spanish.china.org.cn | 24. 04. 2022 | Editor:Liria Li Texto

Alcances sobre el discurso de Xi Jinping en el Foro de Boao para Asia 2022

Palabras clave: Boao,2022


El 21 de abril, el presidente de China, Xi Jinping, se dirigió a los líderes de los negocios y la academia de Asia y otros continentes para precisar su visión sobre los problemas más importantes para la región y el mundo.

No cabe duda de que los tiempos que corren han planteado retos a la humanidad, que aun en ciertos campos le han sorprendido porque no ha estado preparada. Es el caso de la pandemia de COVID-19, que no solo develó la fragilidad del planeta en temas de seguridad frente a la vida, sino la desigual respuesta de las naciones ricas y las que están en vías de desarrollo, que acusan enormes brechas sociales y económicas.

La recuperación económica mundial es débil y los impactos del COVID-19 también agudizó los problemas del crecimiento, el mercado laboral y la pobreza, al elevar los niveles de desempleo y su impacto en la población más vulnerable. El recurrir a un nacionalismo a ultranza en medio de un cambio climático, como lo hicieron algunos países (caso Estados Unidos-Donald Trump “América Primero”) muestra la visión egoísta, que ignora que tenemos un futuro compartido, que debemos promover la armonía, la paz, el desarrollo y la cooperación internacional, como lo puntualizó el líder chino en el foro “Afrontar juntos los desafíos y abrir un futuro brillante mediante la cooperación”, que tiene la importancia y la actualidad.

El reconocer las contradicciones y las diferencias, especialmente en política internacional, no debería verse como una tragedia, sino como un camino para promover el progreso de la humanidad, reconociendo la diversidad y riqueza de culturas y tradiciones que son las que hacen girar la rueda de la historia: “Ante muchos desafíos, no debemos perder la confianza ni dudar en retroceder, pero debemos fortalecer nuestra confianza y seguir adelante”.

Del mismo modo, debemos proteger la vida y la salud humana, condiciones necesarias para el desarrollo económico y el progreso de la humanidad. Como ya lo habíamos señalado, la geopolítica cambió y demanda el multilateralismo para compartir los avances de la ciencia: “Como se negó la posibilidad de una vacuna global gratuita, afloró la guerra de las multinacionales farmacéuticas por recuperar sus inversiones en ciencia y tecnología, lo cual es legítimo, pero los Estados deberían asumir la vacuna como un bien público, cuestión que ha entendido bien China, decisiva para Oriente Próximo, acompañada de inversiones en infraestructura a los países en desarrollo como instrumento efectivo de política exterior (Ricardo Mosquera, Revista UNAL 2021). Al respecto, el presidente Xi señaló que la victoria sobre el COVID-19 requiere esfuerzos conjuntos: “Debemos defender los atributos de las vacunas como bienes públicos mundiales y garantizar su accesibilidad y asequibilidad”. Este principio lo apoya con las donaciones de 600 millones de dosis y 150 millones de dosis de vacunas a África y a la ASEAN (siglas en inglés de Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), esfuerzo positivo para cerrar brechas de inmunización.

El esfuerzo por recuperar la economía mundial no debe ignorar que la pobreza se incrementó en los últimos 10 años en el mundo, dada la respuesta desigual que exacerba la desigualdad global y la brecha norte-sur cada vez mayor.

No es acertado decretar la muerte a la globalización y el regreso a los bloques para generar una suerte de “sálvese quien pueda”, puesto que utilizar la ciencia y la tecnología para mejorar la energía cinética, mantener las cadenas productivas de servicios y la cadena industrial global promueven la inclusión dentro de los países y fuera de ellos.

El punto álgido que plantea la guerra de Ucrania, en la cual se observan dos tendencias que se han sintetizado en el expansionismo de la OTAN, liderado por Estados Unidos y algunos líderes de la Unión Europea, y la actitud de Rusia de defender la “madre patria”, con graves consecuencias mundiales, exigen, como planteó Xi Jinping en el foro, salvaguardar la paz y la tranquilidad mundial, puesto que “La estabilidad trae prosperidad a un país mientras que la inestabilidad lleva a un país a la pobreza”, y no hay ninguna validez histórica para el regreso a la Guerra Fría, que precisamente socavan los cimientos de la paz y promueven el hegemonismo y el intervencionismo de consecuencias funestas. Se debe regresar a los principios de la carta de la ONU, que se oponen al unilateralismo y la confrontación, y al principio de indivisibilidad de la seguridad, así como abstenerse de la denominada jurisdicción de doble racero, que apelan a las sanciones unilaterales, desconociendo las vías diplomáticas.

Finalmente, tenemos una amenaza compartida que reclama la unidad y la cooperación internacional superando nacionalismos estériles, pues todos seremos vulnerables hasta ganar la guerra por la paz y la convivencia internacional. ¡Nadie estará a salvo mientras no lo estén todos!


Autor: Ricardo Mosquera Meza, rector de la Universidad Nacional de Colombia.


Fuente: China Hoy

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