| spanish.china.org.cn | 10. 05. 2024 | Editor:Filo Fu | ![]() |
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Un gato leopardo es rescatado y devuelto a su hábitat natural
Trabajadores del sector animal llevan al gato leopardo a la montaña Wutong de Shenzhen antes de su liberación. ZHU HONGBO/NANFANG DAILY.
Tras pasar 136 días en el Centro de Rescate de Fauna Salvaje de Shenzhen, un cachorro de leopardo vaciló un momento, olfateando el aire fuera de la puerta de su jaula portátil, antes de correr hacia los bosques de la montaña Wutong, en la provincia de Guangdong, el 1 de febrero.
El 18 de septiembre, el gato leopardo recién nacido, que goza de protección estatal de segunda clase, fue encontrado por un trabajador del parque de la ciudad que se había dado cuenta de que luchaba por su supervivencia. Tras una noche de observación, esperando en vano a que volviera su madre, los trabajadores del centro de rescate de animales decidieron acogerlo.
Con una semana de edad y sin haberle salido todavía los dientes, el cachorro de 17 centímetros de largo y 180 gramos de peso era el gato leopardo más pequeño rescatado por el centro.
«El cachorro era débil y poco inmune, por lo que tuvimos que ponerlo en una incubadora», explica Zheng Suqun, veterinaria del centro. «Lo alimentábamos con leche de cabra cada dos horas».
Unos 20 días después, el cachorro crecía sano, lo sacaron de la incubadora y añadieron carne a su dieta.
El 2 de diciembre, lo trasladaron a una «jaula salvaje» donde se colocaron ramas de árbol y lianas para imitar un entorno salvaje. «Intentamos no tener contacto con el cachorro salvo para alimentarlo, pues no queríamos que desarrollara ningún apego o dependencia de los humanos», dijo Zheng.
A finales de diciembre, el cachorro había empezado un periodo de entrenamiento más completo para aprender a cazar. «Cuando fue capaz de cazar pequeños animales vivos, como pollos, ratones y peces, y pudo mantenerse lo bastante alerta para evitar riesgos, pudimos considerar un éxito su adiestramiento para la vida salvaje», explicó Zeng Zhiliao, veterinaria jefe del centro, que dictaminó que el gato leopardo cumplía los criterios para ser liberado.
Zheng añadió: «Lo alimentamos un poco más de lo habitual antes de la suelta para que pudiera sobrevivir algún tiempo en el caso de no ser capaz de conseguir comida enseguida».
«Estoy aliviada y relajada», dijo mientras observaba cómo el gato leopardo volvía a su hábitat natural. «Lo hemos criado bien y hemos conseguido que pueda vivir, tener un hábitat y, con suerte, procrear, y eso está muy bien».















