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spanish.china.org.cn | 14. 06. 2024 | Editor:Teresa Zheng [A A A]

La UE ondea bandera blanca frente al proteccionismo

Palabras clave: UE, proteccionismo, VE
Spanish.china.org.cn | 14. 06. 2024

La Comisión Europea emitió el miércoles una decisión preliminar sobre la investigación antisubvenciones de vehículos eléctricos (VE) chinos. Bruselas señaló que les impondrá cargos adicionales de hasta el 38,1 % a partir de julio. Se trata de una conclusión gradual, ya que las pesquisas iniciaron en octubre del año pasado. Lamentablemente, es bastante injusta e indica que la Comisión Europea ha optado por rendirse al proteccionismo frente a los hechos, las normas y la moral. Esto no solo perjudica los derechos e intereses legítimos del sector chino de VE, sino también perturba y distorsiona la cadena de suministro del rubro automotor mundial, incluido el del bloque.

Este "proceso" es en realidad una presunción de culpabilidad con fuertes sesgos subjetivos, y no se ha llevado a cabo de acuerdo con el mecanismo de investigación que cumple con las normas de la OMC desde el principio. No obstante, el ramo automotor chino ha cooperado desde un enfoque de mantenimiento de la seguridad y la estabilidad de la cadena de la industria chino-europea, y las empresas pertinentes han proporcionado los materiales requeridos por las autoridades. Sin embargo, la parte europea eligió selectivamente compañías de muestra, abusó de la regla de "hechos obtenibles", amplió arbitrariamente el alcance de las acciones y tergiversó los resultados. La resolución difundida carece de base fáctica y jurídica. Más que una conclusión sobre firmas chinas, es un claro ejemplo de cómo algunos europeos politizan y convierten en arma cuestiones económicas y comerciales.

Muchos analistas creen que el hecho de que la entidad apunte al sector chino de VE con aranceles sigue en gran medida la línea de Washington. Hace poco menos de un mes, Estados Unidos anunció un aumento de los impuestos a los VE chinos del 25% al 100%, y Bruselas continuó por la misma senda. Es difícil decir que sea una mera coincidencia. Como señalamos en un editorial anterior, aranceles más altos no pueden proteger la industria automovilística estadounidense, y hoy debemos confirmarlo para el caso del rubro europeo.

De hecho, el daño que esta decisión causaría a Europa es fácil de prever. Anteriormente, países como Alemania, Suecia y Hungría rechazaron tajantemente imponer gravámenes adicionales a los VE chinos. El canciller alemán, Olaf Scholz, advirtió: "El aislamiento y las barreras aduaneras ilegales: eso, en última instancia, encarece todo y empobrece a todos". Tras el veredicto de la Comisión Europea el miércoles, hubo una inmediata ola de oposición en la comunidad empresarial europea. El Grupo Volkswagen declaró que sus efectos negativos superan cualquier beneficio potencial para el ramo automovilístico europeo, y especialmente alemán. "Los rechazamos". Oliver Zipse, presidente del Consejo de Administración de BMW, afirmó que la decisión es el camino equivocado, y que las medidas proteccionistas, como la introducción de derechos de importación, no contribuyen a competir con éxito en los mercados internacionales. Stellantis también apuntó que no apoya medidas que contribuyan a la fragmentación mundial.

Los impuestos irán a BYD, Geely y SAIC Group en el orden del 17,4 %, 20 % y 38,1 %, respectivamente, mientras que otros fabricantes involucrados en el caso deberán pagar una tasa del 21 %. Algunos analistas creen que, en comparación con los aranceles extremos del 100 % de Estados Unidos, el bloque eligió una cifra "de compromiso". Este planteamiento sugiere que, aunque la UE reconoce la presión de Washington, espera que el mercado pueda "absorber" este gravamen, haciéndolo "aceptable" sin provocar demasiadas reacciones en contra. Esta idea es totalmente errónea. El tema no es si las compañías pueden "absorber" o el mercado puede "aceptarlos", sino más bien si la UE estará del lado correcto de la historia en apoyo de la globalización, el libre comercio y el desarrollo ecológico, o irá en contra de dichas tendencias.

Es crucial reconocer que, aunque algunos países europeos intentan trabar la entrada de productos chinos en el mercado del continente con impuestos elevados, su verdadera intención es conseguir una ventaja en la intensa competencia. Esperan impulsar el empleo y el crecimiento del PIB mediante el desarrollo industrial. Europa ha vivido guerras comerciales en múltiples ocasiones en el pasado, y la experiencia ha demostrado repetidas veces que los aranceles nunca han sido una solución para mantener la competitividad. Estos países deben aprender de la historia y tener visión, en ese sentido, reconocer y aprovechar el enorme potencial y oportunidades de la cooperación entre China y Europa.

El anuncio de la Comisión Europea el miércoles es solo una decisión preliminar, luego vendrá la final, lo que también alude a que todavía hay la posibilidad de un aterrizaje suave en esta guerra comercial advertida en exceso. La UE debe corregir ipso facto sus prácticas erróneas y aplicar el importante consenso alcanzado en la reciente reunión trilateral con China y Francia, debe gestionar adecuadamente las fricciones económicas y comerciales a través del diálogo y la consulta. La actitud de China hacia la resolución del problema es sincera y, al mismo tiempo, seguirá de cerca los acontecimientos posteriores por el lado europeo para tomar los pasos necesarios a fin de defender con determinación los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas.