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En nuestra representación icónica dios se aparece como un único ojo inmenso inscrito en un triángulo equilátero perfecto. Pero en el norte de Bulgaria, en la provincia de Lovech, en el municipio de Lukovit, podemos encontrar un desfiladero llamado Iskar, y en él, una cueva llamada Prohodna, en la que podremos ver los Ojos de Dios. Sí, los ojos, en plural, pues dos son las inmensas aberturas almendradas en el techo de esta cueva que asemejan dos ojos que bien podrían ser los de alguna divinidad.
La región ha sido sometida durante milenios a la acción kárstica, es decir, la meteorización química que produce el agua sobre determinado tipo de rocas especialmente solubles a ella que modela el paisaje y excava galerías subterráneas y grutas naturales hasta producir un paisaje característico. En este caso se ha producido una que alcanza los 272 metros de longitud, la más grande de Bulgaria.
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