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spanish.china.org.cn | 08. 04. 2021 | Editor:Teresa Zheng Texto

Multinacionales aprenden a la mala el respeto al consumidor chino

Palabras clave: multinacional, consumidor, respeto

Un reciente artículo del The New York Times indicó que el descontento de los consumidores chinos hacia algunas empresas occidentales como H&M y Nike, por sus comentarios irresponsables e inapropiados sobre el algodón de Xinjiang, les ha dado a las marcas chinas la oportunidad de ganar. Además, siendo la juventud "más nacionalista", esta “busca activamente firmas que se alineen con su fuerte identidad china".

La opinión ha sido compartida por algunas élites estadounidenses en Twitter quienes acotaron que el nacionalismo chino puede ser el motor más poderoso de esa separación.

El consumidor de cualquier país tiene fuerza, no sólo en China. En 2016, Airbnb se disculpó por su lenta respuesta frente a las acusaciones de racismo y dispuso nuevas políticas para combatirlo, luego de que un anfitrión de su portal rechazara una solicitud de reserva de un cliente afroamericano.

Aprender a respetarlo debe ser una tarea urgente para las multinacionales. Cuando existe un choque, estas deben ver qué va mal. Pero, ¿por qué se convierte en un problema del consumidor cuando se trata de China?

Durante mucho tiempo, la opinión occidental ha usado el término "nacionalista" para describir a China como un país agresivo y exclusivo, ya que esto encaja con el estereotipo de amenaza. Según su lógica, China debe seguir la ideología y los valores occidentales; de lo contrario, una China en ascenso altera el orden y es un peligro para la paz mundial. Lo que espera del pueblo chino es que debe tragarse el insulto y la humillación en silencio. Cuando este último no se comporta según lo esperado y resiste con tesón, surge la etiqueta "nacionalista".

Las élites estadounidenses y occidentales son buenas para culpar a China de cualquier conflicto, como es el caso de apuntar su nacionalismo como factor de disociación. Sin embargo, hacen la vista gorda ante quien inicia realmente la disputa; esas marcas occidentales que provocaron los intereses centrales de China y desplegaron un juego político sucio.

Nada tiene que ver el nacionalismo. Todos los países tienen sensibilidades políticas. En China, se trata de respetar su soberanía e integridad territorial. Supuestamente, las empresas occidentales que operan en el país deben prestarles atención y evitar cruzar la línea roja que enoja al pueblo chino.

Este principio también es válido en Occidente. Ellos, incluido el altamente politizado Estados Unidos, también tienen tabúes políticos de los que sus compañías deben alejarse, como el racismo, el antisemitismo, la igualdad de género, los derechos LGBT y los prejuicios a ciertos grupos. Supongamos que una de ellas haga comentarios inapropiados, seguramente enfrentará una reacción violenta por parte del consumidor local.

Cabe señalar que a raíz del auge del movimiento Black Lives Matter en Estados Unidos y en todo el mundo el año pasado, la firma de productos de cuidado personal Colgate-Palmolive anunció una revisión de su pasta de dientes Darlie, comercializada como "pasta de dientes Black Man "en varios mercados asiáticos. El gigante francés de cosméticos L'Oréal también indicó que eliminaría palabras como "blanqueamiento" de su línea, mientras las protestas contra el racismo continúan en el planeta. Estos ejemplos son típicos de adhesión a la corrección política occidental y una lucha de supervivencia.

En lo que se refiere al algodón de Xinjiang, algunas empresas occidentales simplemente se inclinaron ante el "nacionalismo" occidental y la corrección política y mostraron su lealtad hacia la opinión general occidental. Entonces, ¿por qué los consumidores chinos deberían pagar por ello? ¿Y cómo pueden esperar las élites occidentales que estos lo hagan?

El consumidor chino sólo abandona las marcas que lo ofenden políticamente. Si las compañías occidentales quieren hacer negocios en China, deben respetar los límites, de la misma forma que acatan los tabúes políticos occidentales.

El pueblo chino los evitará y H&M y Nike tienen la culpa. No todos los países occidentales son tan insensatos como ellos. La separación no depende de una empresa o de dos.


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