spanish.china.org.cn | 30. 05. 2022 | Editor:Teresa Zheng [A A A]

Los derechos humanos en China están orientados hacia las personas

Palabras clave: derechos humanos, China, Xinjiang

El presidente Xi Jinping sostiene una reunión virtual con la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en Beijing, capital de China, el 25 de mayo de 2022.


En su declaración el sábado, al final de una visita oficial de 6 días a China, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, habló claro y dijo que su presencia no era una "investigación", sino una oportunidad para promover intercambios e interacciones.

De hecho, las preocupaciones que planteó sobre las condiciones de los derechos humanos en China, algunas de las cuales son desafíos comunes que enfrentan los países, son los campos en los que las dos partes harán esfuerzos conjuntos para trabajar de una manera "significativa e impactante".

Además de dialogar con el presidente Xi Jinping por video, la jefa de derechos humanos de la ONU visitó la prisión de Kashgar y la Escuela Experimental de Kashgar, un antiguo Centro de Educación y Capacitación Vocacional, entre otros lugares, en la región autónoma Uygur de Xinjiang, e interactuó con organizaciones de la sociedad civil, académicos y líderes comunitarios y religiosos, dentro y fuera del país.

Su viaje y declaraciones han recibido críticas por quienes buscan difamar a China por sus prácticas en el tema, ya que ni una sola vez mencionó "genocidio", un crimen que los primeros utilizan para acusar a China por sus políticas en Xinjiang, no corroboró sus reclamos, ni expresó preocupación oficial por las condiciones de los derechos humanos en el país. De hecho, sucedió lo contrario al reconocer los logros de China en su protección y prometer fortalecer los intercambios y la cooperación en su mejora a futuro.

No es de extrañar que algunos grupos de derechos en la nómina de Washington la atacaran inmediatamente después de ofrecer sus comentarios.

Su decepción se vio reflejada en una declaración emitida por el Departamento de Estado de Estados Unidos o alguna agencia denunciando que Bachelet cayó en el engaño y solicitando una investigación dirigida por Estados Unidos. Un truco jugado muchas veces cuando una organización internacional no respalda sus afirmaciones de que China es mala después de una visita al país, con la investigación sobre la COVID-19 de la Organización Mundial de la Salud como un ejemplo reciente.

China siempre ha puesto a las personas primero en su desarrollo, con casi el 20 % de la población mundial, representa el 0,08 % de las muertes por COVID-19 en el mundo, en contraste Estados Unidos, con el 17 % de las muertes y menos del 4 % de los habitantes en el planeta, y sus logros en la reducción de la pobreza, la equidad de género y la introducción de un seguro de salud universal, así como un plan de seguro de desempleo casi universal son contribuciones importantes a la causa de los derechos humanos.

La historia demuestra que el camino de desarrollo de los derechos humanos de China se ajusta a las condiciones reales del país y es efectivo para mejorar la vida de su gente. Su notable logro desmiente la falacia de sus detractores y difamadores a la causa y es solo una estrategia de contención a su avance.