Ultima hora>
spanish.china.org.cn | 14. 06. 2018 | Editor: [A A A]

Científico español en Beijing destaca nivel local "deslumbrante" y anima a colegas a "aventura" de trabajar en China

Palabras clave: Científico,España

BEIJING, 13 jun (Xinhua) -- Los estudiantes de doctorado del profesor José Pastor, español de Alicante y director desde 2012 de un laboratorio de genética y biología celular en la Universidad Tsinghua, comparten noticias de científicos preeminentes en las redes sociales como si de estrellas de cine se tratase.

También es habitual ver a familias de turistas pasear por el campus y que los padres aleccionan a los hijos: "Quiero que un día vengas a estudiar aquí".

Esa reverencia por la ciencia es una de las razones que atrajeron a este biólogo a Beijing, donde a su llegada quedó "deslumbrado" por la profusión de medios y conocimiento. Instalarse, montar un laboratorio y navegar el sistema universitario ha sido una "aventura", no obstante.

Pastor llegó a Tsinghua en el marco del "Thousand Talents Plan", conocido también como "Programa de reclutamiento de expertos globales", impulsado por el gobierno chino desde el año 2008 para atraer a expertos de máximo nivel del ultramar.

"El apoyo es grande, pero lo que nos ofrecía la universidad era más todavía. Hay un paquete inicial, para montar y poner a funcionar el laboratorio, equivalente al que ofrecen las mejores universidades de EE. UU.". Esta oferta jugosa da resultado.

"Están viniendo masivamente", destaca el profesor, que considera que Tsinghua puede competir en pie de igualdad con grandes nombres como Stanford o Harvard. Indica, sin embargo, que la gran mayoría del personal captado son chinos que habían estudiado en el extranjero.

El profesor y su equipo pasan el día entre moscas de la fruta, de las que estudian el colágeno, una proteína casi omnipresente en los animales. "Es famoso por las cremas, pero es el 30 por ciento de nuestro cuerpo", bromea, y lo describe como una especie de "cemento que aguanta juntas a las células del cuerpo y que tiene implicaciones para el cáncer, la regeneración celular y en enfermedades causadas por mutaciones".

Se trata de investigación básica, sin aplicación inmediata, necesaria para el avance técnico, pero poco golosa desde el punto de vista comercial inmediato. "Todos los científicos saben que los descubrimientos más importantes vienen de la investigación básica, de gente que estudiaba con libertad lo que a ellos les parecía más interesante". "En EE. UU. o en Europa se tiende a financiar siempre lo que parece más cercano a la aplicación clínica o industrial, porque tiene mejor prensa", expone. Pero China tiene más paciencia.

Tras doctorarse en Madrid, Pastor trabajó siete años en la Universidad de Yale, bajo el mando de Xu Tian, eminente biólogo que acaba de regresar a China para incorporarse definitivamente a la Universidad del Xihu, en Hangzhou, y que fue de los primeros en plantearle la posibilidad de instalarse en el gigante asiático. Una vez asentado, tomó conciencia del gran desarrollo experimentado por el país.

"El nivel de Tsinghua, las Universidades de Pekín y Fudan o la Academia de Ciencias de China permite competir con lo mejor de EE. UU.", asegura, para precisar: "Ahora mismo, por capacidad de inversión, de comprar, casi diría que tenemos ventaja respecto a otros sitios. Se ha hecho una inversión tremenda; tenemos, por ejemplo, los mejores microscopios del mundo", explica.

Los logros no son solo cuantitativos, sino cualitativos. "En Beijing debe de haber como 30 o 40 laboratorios, y solo en Tsinghua, unos cinco o seis. Todos nos juntamos una tarde cada dos meses y tenemos seminarios de investigación e intercambio que hacemos en inglés, no solo por mí sino también por los estudiantes, para que se entrenen para los congresos internacionales", detalla.

Un salto semejante inspira cierto vértigo, razona Pastor. "Este nivel tan alto se ha conseguido en muy pocos años y siempre hay el miedo a que no sea sostenible. La voluntad política del gobierno de dar el salto adelante en la economía a base de investigar y desarrollar tecnología creo que es muy clara, y creo que va a haber un apoyo continuado, pero aún es todo muy nuevo, debe convertirse en algo orgánico.

"Tiene que crearse un ambiente consolidado en el tiempo de intercambio de ideas, y han de establecerse direcciones claramente. Que los estudiantes sepan a qué atenerse, que no haya saltos en lo que la universidad espera de los profesores. Falta un poco de tiempo", reconoce, y añade que le gustaría disponer en su equipo de más profesionales doctorados, pues son los que "están en plenitud de su conocimiento".

También le cuesta encajar un poco al profesor la actitud extremadamente respetuosa de los estudiantes. "Trabajan durísimo, pero quizás hay que empujarles a que sean pensadores independientes. Me gustaría que me llevasen más la contraria y no sintieran como una humillación que les diga que algo está mal, sino que defendiesen su opinión", opone Pastor, que tiene colgado en su oficina el clásico retrato del Che Guevara, fagocitado como reclamo mercantil desde hace décadas, y que en la estampa en cuestión anuncia reactivos de laboratorio. "Me parece interesante que en China también se le use en campañas publicitarias, lo cual revela que no somos tan distintos", aduce.

Las diferencias culturales, la barrera de la lengua o lo que Pastor describe como "el vivir en grises" de la mentalidad China, que en ocasiones resulta en un estado de "confusión", no resta atractivo a la aventura.

"Es fascinante ver un pedazo gigantesco de la humanidad que se ha desarrollado con sus propias dinámicas. Es muy enriquecedor, aparte de los problemas, inconvenientes y pequeños infortunios que se tengan. Es recomendable salir de la zona de confort", defiende el profesor, que resume: "Le diría a la gente que para la investigación es un lugar puntero, en el que se recibe bien a los extranjeros y se aprecia nuestra presencia y que China tiene voluntad de jugar un papel principal en la ciencia internacional". Fin

   Google+