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spanish.china.org.cn | 05. 01. 2026 | Editor:Eva Yu [A A A]

Ataque a Venezuela: EEUU en busca de la neocolonia de América Latina y el Caribe

Palabras clave: EEUU, ataque a Venezuela
Spanish.china.org.cn | 05. 01. 2026


Foto: Xinhua


Por Isaura Diez


La agresión militar a Venezuela por Estados Unidos y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa evidenciaron que el orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial está en grave crisis, y en su lugar la ley del más fuerte deja al mundo observando sin casi herramientas para hacerle frente.

La historia de intervenciones, golpes de Estado y agresiones militares de Washington en América Latina y el Caribe es amplia, siendo el último ataque directo en Panamá en 1989.

Sin embargo, la de Venezuela fue la primera agresión militar a un país de la región en este siglo y luego de aprobarse la nueva estrategia de seguridad de Estados Unidos.

Este ataque a Caracas sin precedentes tendrá seguramente un profundo impacto negativo en los vínculos entre Washington y América Latina y el Caribe a largo plazo.

La actual administración de Donald Trump reinterpreta la Doctrina Monroe (1823) y el “América para los Americanos” como centro de su política hacia la región a la que siempre ha visto de “patio trasero” y zona de influencia natural.

Desde hace meses Estados Unidos comenzó la campaña mediática y las acusaciones sin pruebas de narcotráfico contra el presidente venezolano, al tiempo que desplegó en el Caribe una flota naval con decenas de buques, submarinos y tropas.

En paralelo, llevó a cabo el hundimiento de lanchas pequeñas por presunto transporte de drogas, lo cual hizo en aguas internacionales, sin preguntas, sin juicios, sin oposición.

El número de ataques conocidos a embarcaciones era de 35 y el de muertos ascendía a unos 115, de acuerdo con datos del gobierno norteamericano.

El discurso de lucha contra las drogas quedó sin sentido cuando Trump indultó de manera total a un expresidente centroamericano (Juan Orlando Hernández, de Honduras), que cumplía 45 años en una cárcel federal por cargos asociados al narcotráfico.

Desde su lógica imperialista, el hecho de haber declarado la guerra contra los cárteles les da carta blanca para intervenir o agredir a otra nación, colocar su derecho interno por encima del derecho internacional, aplicar de forma extraterritorial sus leyes y violar así el principio de igualdad soberana de los Estados.

Pero más allá de la retórica de Washington, los objetivos estratégicos de la agresión militar a Venezuela tienen que ver con apoderarse de los recursos energéticos del país y establecer allí un gobierno que responda a sus intereses a largo plazo.

Lo dijo el propio mandatario Donald Trump en conferencia de prensa: las grandes compañías estadounidenses invertirán millones para recuperar la industria petrolera venezolana que siempre debió permanecer en manos de Estados Unidos.

Otro objetivo es debilitar a Venezuela como actor regional contrario a Washington y con estrechos vínculos con China y Rusia.
También debemos recordar que a mitad de mandato el republicano necesita un éxito político frente a la agenda electoral y en medio del discurso sobre drogas e inmigración.

Lo que tiene diseñado Washington para Venezuela y América Latina y el Caribe es una neocolonia. Si la reacción internacional no es verdaderamente contundente, la sensación en la región es que ningún gobierno está a salvo de ser “el siguiente”. De hecho, ya hemos notado amenazas directas a Colombia, México y Cuba.

Esto ocurre además en medio de una profunda fragmentación de la región, con un ascenso notable de la derecha y una clara injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos de varias naciones.

La incapacidad de América Latina y el Caribe de articular una estrategia, establecer puntos de encuentro, concertación y una visión unificada a largo plazo a pesar de las diferencias ideológicas entre sus respectivops gobiernos, entierra cualquier posibilidad de hacer frente como bloque a las pretensiones de la nueva doctrina de seguridad estadounidense.

Ante este panorama, es probable que el gobierno de la recién nombrada presidenta encargada Delcy Rodríguez (anterior vicepresidente ejecutiva) enfrente fuertes presiones externas e internas.

El Partido Socialista Unido de Venezuela cuenta con una amplia base de respaldo popular que exige la libertad del mandatario Nicolás Maduro. Por otro lado, Trump ya amenazó con un segundo ataque de no cumplirse las demandas de Estados Unidos y de hecho, anunció que mantendrá el despliegue militar en el Caribe.

Adicionalmente, desde la Casa Blanca se planea “dirigir Venezuela” hasta que “las condiciones sean propicias” para establecer un nuevo gobierno.

Trump incluso desacreditó el liderazgo de la oposición venezolana y desestimó la posibilidad de que ellos asuman el poder.

Parece poco factible hoy que Washington pueda dirigir Venezuela sin la cooperación del gobierno, sin ocupar el territorio, sin reducir el alcance multisectorial de unas fuerzas armadas leales al chavismo y en definitiva, sin eliminar a un movimiento popular que ha gobernado por más de 20 años.

Los próximos días serán decisivos mientras avanza la reacción de rechazo general de la comunidad internacional, principalmente de líderes políticos, gobernantes y organizaciones tanto sociales como sindicales del Sur Global.

Por otro lado, las relaciones entre los países de la región latinoamericana y actores externos enfrentarán probablemente nuevos desafíos, al tiempo que se inaugura otro capítulo en la historia de aversión de gran parte de la sociedad civil de América Latina y el Caribe respecto a Washington.

Aunque el mundo reconoce que este acontecimiento violó el derecho internacional, los organismos multilaterales como Naciones Unidas carecen de capacidad para frenar a la potencia norteamericana, tal como falló previamente en Gaza.

Además, es preciso notar que esta agresión contra Venezuela crea un precedente que afecta a toda la comunidad internacional: Hablamos aquí de uno de los ejércitos más poderosos del mundo con amplio despliegue militar y bases alrededor del orbe. Estados Unidos tiene la capacidad -ya demostrada- de emplear acciones quirúrgicas que evitan una invasión a gran escala, pero que decapitan un sistema de gobierno.

Queda claro que Washington irrespeta la declaración de Zona de Paz emitida por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), al tiempo que subvierte el orden en aquellas naciones que no le son “afines” bajo la excusa de la seguridad nacional.

América Latina y el Caribe tiene ante sí el complejo reto de sobreponerse a la estrategia neocolonizadora del “matón del barrio” y estrechar vínculos diversificados con otras naciones del mundo que prioricen la cooperación tangible, pragmática y mutuamente beneficiosa, sin cálculos geopolíticos o injerencias.


La autora es máster en relaciones internacionales, analista internacional y jefe corresponsal de la Oficina en China de la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina.