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spanish.china.org.cn | 17. 03. 2017 | Editor: Elena Yang [A A A]

China no quiere muchas cosas

Palabras clave: China, economía,

 

Por Jorge Fernández

La inestabilidad regional e internacional entorpecen los esfuerzos para mantener el ímpetu de la modernización nacional de China. Por el contrario, un desarrollo vigoroso del gigante asiatico potencia el sano crecimiento de la economia mundial.

 

Los temas más polémicos de China afloran tras la clausura de las Dos Sesiones Políticas de China, durante la tradicional rueda de prensa presidida por el primer ministro en funciones. Al buscar encabezar los titulares de la prensa, periodistas nacionales y extranjeros se recrean cuestionando al funcionario sobre lo que China no quiere, o al menos, lo que trata de evitar en la escena nacional e internacional.

Si algo quedó claro tras la rueda de prensa presidida por el primer ministro, Li Keqiang, es que China no quiere, no busca y no estimula la creación de escenarios de inestabilidad que alimenten el caos en el interior o exterior de sus fronteras. Para un país cuyas decisiones repercuten directamente en otros países y viceversa, el mensaje reitera que China busca construir entornos estables que garanticen la eficiencia de políticas orientadas a la modernización nacional.

Y sobre la premisa de la estabilidad, dos temas prevalecieron en la rueda de prensa posterior a la clausura de la última sesión de la XII Asamblea Popular Nacional: la economía del gigante asiático en momentos de drásticas oscilaciones, y el comportamiento diplomático de China de cara a nuevas y complejas realidades. El desempeño económico y las actitudes que China asuma en el escenario internacional influirán en la formulación de políticas y el despliegue de estrategias en el resto del mundo.

De la rueda de prensa salió una señal positiva, especialmente para aquellos países con relaciones estrechas tanto con China como con Estados Unidos. “No queremos ver ningún tipo de guerra comercial entre nuestras dos naciones. Eso no volvería a nuestro comercio más justo. Nuestra esperanza, la que alberga el lado chino, es que sin importar qué tropiezos surjan en la relación, continuemos avanzando rumbo a una dirección positiva”.

La declaración evidencia el compromiso de un estado responsable que busca a toda costa la estabilidad. China es el país mas grande en vías de desarrollo, lo que hace de su relación bilateral con Estados Unidos, hoy la primera potencia del mundo, una de las más estratégicas y dinámicas del planeta. Dada la compenetración de ambos países con el resto del mundo, una guerra comercial o una desavenencia enconada en organizaciones internacionales pondría en peligro no solo la estabilidad de esa relación, sino que desequilibraría la relación bilateral que el resto de los países mantiene con estas dos naciones.

Por un lado, América Latina mantiene por cuestiones históricas y de cercanía geográfica una relación íntima, a veces delicada, con Estados Unidos. Por otro lado, desde hace más de una década, las relaciones económicas con el gigante asiático se han estrechado exponencialmente, al grado de que un numeroso contingente de estados ha optado por elevar sus relaciones con China al nivel de relación estratégica integral. Es por ello que, sin importar de que se trate de una nueva política económica o una conflagración en el terreno comercial, la relación chino-estadounidense impacta directamente en la vida de los estados latinoamericanos.

Y tal y como las decisiones adoptadas en Beijing repercuten en el resto del mundo, lo que ocurre en el resto del mundo influye también en las decisiones y el comportamiento del gigante asiático. Hasta hoy, China ha asumido sus responsabilidades en la construcción de escenarios orientados a mantener la estabilidad nacional, regional y mundial. Y es por ello que la edificación de una relación bilateral constructiva y positiva con Estados Unidos es de vital importancia no solo para China, sino también para el resto del mundo.

Escuchar de primera mano la actitud que China asume ante los grandes retos nacionales e internacionales es parte de las responsabilidades de un país grande en vías de desarrollo. La prensa ha recibido con agrado la serie de ruedas de prensa celebradas durante las Dos Sesiones Políticas.Tanto la opinión pública de China como la del resto del mundo están ávidas por escuchar lo que los dirigentes tienen que decir de China y del mundo.

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