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spanish.china.org.cn | 23. 06. 2020 | Editor:Elena Yang Texto

Cómo un centro de entrenamiento en Xinjiang salvó a una madre de garras del terrorismo

Palabras clave: China,Xinjiang

 

Zulpiye Adil tiene un trabajo respetable como bailarina para una compañía de entretenimiento y es un miembro valioso de la sociedad. Sin embargo, hace solo cuatro años, albergaba simpatía por terroristas que llevaron a cabo bombardeos.

Adil, de 36 años, es residente del distrito de Shule, en la región autónoma uygur de Xinjiang, en el noroeste de China. El distrito está en la parte sureña de las montañas Tianshan.

Esta madre de dos hijos abrió una tienda de tratamiento de rehabilitación después de graduarse de la escuela secundaria y conoció a su esposo Memeteli Memet, quien era dueño de un restaurante. Mientras pasaba mucho tiempo trabajando en su tienda, algunos clientes le inculcaron insidiosamente odio y pensamientos extremos en su mente.

"Me dijeron que todos los uygures son musulmanes y que yo no era una verdadera musulmana porque llevaba una falda", recordó Adil. "Dijeron que debía usar burka", agregó.

Los extremistas también le dijeron que "matar a los paganos era el yihad (la guerra santa)" y que eso podía "garantizar su entrada al cielo".

De 2014 a 2015, los terroristas realizaron múltiples ataques en la parte sur de Xinjiang, amenazando la vida y la propiedad de personas de diversas etnias en la región. Mientras tanto, algunas personas fueron influenciadas por los pensamientos extremos, incluida Adil.

"En ese momento, pensaba en los terroristas como grandes héroes y buenos ejemplos para mí", recordó ella.

A partir de ese momento, comenzó a usar niqab y burka. Se volvió reacia al trabajo y se hizo cada vez más resentida con su esposo.

"Pensé que no era un verdadero musulmán. Nos peleamos mucho y regresé a la casa de mi madre varias veces. Estaba lista para el divorcio", aseguró.

Sus disputas alarmaron a la gente en el pueblo. Ante la persuasión de los funcionarios de la aldea, Adil decidió ir al centro de educación y formación vocacional del distrito para estudiar. Se graduó en febrero de 2019.

"Después de más de un año de estudio, gradualmente aprendí que todos deberían seguir las leyes nacionales", afirmó Adil. "Podemos vivir una vida feliz a través del trabajo duro", agregó.

Adil también se dio cuenta de la verdadera naturaleza de los pensamientos extremos.

"Aquellos que participaron en actividades violentas y terroristas no solo mataron a otras personas sino que también destruyeron la felicidad de ellos mismos y de sus familias", reflexionó. "Mi familia casi se derrumbó porque me llevaron por mal camino".

Ella también se sorprendió al saber que los extremistas prohíben a las personas llorar y celebrar funerales cuando sus seres queridos fallecen, y que desalientan el canto y el baile.

"Cantar y bailar es la cultura tradicional de los uygures", expresó ella. "Lamento haber creído lo que me dijeron los extremistas".

Cantar y bailar siempre han sido parte de la vida de Adil, por lo que decidió perfeccionar sus habilidades de baile en el centro de capacitación. Después de graduarse, fue contratada por una compañía de entretenimiento local en Shule, con un salario mensual de 2.750 yuanes (unos 388 dólares).

Adil dice que tiene suerte de haber elegido estudiar en el centro.

"Sin las sesiones de entrenamiento, podría haberme convertido en terrorista", aseguró ella. "¿Cómo podría haber conseguido este trabajo soñado?", se preguntó.

Los cambios de Adil también deleitaron a su esposo, porque él ve esperanza para que la familia tenga una vida feliz nuevamente.

"Ella es una persona diferente después de graduarse del centro, lo que me hizo feliz", expresó el hombre, que también encontró un nuevo trabajo en la sede del distrito para estar más cerca de su esposa.

"Trabajaré duro junto con ella y estaré con nuestros hijos para verlos crecer sanos y felices", afirmó el marido de Adil.

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