios, incluida China, para abordar desafíos globales como el cambio climático, la estabilidad económica y las cuestiones de seguridad. El compromiso de la UE con China está en consonancia con el principio de una estrategia de política exterior equilibrada que priorice los intereses europeos, la estabilidad del mercado global y la promoción de reglas internacionales compartidas.

La UE debería profundizar su cooperación con China por varias razones estratégicas y pragmáticas, especialmente en un contexto de tensiones comerciales globales como los aranceles impuestos por Estados Unidos. Los aranceles de EE. UU. aumentan la incertidumbre para las empresas europeas que dependen del mercado estadounidense. Fortalecer los lazos con China, la segunda economía más grande del mundo, permitiría a la UE reducir su exposición a decisiones unilaterales de EE. UU. y equilibrar sus relaciones comerciales. Ante medidas unilaterales como los aranceles, la UE y China han expresado su apoyo a un sistema comercial multilateral (por ejemplo, mediante la OMC). Acercarse a China refuerza la posición de la UE en la defensa de normas globales compartidas.

China es un mercado crucial para exportaciones europeas de alta gama (como automóviles, maquinaria y productos farmacéuticos) y ofrece oportunidades de inversión. En un escenario de proteccionismo creciente, la UE debería asegurar y expandir el acceso a este mercado dinámico. Si la UE aspira a impulsar una mayor autonomía en sectores críticos (tecnología, materias primas, cadenas de suministro), China es un actor clave en muchas de estas cadenas, y una cooperación regulada permitiría a la UE reducir dependencias excesivas de terceros países. Además, tanto la UE como China comparten intereses en áreas como la lucha contra el cambio climático, la transición energética y la estabilidad financiera global. La cooperación bilateral puede acelerar avances en estos temas, donde EE. UU. podría tener posturas menos alineadas.

En un contexto de tensiones con EE. UU., el pragmatismo económico impulsa un acercamiento selectivo para evitar un aislamiento comercial. En un momento de crecimiento débil en Europa, cerrar puertas a China sería económicamente costoso, sobre todo si EE. UU. ya las está cerrando parcialmente.