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spanish.china.org.cn | 13. 10. 2020 | Editor:Lety Du Texto

El presidente del grupo CNBG lucha contra el tiempo para acelerar el desarrollo de la vacuna para el COVID-19

Palabras clave: vacuna china, COVID-19

Las vacunas para el COVID-19 son las más esperadas después del brote de la pandemia.

El grupo China National Biotec Group (CNBG), de la corporación farmacéutica China National Pharmaceutical Group Corporation, realizó un excelente desempeño anti pandémico. Construyó talleres para la elaboración de vacunas para el COVID-19, y esta vacuna ha sido aprobada para uso de emergencia por China.

Adicionalmente, el grupo CNBG ha estado luchando contra el virus desde el comienzo de la epidemia. Sus equipos de investigación desarrollaron un kit de prueba para el COVID-19 en solo 48 horas, que fue uno de los primeros productos recomendados por la Comisión Nacional de Salud de China (NHC, por sus siglas en inglés). Además, el grupo también recolectó plasma de algunos pacientes recuperados para preparar productos terapéuticos que incluían el plasma convaleciente e inmunoglobulina.

Tales logros no podrían haberse alcanzado sin Yang Xiaoming, científico jefe del proyecto de vacunas del “programa 863”, una iniciativa para el desarrollo de alta tecnología financiada por el gobierno nacional, y presidente de CNBG.


Yang Xiaoming


Después de participar en una conferencia donde se elogió la respuesta nacional al COVID-19 el 8 de septiembre, Yang comenzó a trabajar inmediatamente comiendo algunos bocados del almuerzo para llevar. "Ya he estado acostumbrado a esto, ya que he estado comiendo comidas empacadas durante más de nueve meses", dijo.

Yang siempre se olvidaba de comer o dormía muy poco durante el trabajo, diciendo que lo que hacía era una carrera contra el virus. "Los científicos son guerreros en el laboratorio y necesitan luchar", dijo.

Después del estallido del COVID-19, Yang rápidamente envió a su equipo a Wuhan y finalmente confirmó que el virus era un patógeno completamente nuevo.

"Teníamos demasiadas incógnitas frente al nuevo virus, por lo que tuvimos que establecer un plan de respuesta integral lo antes posible", dijo Yang, quien ha estudiado enfermedades infecciosas por más de 20 años. Él rápidamente estableció un centro de comando con su equipo para desarrollar un kit de prueba y en paralelo comenzaron el desarrollo de la vacuna.

Cuando el equipo trabajaba para el reactivo de prueba, Yang llamaba al personal de Investigación y Desarrollo (I + D) para ver cómo iban las cosas cada hora aproximadamente.

"Era realmente urgente. Mi teléfono celular era totalmente una línea directa, y tenía que cargarlo al menos tres o cuatro veces al día. No podía perder una sola llamada, para poder conocer el progreso y resolver problemas", dijo él.

La alta intensidad del trabajo llevó a un aumento de la presión arterial de Yang, y tuvo que controlarla tomando medicamentos. "Los trabajadores médicos están luchando en primera línea, así que nosotros también debemos luchar", dijo. Finalmente, el kit de prueba se desarrolló en 48 horas.

Poco después, llevó a su equipo al nuevo campo de batalla: el desarrollo de la vacuna para el COVID-19.


Las vacunas para el COVID-19 desarrolladas por el grupo China National Biotec Group se exhiben en el stand de la corporación farmacéutica China National Pharmaceutical Group Corporation en la Feria Internacional de Comercio de Servicios de China 2020, el 6 de septiembre.

 

Durante esos días, lo único que él pensaba era cómo hacer las vacunas seguras lo antes posible. Después de fases de investigaciones, el grupo CNBG decidió adoptar múltiples enfoques para desarrollar vacunas inactivadas.

"Recurrimos a múltiples enfoques porque en ese entonces no sabíamos demasiado sobre el virus, y elegimos vacunas inactivadas porque las técnicas y las plataformas de producción son maduras, lo que nos permitió lanzar una producción masiva fácilmente", explicó.

El grupo CNBG decidió iniciar investigaciones de vacunas inactivadas en dos de sus instituciones de productos biológicos en Beijing y Wuhan simultáneamente, lo que significaba que debía expandir su inversión. "Este método 'back-to-back' nos permitió comparar los resultados, a fin de garantizar la seguridad y confiabilidad de las vacunas. Además, la competencia entre las dos instituciones también mejoró nuestra eficiencia", dijo Yang.

Cuando la vacuna fue aprobada para la prueba clínica, Yang se convirtió en el primero en inyectarse. Después de las pruebas clínicas de fase I y fase II, no se produjeron efectos secundarios graves entre todos los inyectados.

"Sin suficiente producción, las vacunas, por muy buenas que sean, no pueden proteger a las personas de las enfermedades. Por lo tanto, debemos producirlas masivamente", dijo Yang. Es por esto que el grupo CNBG ha construido talleres de elaboración de vacunas para el COVID-19 tanto en Beijing como en Wuhan. Solo tomó 60 días construir los talleres. El de Beijing se completó el 15 de abril y el de Wuhan el 1 de julio.

"Haremos todo lo posible para terminar el 'último tramo' del desarrollo de la vacuna para el COVID-19 y construir una defensa para proteger la salud de las personas con acciones concretas", dijo Yang.



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