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spanish.china.org.cn | 14. 01. 2026 | Editor:Filo Fu [A A A]

La «Fiesta del sacrificio del cerdo» revive las costumbres tradicionales

Palabras clave: China, Costumbre
Spanish.china.org.cn | 14. 01. 2026

Lo que comenzó como un simple pedido de ayuda se convirtió en un momento cultural de deseo por vínculos afectivos. El lunes por la tarde, la tranquila ribera del pueblo de Qingfu en el distrito de Hechuan, municipalidad de Chongqing, en el suroeste de China, se llenó de actividad. Cientos de coches obstruyeron sus estrechas calles y más de 10 000 personas se reunieron para ver y participar en la tradicional «Fiesta del sacrificio del cerdo».

Todo comenzó el 9 de enero, cuando una joven, Dai Dai, pidió ayuda en la plataforma de videos cortos Douyin para matar a 2 cerdos. Su publicación decía: «El 11 de enero, mi familia sacrificará 2 cerdos. ¿Alguien puede ayudarme a sujetarlos? ¡Les invitaré sopa de cerdo! Mi padre es muy mayor para hacerlo por sí mismo», y añadió en tono de broma: «Solo quiero que mi patio delantero esté lleno de autos, ¡más que en una boda! Solo quiero sentirme orgullosa en mi pueblo».

Desde entonces, el video recibió más de 950 000 «me gusta» y se compartió más de 580 000 veces.

El sacrificio de cerdos antes de la Fiesta de la Primavera es un ritual centenario en las zonas rurales de China. En el pasado, previo a la festividad, muchos hogares vendían a estos animales para obtener ingresos adicionales. Pero durante el Año Nuevo chino, la costumbre adquiere significado: preparar comida para la reunión familiar, celebrar la temporada y honrar los lazos comunitarios.

En algunas regiones, la matanza de chanchos de fin de año es una tradición importante que indica una cosecha abundante, transmite costumbres populares y refuerza los vínculos vecinales, explicó el martes Bu Xiting, investigador asociado de la Escuela de Gestión de Sectores Culturales de la Universidad de Comunicación de China.

Rodeados por miles de personas, los participantes de la actividad en Qingfu llegaron no solo atraídos por un plato caliente de sopa, sino también por el fuerte sentido de comunidad y ritual perdido en medio de la rápida urbanización, añadió Bu.

La gente trajo regalos, hizo lo que pudo y estuvo ahí como si visitara a su propia familia, disfrutando no solo de la comida, sino también del ritmo, los olores y los sonidos de la vida en la aldea.

Las autoridades locales, incluida la policía y los funcionarios de turismo, ordenaron a la multitud con hospitalidad. Dirigieron los coches, repartieron entradas para las atracciones del lugar y el evento se transformó en una especie de «carnaval rural». El momento viral se gestionó de forma responsable, lo que demostró que actividades comunitarias espontáneas pueden agrandarse de forma segura con previsión.

Sin embargo, el reto ahora es mantener el impulso. La fama se desvanece fácilmente a menos que parta de una experiencia o producto de valor emocional. Bu sugiere que el pueblo podría convertir la fiesta en una atracción cultural habitual: un «festival anual de experiencias de la vida rural» o una ruta gastronómica seleccionada que destaque las tradiciones autóctonas. Según Bu, al ofrecer a los participantes una historia, un rol y una experiencia, como matar cerdos, elaborar embutidos y escribir coplas de primavera, el evento podría llegar a ser algo más que un espectáculo en las redes y crear una conexión más profunda con la cultura del campo y el patrimonio chino.

La gran lección es clara: la forma más convincente de promoción cultural no siempre es un marketing planificado al detalle. Más bien es el reconocimiento de la vida cotidiana, las pequeñas alegrías y los rituales que resuenan en las personas. La fiesta del pueblo de Qingfu ganó popularidad no por el espectáculo, sino porque tocó lo auténtico, el cuidado comunitario y la tradición compartida, cualidades que no se pueden replicar en un estudio o en un escenario.

Las autoridades ya han tomado medidas. La Oficina de Cultura y Turismo de Hechuan publicó un video en el que resalta la raza porcina negra de la región. Según los medios, se han habilitado 5 espacios para el sacrificio del cerdo y también se considera organizar un festival de su sopa.