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spanish.china.org.cn | 17. 11. 2023 | Editor:Eva Yu [A A A]

El encuentro entre Xi Jinping y Joe Biden: un paso crucial para fortalecer la comunicación entre China y Estados Unidos

Palabras clave: Xi Jinping, Joe Biden, China y Estados Unidos


Por Jorge Fernández


Las relaciones entre China y Estados Unidos deben basarse en una comunicación abierta y efectiva. Deben operar en un entorno caracterizado por la confianza, buscando siempre beneficios mutuos para sus respectivos intereses.


Si en algo coinciden plenamente China y Estados Unidos, eso es que ambos países ocupan una posición importante en la escena internacional y que sus acciones, ya sea por separado o emprendidas conjuntamente, pueden cambiar el destino de la humanidad. La comunidad internacional, concretamente aquellos países que sienten directamente el impacto de estos dos titanes, espera que el paradigma de transformación redunde positivamente en todos por igual. Eso es justamente lo que el mundo espera de los líderes de China y de Estados Unidos.

El encuentro que el presidente Xi Jinping y Joe Biden han mantenido al margen de la Reunión de Líderes Económicos del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, siglas en inglés), en San Francisco, Estados Unidos, cumple con ese anhelo internacional, donde las figuras protagónicas de la relación bilateral más importante en el mundo se sientan a abordar de manera franca aquellos temas que han entorpecido el sano desarrollo de las relaciones. Las relaciones entre China y Estados Unidos deben basarse en una comunicación abierta y efectiva. Deben operar en un entorno caracterizado por la confianza, buscando siempre beneficios mutuos para sus respectivos intereses.

El mundo atestigua transformaciones inéditas en la historia de la humanidad, donde el desarrollo y avance de la tecnología deben ser detonantes para un mundo mejor, próspero y libre de conflictos bélicos. El peligro de la guerra, ya presente en algunas regiones del mundo, se cierne sobre la humanidad, mientras familias de todos los rincones del planeta aguardan con incertidumbre cuando estallará una nueva conflagración mundial. China y Estados Unidos poseen las condiciones y el nivel en ciencia y tecnología para contribuir a la construcción de un mundo marcado por la paz prolongada y el beneficio mutuo. Ambas naciones cuentan con avanzados sistemas tecnológicos que, orientados correctamente, pueden forjar un patrimonio útil que se herede en el futuro a la humanidad.

El presidente de China, Xi Jinping, acudió a la reunión con su homólogo Joe Biden con una actitud constructiva, manteniendo en todo momento una máxima que define la realidad tanto de la relación bilateral chino-estadounidense como la del mundo entero: en un contexto de turbulencias donde la confrontación entre bloques y la división amenazan un entorno de paz, China y Estados Unidos deben descartar la opción de darse la espalda, de albergar una mentalidad de suma cero o de intentar remodelar a la otra parte. El desarrollo de China ha repercutido positivamente no solo en Estados Unidos sino en un gran número de países y regiones. En cuanto a la relación chino-estadounidense, no es pretencioso afirmar que el éxito de uno es oportunidad para el otro, y así para el resto de la comunidad internacional.

China y Estados Unidos llevan décadas de intercambios oficiales que sirven como base para entender la importancia que la relación bilateral encierra para el mundo. El diálogo de San Francisco debe asumirse como un capítulo importante en la historia de las relaciones y como una plataforma desde la cual se apoye un paradigma de cambio que redunde tanto en beneficio de las partes como en una mejora sustancial para la felicidad del planeta. La competencia por intentar prevalecer sobre el otro no solo preconiza la inmolación de una de las partes sino la imposibilidad de solucionar aceleradamente los grandes problemas que aquejan tanto a las partes como a la humanidad.

La confrontación orientada al debilitamiento de una de las partes debe ser erradicada por completo de la relación bilateral. Tanto en el diálogo mantenido con el presidente Joe Biden como en el discurso presentado en la reunión de la APEC, Xi Jinping ha sido explícito en la importancia de asumir una mentalidad distinta a la del pasado y en la urgencia por comprometerse a la unión y suma de fuerzas en aras de un mayor cooperación e integración económica. La globalización económica, que encuentra en la región Asia-Pacífico un poderoso baluarte, es una tendencia imparable de los tiempos con proyección positiva para otras regiones del mundo. La apertura, la inclusión y el beneficio generoso y compartido entre las partes debe anteponerse a la rivalidad y al egoísmo.

Toda historia marcada por la prosperidad tiene como condición fundamental la comunicación entre las partes. Este es uno de los mensajes presentados por el presidente Xi Jinping tanto a su homólogo estadounidense como a la comunidad de Asia-Pacífico. La falta de información representa un riesgo que atenta contra el sano desarrollo de las naciones y que amenaza también con rendimientos magros para todos. El doble rasero, los intentos por “desacoplar” vinculaciones exitosas, el sabotaje de estructuras que redundan en el beneficio de la humanidad solo conducen a la infelicidad, miseria y, más peligroso aún, a la ausencia de paz.

Xi Jinping ha reiterado al mundo, tomando como marco sus reflexiones con Joe Biden y su discurso ante líderes de la APEC, la importancia de impulsar una criterio regional abierto en donde las zonas de libre comercio operen como motor integrador entre las partes. La interconexión entre países genera fuerzas que conducen a escenarios en donde el diálogo, la deliberación común y la construcción innovadora terminan como elementos indelebles de una buena relación. China apunta a establecer con el mundo relaciones de beneficio compartido regidas por un ambiente legal, sano y duradero. Mientras mayor sea la apertura entre las partes, mayor será el espacio para sentar las bases y construir relaciones con repercusiones significativas para el beneficio positivo de las partes.

Nunca una relación ha estado libre de escollos ni de retos que a ratos ralenticen el espíritu dinámico de las partes. Es natural que cuando dos entidades establecen vinculaciones estrechas y de repercusión crucial para terceros, los enfoques y la diferencias afloren con miras a una mejor estrategia. Por ello es importante aclarar que en un mundo incierto plagado por turbulencias, la comunicación, el respeto, la confianza, la deliberación y el espíritu por superar los obstáculos son condiciones que no deben faltar en los intercambios que existen en una relación bilateral, especialmente si esa relación bilateral es la que mantienen dos grandes países como China y Estados Unidos, gigantes con capacidad transformadora para toda la humanidad.