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spanish.china.org.cn | 11. 04. 2021 | Editor:Eva Yu Texto

Wuhan alza los brazos al cielo y confía en un futuro más brillante

Palabras clave: Wuhan, pandemia, recuperación econnómica

 

 

Por Jorge Fernández

 

A un año de que se puso fin a un bloqueo de 76 días, el pueblo de Wuhan hace votos para que muy pronto el mundo se una a él para corear al unísono la victoria mundial contra el coronavirus.

 

Al igual que el ave fénix, la heroica ciudad de Wuhan, sometida a un infierno por la pandemia de COVID-19 hace más de un año, renace y florece con mayor vitalidad, y se convierte en un poderoso cauce del desarrollo económico de China. Gracias a importantes proyectos de infraestructura y empresas productivas que hoy están ahí echando raíces, la ciudad capital avanza aceleradamente por el camino de desarrollo, alta calidad y felicidad para las personas. El aniversario del fin del bloqueo coincide con la puesta en marcha del XIV Plan Quinquenal de China (2021-2025), lo que proyecta al mundo que en la era posterior a la pandemia, Wuhan y China avanzan seguras de que están creando un futuro más brillante para la nación y el mundo en la nueva era. Pero, ¿qué ha hecho posible este cambio tan radical?

En Wuhan, capital de la provincia central china de Hubei, las personas están de fiesta. Hace un año, el 8 de abril de 2020, las autoridades decidieron terminar un periodo de 76 días de bloqueo. A finales de 2019, la ciudad padeció a ojos de China y del mundo el embate del coronavirus, a la sazón desconocido, y tras minuciosas deliberaciones la ciudad, para sorpresa de todos, quedó sometida a un bloqueo total. La alta dirigencia china tomó a la vida de las personas como lo principal y pensando en el bien común, incluida la seguridad de las personas del mundo, sometió a unas 11 millones de personas a una cuarentena el 23 de enero de 2020.

Historias y anécdotas sobre el heroísmo del pueblo de Wuhan en esos 76 días de bloqueo sobran, y todas ellas están marcadas por denominadores comunes, a saber, el altruismo, la solidaridad, la obediencia civil y la confianza en las decisiones gubernamentales. Hospitales provisionales se levantaron en un abrir y cerrar de ojos, y las experiencias médicas para la atención de los pacientes se difundieron como hojas que vuelan en Otoño. Casi dos meses después de haberse impuesto el bloqueo, el 10 de marzo, el presidente de China, Xi Jinping, inició una visita de inspección a Wuhan, en donde habló con médicos, pacientes y residentes. Las medidas de prevención y control tuvieron los resultados esperados y la visita del mandatario anunció la inminente reapertura.

El año transcurrido ha sido crudo para el pueblo de Wuhan, pero no por ello, magro o improductivo. El duelo por aquellos que perdieron la batalla contra el coronavirus vivirá quizás por siempre, pero de cara a ese dolor, el pueblo les rinde un homenaje permanente con su trabajo, devoción y espíritu emprendedor, que hoy levanta a Wuhan de sus cenizas y lo coloca entre las ciudades más prósperas del mundo. Hasta ahora, proyecciones no oficiales hablan de que el agregado económico ha registrado tan excelente desempeño que la ciudad capital está ya entre las 10 más prósperas de China.

La prosperidad de Wuhan evidencia al mundo el pensamiento filosófico de China: no hay prueba insuperable y de cara a las adversidades, el pueblo chino se une con mayor fuerza e intensidad, como los bloques que sostienen a la imponente Gran Muralla, y responde unido para salir adelante. La lucha del heroico pueblo de Wuhan y sus contribuciones para apoyar a la lucha antipandémica global son, en realidad, un microcosmos de cómo piensa, trabaja y actúa China en su conjunto.

Hoy el embate de la COVID-19 ya es cosa del pasado. Hasta hoy no ha habido casos registrados de nuevas infecciones. La COVID-19 es un amargo recuerdo que se contrasta con la prosperidad y fortuna que hoy definen a esta capital central de China. ¡Wuhan vive orgullosa el primer año de un nuevo amanecer! Y en medio de esta pandemia, que en otras partes del mundo ha marcado a muchos con el horror de la muerte y la enfermedad, el pueblo de Wuhan hace votos para que muy pronto multitudes en todo el mundo alcen los brazos al cielo, tal y como él lo hace, para corear al unísono la victoria mundial contra el nuevo coronavirus.



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