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spanish.china.org.cn | 09. 11. 2017 | Editor:Lety Du [A A A]

El pueblo como fin último de la reforma en China

Palabras clave: pueblo, reforma, China, PCCh

Por Rebeca Phang


Es claro que hoy en día el crecimiento de una nación no solo implica avances económicos sino también sociales. Cualquier plan de desarrollo integral debe incluir medidas dirigidas especialmente a mejorar las condiciones de vida del pueblo, después de todo es él la razón última de cualquier gobierno.

China sigue al pie de la letra este enunciado y ha orientado su estrategia nacional en pleno en torno a satisfacer las necesidades básicas de sus ciudadanos en primer orden y luego a alcanzar el denominado“sueño chino”.Su prioridad quedó zanjada como uno de los 14 principios del Pensamiento de Xi Jingping sobre el Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era, definido en el informe ofrecido en su calidad desecretario general del Partido Comunista de China (PCCh) durante el XIX Congreso Nacional de la agrupación política.

Así lo recalcó el también presidente de la nación, la idea es tener a la persona como eje central de la reforma, asegurar y mejorar su estándar de vida a través del desarrollo y, con ello, lograr una victoria determinante en la construcción de una sociedad moderadamente próspera en todos los aspectos de aquí al 2020.

En esta ecuación el componente claveindiscutible es el alivio de la pobreza. Para que un país surja y se revitalice es condición sine qua non satisfacer las necesidades más elementales de su gente.Un gran desafío para cualquier país y más si hablamos de China y sus más de 1300 millones de habitantes. Sin embargo, podemos decir que ha sorteado las vicisitudes y ha logrado lo que parecía imposible, sacar a millones de personas de las fauces de la miseria.

De 2013 al 2016, el número de chinos por debajo de la línea de pobreza cayó de 99 millones a 43,36 millones y este año más de 10 millonessaldrá de este flagelo de la sociedad.

Obviamente, esta gran transformación se consigue gracias a esfuerzos concertados en diferentes campos, logros reseñados también por Xi Jinping durante su detallado y extenso reporte. En lo económico, a través de una optimización industrial, una mayor apertura de mercado, un especial énfasis en innovación, ciencia y tecnología, así como la presencia de iniciativas de cooperación como la Franja y la Ruta. Todo ello canalizado hacia el surgimiento de un círculo empresarial competitivo y por consiguiente de empleo, con la creación de una media anual de 13 millones de puestos de trabajo en el último lustro en las zonas urbanas.

En lo social, se ha buscado sobre todo ampliar la cobertura de las pensiones. Actualmente su fondo posee un superávit de 4 billones de yuanes y el siguiente paso será un plan de coordinación que permita satisfacer los requerimientos especiales de cada provincia.

Este despliegue de políticas no tendría sentido si no va aunado al elemento educativo. Como bien lo destacó el presidente Xi: “Para vencer la pobreza, primero hay que derrotar a la ignorancia”. La educación universal es una prioridad en esta gran misión y es por ello que se ha subvencionado a 775 millones de estudiantes con más de billón de yuanes en recursos.

Cada paso, cada directiva, cada iniciativa tiene una razón de ser y va dirigida directa o indirectamente a mejorar la calidad de vida de las personas. Como se puede apreciar, la idea del pueblo como beneficiario principal de la reforma del Gobierno chino y, por ende, del Partido Comunista de China, engloba un trabajo multidisciplinario, es una tarea dantesca en varios frentes que ha dado resultados tangibles y los seguirá dando en el próximo lustro de la mano de la nueva dirigencia elegida en el recientemente concluido Congreso Nacional del PCCh. Estamos seguros que esta hoja de ruta servirá de referencia a varios países en vías de desarrollo alrededor del mundo, deseosos de poner en práctica estafructífera experiencia adaptada a sus propias realidades.

 


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