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spanish.china.org.cn | 09. 01. 2026 | Editor:Teresa Zheng [A A A]

Ataque estadounidense contra Venezuela plantea varias cuestiones dignas de reflexión

Palabras clave: Venezuela, Estados Unidos, América Latina
Spanish.china.org.cn | 09. 01. 2026

Por Jiang Shixue


En la madrugada del 3 de enero, Estados Unidos invadió Venezuela, tomó el control por la fuerza del presidente Maduro y su esposa, y los trasladó a un centro de detención en Nueva York. Aunque esta acción invasora ha llegado a su fin, deja tras de sí varios problemas que merecen una profunda reflexión.

Primero: ¿Cómo contener la hegemonía de Estados Unidos? La Carta de las Naciones Unidas establece claramente que la ONU y sus Estados miembros deben adherirse a los principios de igualdad soberana entre todos los países miembros, resolver pacíficamente sus disputas internacionales, abstenerse de amenazar o utilizar la fuerza contra otros Estados y no intervenir en los asuntos internos de otros países. El acto de Estados Unidos de capturar por la fuerza al presidente venezolano Maduro y su esposa claramente viola la Carta de las Naciones Unidas, lo que ha generado condenas y críticas por parte de la gran mayoría de los países del mundo.

Sin embargo, en el contexto actual de profundos cambios en el orden internacional, si la ONU no puede desempeñar el papel que le corresponde, la comunidad internacional se limitará a condenar moralmente a Estados Unidos. Ciertamente, esta condena es necesaria, pero quizás no sea suficiente para frenar efectivamente la hegemonía estadounidense. Las relaciones internacionales en el futuro podrían quedar atrapadas en un estado donde prevalezca “la ley del más fuerte”. Tal como dijo el presidente de Chile, Gabriel Boric: “Hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquier otro país”.

Segundo: ¿Puede la invasión estadounidense resolver la crisis cuádruple de Venezuela? Cuando Maduro asumió la presidencia en 2013, la situación en Venezuela ya comenzaba a descontrolarse. En el ámbito político, la confrontación entre el gobierno y la oposición se intensificó cada vez más. Las continuas movilizaciones de la llamada “democracia de calle” impulsadas por la oposición no solo deterioraron el ambiente para el diálogo político, sino que también afectaron las actividades económicas. En el ámbito económico, la caída de los precios del petróleo desde 2015 provocó un considerable déficit en los ingresos fiscales del gobierno. Además, la escasez en el mercado llevó a un incremento continuo de la tasa de inflación. Para las elecciones de 2018, Venezuela enfrentaba una grave crisis cuádruple: crisis política, crisis económica, crisis diplomática y crisis social. En enero de 2019, la autoproclamación de Juan Guaidó como “presidente interino” no hizo más que agravar aún más la crisis.

Trump afirmó que Estados Unidos debe “gestionar” Venezuela, lo cual no es más que un delirio. Por supuesto, con la ayuda sin escrúpulos de Estados Unidos, es posible que la oposición llegue al poder. Sin embargo, la capacidad de la oposición para sacar a Venezuela de su crisis cuádruple es una gran incógnita. En primer lugar, la política de Venezuela ha estado dividida durante mucho tiempo. Si la oposición toma el poder, la situación política del país no solo no se estabilizará, sino que probablemente empeore. En segundo lugar, la economía venezolana ha mostrado una tendencia a la decadencia desde hace años, y la falta de experiencia en gobernar de la oposición les dificulta colocar la economía en la senda de un crecimiento normal. En tercer lugar, en un contexto de inestabilidad política y falta de crecimiento económico, la insatisfacción de la población aumentará aún más y las divisiones sociales se profundizarán. Sin lugar a dudas, la invasión de Estados Unidos solo exacerbará aún más el caos interno en Venezuela.

Tercero: ¿Hacia dónde se dirigen las relaciones entre EE.UU. y América Latina? En la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada los días 28 y 29 de enero de 2014 en Cuba, los países latinoamericanos declararon su determinación de resolver las diferencias entre naciones sin el uso de la fuerza, basándose en el respeto al derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, y convirtieron a América Latina en una “Zona de Paz”. Sin embargo, la intervención de la Fuerza Delta de Estados Unidos no solo destruyó este noble propósito de América Latina, sino que además hizo que el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina fuera aún más impredecible.

Es cierto que, en términos de fondos, mercados y tecnología, América Latina depende enormemente de Estados Unidos. Aunque esta tendencia se ha debilitado progresivamente gracias a la cooperación exitosa entre América Latina y China en el ámbito económico y comercial, Estados Unidos aún necesita el apoyo y la colaboración de los países latinoamericanos para abordar problemas como el narcotráfico y la inmigración ilegal. En realidad, antes de que Estados Unidos tomara por la fuerza el control del presidente Maduro, ya existían frecuentes desacuerdos en la cooperación entre Estados Unidos y los países latinoamericanos en diversos ámbitos. Cabe imaginar que la falta de respeto de Estados Unidos por la soberanía y dignidad de los países latinoamericanos sin duda traerá más desafíos y mayores incógnitas para la cooperación futura entre ambas partes.

Cuarto: ¿Cómo debería China desarrollar sus relaciones con América Latina?

Es bien sabido que la cooperación entre China y América Latina en los campos de inversión, comercio y tecnología ha contribuido significativamente al crecimiento económico de la región. Una América Latina próspera y fuerte ayuda a reducir el narcotráfico y la inmigración ilegal. En este sentido, Estados Unidos no solo no debería adoptar la “Doctrina Donroe” o la “Doctrina Monroe”, percibiendo la presencia de China en América Latina como una amenaza, sino que debería cooperar con China para desarrollar conjuntamente el mercado latinoamericano y lograr una cooperación tripartita entre China, Estados Unidos y América Latina que beneficie a todas las partes.

Hace poco, Estados Unidos publicó su Informe de Estrategia de Seguridad Nacional, donde propuso la estrategia de “Prioridad para el Hemisferio Occidental”. Es evidente que la intención detrás de esta estrategia es obstaculizar el desarrollo de las relaciones entre países de América Latina y otras naciones como China y Rusia. Sin embargo, los países latinoamericanos no están dispuestos a seguir ciegamente a Estados Unidos, sino que buscan activamente diversificar sus relaciones exteriores.

La relación entre China y los países de América Latina es una parte importante de la cooperación Sur-Sur y representa un modelo de cooperación mutuamente beneficiosa. Tal como se destacó en el recientemente publicado “Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe”, el tercero de este tipo, las relaciones entre China y América Latina no están dirigidas contra, no excluyen ni se somete a ningún tercero. Esta relación no solo responde a los intereses fundamentales de ambas partes, sino que también está en consonancia con la tendencia contemporánea mundial de paz, desarrollo, cooperación y beneficios compartidos.


El autor es profesor invitado y director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Shanghai.