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spanish.china.org.cn | 16. 09. 2025 | Editor:Elena Yang [A A A]

El sector de comidas precocinada requiere una supervisión eficaz

Palabras clave: supervisión, China, comida, restaurante
Spanish.china.org.cn | 16. 09. 2025

Los casos en los que se han vendido comidas precocinadas como recién preparadas han minado la confianza de los consumidores y pone de manifiesto la urgente necesidad de una estricta supervisión.

La reciente disputa entre un empresario, también influencer, y Xibei, una cadena de restaurantes, ha suscitado un debate público y ha llamado la atención sobre este campo en el rubro de la restauración en China.

La disculpa del establecimiento el lunes fue una especie de reconocimiento de que sus procesos de producción no estaban a la altura de las expectativas de los consumidores. La marca, con sede en Beijing, se comprometió a revisar su reserva de ingredientes y a mejorar la calidad de su menú. Si bien estas medidas son bienvenidas, resaltan una preocupación mayor: las normas que rigen las comidas precocidas han sido durante mucho tiempo una zona gris, lo que ha favorecido la falta de información sobre los alimentos y su seguridad.

Las comidas preparadas con antelación, según la definición de la Administración Estatal de Regulación del Mercado y otros departamentos en 2024, son platos elaborados a partir de uno o más productos agrícolas comestibles, a los que no se les añade ningún conservante, aunque se someten a un preprocesamiento industrial, como el marinado, el salteado o el cocido al vapor. Estas comidas deben calentarse o cocinarse antes de su consumo y cumplir con los requisitos de almacenamiento, transporte y etiquetado.

Como lo demuestra la experiencia de Xibei, el cumplimiento de esta regulación es inconsistente. La necesidad de una supervisión rigurosa del ramo, el cumplimiento de normas claras y el etiquetado transparente, nunca han sido tan urgentes como ahora, ya que los platos precocidos son cada vez más comunes en las plataformas de reparto de comida a domicilio y en los restaurantes, lo que ayuda a las empresas a reducir costos.

La enmienda a la Ley de Seguridad Alimentaria aprobada el viernes refuerza el control, define las responsabilidades y establece reglas específicas. La misma entrará en vigor el 1 de diciembre y exige a las autoridades de seguridad alimentaria asegurarse de que los productores de este ámbito cuenten con sistemas de gestión adecuados que garanticen la seguridad alimentaria, es decir la calidad de las materias primas, técnicas de procesamiento pertinentes y condiciones de almacenamiento y transporte. Deben instaurarse licencias estrictas, inspecciones profesionales y una supervisión de circuito cerrado para evitar fallos que puedan poner en peligro la salud pública o inducir a error a los consumidores.

La transparencia es esencial. Las personas tienen derecho a saber si sus alimentos son recién elaborados o precocinados. Un etiquetado que no genere dudas en los restaurantes y en plataformas de reparto, junto con canales accesibles para consultas y reclamaciones, permitirá tomar decisiones informadas. Las herramientas de avanzada, como aplicaciones o sitios web con datos en tiempo real sobre la preparación de las comidas, pueden mejorar aún más la transparencia y fomentar la confianza del público.

Negocios que comunican de forma honesta y constante sus prácticas se ganan la confianza de la gente, mientras que el ocultamiento puede causar un daño duradero a su reputación.

El incidente de Xibei es la prueba de que se necesita mucho más que la reducción de costes para ganar la competencia en el mercado, y cualquier restaurante que se considere que antepone los beneficios al bienestar de sus clientes pagará por su falta de visión. Las compañías que invierten en calidad, apuestan por la seguridad y operan de manera transparente tienen más probabilidades del éxito a largo plazo. Es de esperar que las compañías del rubro aprendan la lección extraída de este caso.

Los consumidores no se oponen por naturaleza a las comidas precocinadas, pero esperan saberlo de antemano, que los ingredientes sean seguros y que se cumpla la normativa de higiene. El verdadero desafío radica en garantizar la honestidad, la seguridad y la responsabilidad en todas las cadenas de suministro.

Esto debe servir como advertencia. A través de la aplicación de una regulación inequívoca, la promoción de la transparencia y la adopción de medidas correctivas rápidas contra las infracciones, los reguladores del mercado pueden proteger el derecho de los consumidores a disfrutar de experiencias gastronómicas seguras, informadas y fiables.

Cuando la gobernanza, la responsabilidad corporativa y la concienciación de los consumidores se alinean, las comidas precocidas pueden ofrecer tanto comodidad como seguridad, lo que contribuye al crecimiento a largo plazo del sector de la restauración. El refuerzo en el control, junto con el compromiso de las empresas con la credibilidad y la transparencia, ayudará a salvaguardar la confianza del público.