| spanish.china.org.cn | 04. 01. 2026 | Editor:Filo Fu | ![]() |
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Un silencio inconfesable
Frente a las costas venezolanas primero y hoy, en suelo venezolano se está desenvolviendo el despropósito retorno de una política fallida de viejas intervenciones militares de Estados Unidos en la región latinoamericana. Se trata de aquella imagen de la “política del garrote”, esgrimida por el primer Roosevelt de la presidencia estadounidense, a quien Ruben Darío llamó “el futuro invasor de la América ingénua”.
Solo la ignorancia supina puede siquiera imaginar aceptar que tiene que ver con la lucha contra las drogas semejante amenaza geopolítica contraria a los aspectos más elementales del derecho internacional. Se menciona como razón profunda la ambición por controlar el petróleo venezolano. Ese razonamiento superficial desconoce que por las vías comerciales y las inversiones extranjeras directas llega el oro negro al mercado mundial, sin atinencia a la propiedad de los pozos petroleros.
Si este es el caso, y este sería uno de sus capítulos, de los cuales las primeras páginas comenzaron en Panamá, siguieron con las presiones contra la presencia de Huawei, en Costa Rica y siguen hacia destinos suramericanos, con un poco de zanahoria en el caso de Argentina.
Autores geopolíticos como John Mearsheimer consideran esto como un proceso necesario e incluso llegan a aplaudir la “visión” de Trump de contener a China, criticando con fuerza a Estados Unidos por haber permitido y facilitado el crecimiento de China. Ese“realismo agresivo” no puede ser aceptado por una región que comenzó a ver como la democracia se expandía, precisamente cuando cesaron las presiones de la guerra fría.
Siendo costarricense hablaré del impacto en mi país Costa Rica. Cualquier efecto en Costa Rica, de los eventos actuales, sería prácticamente imperceptible. Lo que no altera la necesidad de que quienes defendemos los principios de la soberanía nacional de los pueblos y del principio de no intervención, condenemos semejantes acciones y lamentemos los silencios del Gobierno de un país desarmado, como Costa Rica, cuya seguridad depende enteramente de la vigencia del derecho internacional.
Pero es un silencio “comprensible” porque bastaría una palabra de Costa Rica en los foros internacionales contra las acciones del ejército de Estados Unidos, ayer en la noche intervención militar en el suelo venezolano y renuncia al presidente electo en ese país, y en días anteriores muertes de pescadores frente a las costas venezolanas, para que rayos, truenos y centellas se precipiten en forma de tarifas contra nuestras exportaciones. Es la preocupación compartida de los pueblos latinoamericanos: guerra arancelaria; posibles intervenciones militares y otro tipo de sanciones más suaves, como la eliminación de visas.
Quedamos pues, bajo el silencio forzado, cobarde, tal vez, pero, al fin y al cabo, es un silencio colectivo. Ninguna voz latinoamericana de peso se ha levantado para defender, no el régimen indefendible de Maduro, sino el principio de soberanía nacional de Venezuela. Habrá incluso quienes aplaudan.
Llegaron tiempos de tormenta. Y los nublados del día no parecen vaticinar mejores días.
Fuente: Centro para las Américas
Autor: VELIA GOVAERE
*Velia Govaere fue viceministra de Economía de la República de Costa Rica y profesora de la Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica.













