share
spanish.china.org.cn | 14. 01. 2026 | Editor:Filo Fu [A A A]

El buen desenlace del caso de autos eléctricos entre China y la UE demuestra el valor del diálogo

Palabras clave: China, UE, VE
Spanish.china.org.cn | 14. 01. 2026

En un contexto de mayor competencia geopolítica y resurgimiento del proteccionismo en el mundo, las relaciones entre China y la UE vuelven a mostrar resiliencia. El lunes, el Ministerio de Comercio de China y la Comisión Europea anunciaron la llegada de un consenso. El bloque europeo publicó oficialmente el Documento de orientación sobre la presentación de ofertas de compromiso de precios, que permite a las empresas chinas de vehículos eléctricos (VE) presentar este tipo de ofertas según los lineamientos del texto. El mismo es el resultado de múltiples rondas de consultas bajo la orientación estratégica de sus líderes a partir del respeto mutuo.

Es un poderoso revés al pensamiento de juego de suma cero por un espíritu racional y pragmático. Desde que la UE inició su investigación y anunció aranceles, las relaciones comerciales bilaterales enfrentaron una dura prueba. Sin embargo, las partes no permitieron que la fricción devenga un círculo vicioso,  aplicaron un consenso alcanzado por sus líderes y, en el marco de las normas de la OMC, dieron con una solución alternativa mediante arduas pero sinceras consultas profesionales. La guía dada a conocer no solo preserva una vía de actuación para las firmas chinas mediante la innovación institucional del «compromiso de precios», sino que también envía una señal clara al mundo: en una era de intereses y rivalidad entrelazados, siempre que haya respeto mutuo y principios basados en normas, el diálogo y la consulta siguen siendo la forma fundamental de romper el dilema del «juego de suma cero» y mantener la estabilidad de las cadenas industriales y de suministro mundiales.

Los enfoques regulatorios son la piedra angular para resolver las disputas. El aspecto más destacado de lo conseguido radica en el hecho de que ambas partes respetan las normas de la OMC. La UE reafirma explícitamente en su guía su adhesión al principio de no discriminación, aplicando el mismo marco jurídico a todas las solicitudes de conformidad con la OMC y garantizando que todas las evaluaciones sean objetivas e imparciales. La Cámara de Comercio de China para la Importación y Exportación de Maquinaria y Productos Electrónicos emitió un comunicado en el que resalta este importante resultado como una expectativa compartida por la industria en toda la cadena de valor de los VE, tanto en China como en la UE. Asimismo, anotó que fomentará la confianza del mercado y creará un entorno más estable y predecible para los fabricantes chinos de autos eléctricos y sus cadenas de suministro en Europa. La respuesta positiva del mercado es el indicador más auténtico. Las dudas de los últimos años han preocupado al rubro. El mecanismo de compromiso de precios ofrece una opción predecible, evitando picos repentinos en los costos y perturbaciones abruptas en los canales de mercado, lo que garantiza la planificación y el funcionamiento normales de las compañías en toda la cadena de suministro.

La profunda interconexión entre las cadenas industriales es el lastre que estabiliza la cooperación. Los avances de esta ronda están determinados, en esencia, por la naturaleza de mutuo beneficio en las relaciones económicas y comerciales, y constituyen la refutación más contundente a la llamada «reducción del riesgo». La cadena industrial de VE entre China y la UE ha formado desde hace tiempo un patrón integrado en el que «tú eres parte de mí y yo soy parte de ti». La competitividad de China en el ramo parte de la innovación tecnológica sostenida y de las ventajas en escala y costos forjadas a través de una intensa competencia en el mercado. Forzar la «reducción del riesgo» rompería la cadena completa de Europa, desde innovación tecnológica y elección de los consumidores hasta la transición energética, perjudicando los intereses de sus empresas y del público. El documento aduce específicamente que cualquier compromiso de invertir en los rubros afines a los VE de batería dentro de la UE se considerará y examinará como parte de la oferta de compromiso de precio. Este detalle reconoce, en efecto, el rol positivo de la inversión y la tecnología chinas en la transición ecológica europea. En lugar de levantar altos muros con  aranceles, es mejor orientar la inversión china través de mecanismos de compromiso de precios, esto aliviaría la ansiedad europea por el «exceso de capacidad» y se traduciría en puestos de trabajo y beneficios tecnológicos, un ejemplo clásico de «juego de suma positiva».

Desde una perspectiva a más largo plazo, el momento del consenso es especialmente significativo. Ante el posible resurgimiento del unilateralismo y las políticas del «América primero» al otro lado del Atlántico, así como la creciente propagación del proteccionismo comercial en el mundo, China y la UE, como dos grandes potencias, dos grandes mercados y dos grandes civilizaciones, tienen la responsabilidad de estabilizar la economía mundial. El hecho de que hayan sido capaces de encontrar un equilibrio a través de la negociación revela precisamente que reconocer las diferencias, gestionarlas y aumentar la cooperación es el verdadero camino hacia una «gestión de riesgos» eficaz.

De cara al futuro, los vínculos económicos y comerciales bilaterales pueden entrar en una nueva fase en la que la «competencia normalizada» coexista con una base cooperativa sólida. Dentro del bloque europeo, persiste la inercia política en torno a la «reducción del riesgo», y no han cesado las diversas investigaciones contra firmas chinas. La resolución adecuada del caso de los VE sigue requiriendo encontrarse a mitad de camino. Para el gran barco de los lazos económicos y comerciales bilaterales, el buen desenlace de la acción debería servir para corregir el rumbo en medio de un mar agitado. Una vez más, se confirma una simple verdad: la desconexión y la ruptura de la cadena de suministro no llevan a ninguna parte, mientras que la apertura y la cooperación son la senda correcta a seguir. Se espera que la parte europea se acerque a China, convierta lo antes posible el consenso en acciones concretas, vele junto con ella por la estabilidad del sector automovilístico mundial y las cadenas de suministro, e impulse el desarrollo estable y a largo plazo de su asociación estratégica global.