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Petra (Jordania)
Una ciudad entera directamente esculpida, excavada en la tierra. Petra se mantuvo viva desde el siglo VIII antes de Cristo hasta el VI después de Cristo, cuando fue abandonada a causa de los terremotos y la inactividad de las rutas comerciales que la habían hecho prosperar. El Deir es uno de los edificios más característicos de Petra, como si a alguien se le hubiera ocurrido reinterpretar la arquitectura clásica cincelando una montaña de arenisca con forma de entrada a un templo de la acrópolis. Lo mismo sucede con el Khazné o Tesoro, mejor conservado y que se contempla de sopetón, en el centro de una enorme roca, tras caminar por un sendero angosto entre dos peñas. Las fachadas de los edificios de Petra llegan a medir más de 40 metros de alto. Lo que más abunda en las construcciones que conocemos son las tumbas, pero también nos damos de bruces en pleno recorrido con un teatro romano, consecuencia de la conquista de Petra hacia el siglo I antes de Cristo. La entrada depende de si pernoctas en Jordania o entras y sales de sus fronteras en el día solo para ver el complejo monumental: 65 euros si pasas la noche en Jordania, 115 si no.
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